Elecciones USA: Las mujeres deciden

  • Serán vitales a la hora de elegir al próximo inquilino de la Casa Blanca. Durante esta campaña, los dos candidatos han seguido una estudiada estrategia para seducirlas. El 6 de noviembre sabremos cuál de los dos lo ha logrado. 

Barack Obama

Su mitad: “Barack Obama sigue siendo el mismo hombre de quien me enamoré”, contó Michelle Obama en un emotivo discurso al inicio de la campaña electoral. Los miles de asistentes, en su mayoría mujeres, se pusieron en pie para aplaudirla. Los analistas afirman que sus palabras a la hora de retratar a su esposo como un “americano del pueblo” supusieron un aumento de la popularidad del presidente en las encuestas de tres puntos.

Las estrategas: Julianna Smoot, directora adjunta, que en 2008 puso en marcha la donación on line y logró la mayor recaudación de fondos en una campaña presidencial en la historia de EE.UU.; Jen Dillon O’Malley, que ya le ayudó a ganar la presidencia hace cuatro años; y Stephanie Cutter, su portavoz. Cuando aparece en televisión, la popularidad de su jefe crece.

Su lado feminista: Obama puede presumir de haber dado nuevos derechos a las mujeres en su plan de salud. Ahora, promete legislar la igualdad de remuneración laboral (ellas cobran un 18% menos) y mantener el derecho al aborto. Los estudios aseguran que es el candidato favorito entre las féminas. Sin ellas, la perspectiva de un segundo mandato está en peligro.

Sus otros encantos: en el momento en que la primera dama brillaba en la apertura de la convención demócrata, a través de las redes sociales se distribuyó una imagen. En la fotografía Obama aparecía sentado junto a sus dos hijas, Malia y Sasha, siguiendo el discurso de su mujer desde el salón de la Casa Blanca, con un breve mensaje: “Tus mayores fans”. Las votantes se enternecieron con la imagen domésticas del presidente.

Sus “cheerleaders”: junto a sus buenas amigas Beyoncé y Oprah Winfrey, son muchas las embajadoras demócratas. Actrices como Scarlett Johansson, Eva Longoria, Jennifer Lopez, Angelina Jolie... le respaldan. Glamour elitista con poder de persuasión: no solo le apoyan en vídeos promocionales, sino que han aportado sustanciosos fondos a la campaña.

Su talón de Aquiles: en la recesión económica ellas se han llevado la peor parte. Durante su mandato se han perdido 419.000 empleos femeninos, y las norteamericanas se enfrentan el nivel de pobreza más alto de los últimos 17 años.

Las traidoras: “Como un club de chicos”, definió su exdirectora de Comunicaciones, Anita Dunn, el ambiente machista de la Casa Blanca de Obama, crítica a la que se unió la antigua asesora económica Christina Romer, quien dijo que se “sentía como un pedazo de carne”. Otro asunto polémico fue el cambio de bando de la modelo Cindy Crawford, que respaldó a Obama en 2008, pero ahora aparece en un vídeo de Mitt Romney.

Matt Romney

Su mitad: la principal tarea de Ann Romney durante la campaña ha sido compensar la aparente frialdad de su marido. Así, a menudo, su mensaje político se ha mezclado con anécdotas familiares, recetas de cocina o explicaciones de cómo ha superado sus enfermedades (en 1998, le diagnosticaron una esclerosis múltiple y, en 2008, cáncer de mama), dirigiéndose a las mujeres, el electorado más esquivo para los republicanos, y sin tocar temas controvertidos.

Las estrategas: la más poderosa de las mujeres que le asesoran en su carrera presidencial es su ayudante personal Kelli Harrison. Aunque suele permanecer entre bastidores, se encarga de todos los detalles logísticos. Pero la mujer con quien Romney comparte más sesiones de estrategia es Bet Myers, directora de campaña y su asesora más antigua (están juntos desde 2002).

Su lado feminista: en estas semanas, le hemos visto en más de una ocasión cocinando pasteles. Además, ha suavizado sus posiciones “extremas” sobre derechos de las mujeres para ganar los votos de las indecisas en el centro del espectro político.

Sus otros encantos: su incuestionable amor por su familia y su trayectoria de 25 años como hombre de negocios (su fortuna personal supera los 200 millones de euros), una ventaja en una elección dominada por las discusiones económicas. Sus partidarias encuentran irresistibles su cabello sorprendentemente juvenil y su deslumbrante sonrisa.

Sus “cheerleaders”: el listado de celebreties que dan la cara por Romney lo encabeza Jane Pitt, la mamá de Brad, y una de las líderes del grupo contra el matrimonio gay; Melania Trump, la esposa del magnate; las actrices Lindsay Lohan (quien apoyó antes a Obama) y la “reina del porno” Jenna Jameson. Sin duda, menos glamour que las famosas que apoyan a su rival.

Su talón de Aquiles: los asuntos relacionados con el control de la natalidad. Los republicanos se oponen a que el aborto permanezca como una opción legal en EE.UU., aunque Romney ha opinado sobre el asunto con diversos grados de intensidad, dependiendo de los votantes a los que se dirigía. Además, le acusan de que, si gana, restará fondos destinados a la salud de las mujeres (entre otros, promueve limitar el acceso a los anticonceptivos y la fertilización in vitro) y reducirá los gastos sociales.

Las traidoras: la congresista Michele Bachmann, una de las caras más visibles del Tea Party, quien luchó por la candidatura republicana para estas elecciones presidenciales y fue desbancada por Romney. También la exgobernadora de Alaska Sarah Palin, candidata a la vicepresidencia de EE.UU. en 2008. A ninguna de las dos se les ha visto el pelo durante la campaña.