Del baúl de la memoria familiar extrajeron historias evocadoras de un mundo que ya no existe. Así conquistaron a miles de lectores. Son amigas, rivales y cómplices, y las hemos citado para hablar de todo lo que las une.

María Dueñas (Puertollano, Ciudad Real, 1964) y Luz Gabás (Monzón, Huesca, 1968) se conocieron hace cuatro meses y lo suyo fue un flechazo. Las dos son profesoras de inglés en la universidad, pasaron largas temporadas en EE.UU. y viven en pequeñas ciudades: Dueñas en Cartagena y Gabás en un pueblecito cerca de Benasque (Huesca), donde es alcaldesa. Las dos han escrito, además, una novela histórica sobre el pasado colonial de España que ha conseguido enganchar a los lectores. “El tiempo entre costuras”, que sucede en Tetuán, ya lleva más de 1,3 millones de ejemplares vendidos. “Palmeras en la nieve”, de Gabás, que transcurre en Guinea Ecuatorial, superó los 100.000 en apenas unas semanas. Dueñas, además, publica este mes su segunda novela, “Misión olvido”, una historia que viaja a Estados Unidos y que tiene también a una mujer como protagonista. De este libro y de muchos más temas dialogan las escritoras en esta conversación llena de guiños y complicidades.

María Dueñas. La escritura de “Misión olvido” era un proyecto que tenía desde hace muchos años, pero luego “El tiempo entre costuras” se me cruzó como un tsunami. Muchas veces me dicen que por qué no he escrito la segunda parte, pero yo quería hacer otra cosa totalmente distinta y publicar esta historia.

HISTORIAS DE FAMILIA 
Luz Gabás.
Cuando has estado tan metida con una serie de personajes, ¿consigues quitártelos de encima y que entren otros?

María.
Sí, rapidísimo. Siempre eres tú la que controlas. En esta novela, la voz narrativa es una mujer, pero a su lado hay dos hombres con protagonismo significativo. Por otro lado, esta novela transcurre en un tiempo actual aunque con “flashbacks”. Y parte de ella es en Estados Unidos. Las dos somos fans de California.

Luz. Sí, para mí es como otra casa. Tengo allí familia.

María. Mi madre vivió en Tetuán hasta los 18 años y cada vez que hacía una referencia a su infancia, su colegio, sus amigos, aparecía Tetuán. No sé si a ti te ha pasado, Luz, pero lo que para mí era algo casi natural, después ves que el tema de las colonias se desconoce. A mí me decían: “¿Dónde nació tu madre? En Tetuán. ¿Pero dónde está eso? En Marruecos. ¿Pero tu madre es mora? No”. Y a ver cómo explicas eso.

Luz. Sí, incluso ahora hay gente que dice “yo no tenía ni idea” de la colonia en Guinea. Les parece raro. Es verdad que papá estuvo mucho tiempo sin hablar de ello fuera de casa. Decir “yo soy colonial” no estaba muy bien visto en determinada época.

María.
No, en mi casa sí que se hablaba con toda naturalidad. Yo creo que las dos éramos conscientes de que teníamos un material muy interesante, muy poco conocido.

Luz. Y que podíamos contarlo. Yo tenía la novela escrita cuando mi hermana me llamó para decirme que se acababa de publicar “El tiempo entre costuras”, que también iba del mundo colonial. Esto fue en enero de 2010. Y así es como envié mi novela a Temas de hoy. Vi que hay un público interesado en nuestro pasado. Además, yo creo que hay que revisar la historia, estudiarla y tener todos los puntos de vista posible. Otra cosa es que se tengan que hacer las cosas por imposición del Estado.

María. Es cierto que todo el revisionismo histórico es fundamental. Hay que saber, todas las puertas tienen que estar abiertas, pero sin caer en un bucle, como si solo tuviésemos pasado. Luz. El pasado tiene que servir para aprender y no para abrir heridas. María. Por otra parte, la novela puede ser una herramienta reivindicadora o un instrumento que funcione como un divertimento.

Luz. Yo soy muy consciente de que no puedo leer todo lo que se escribe. No soy historiadora y el lector de novela ya sabe que entra en ese juego. En “Palmeras” he contado una de las muchas historias que se podrían haber contado. Luego hay una bibliografía y quien quiera más seguirá leyendo.

María. Tal vez por nuestra profesión anterior tenemos un cierto afán pedagógico. Si podemos contribuir a aumentar el conocimiento, perfecto. Luego está el tema de encasillarnos en el género de “novela para mujeres y de mujeres”. A mí eso me parece simple.

Luz. Un periodista me dijo que había escenas en mi libro que parecían escritas por un hombre. Y yo sabía que eran las del club. Me dijo que era porque estaban contadas sin tapujos. Yo le contesté que ese era un comentario machista, porque al fin y al cabo parece que una mujer no puede describir situaciones comprometidas ni un hombre escenas sentimentales.

María. En este sentido quizás nosotras nos retrotraemos al pasado con una mirada no radicalmente distinta, pero sí con una mirada que ofrece un plus de empatía.

Luz. Quizá las escritoras diseñan personajes más verosímiles y más fuertes. Un hombre cuando describe a una mujer lo hace de una manera que yo no entiendo. Es una visión idealizada.

María. Es un hombre con tacones. Cuando los hombres describen a mujeres las hacen moverse, reflexionar y comportarse con patrones de hombre, pero luego le ponen el pelo largo.

Luz. Lo que sí es cierto es que nuestras dos novelas son de superación ante complicaciones. Como lo que nos ha ocurrido a nosotras con estos libros. Eso sí, no es lo mismo que te pase esto a los 25 años, que te obnubila y que lo que querrías es irte esta noche de copas y acabar a las cuatro de la mañana. Ahora sé que, si me acuesto hoy a las cuatro, mañana no voy a valer un duro y tengo que trabajar. Yo todo esto lo veo como una placentera obligación. A mí me ha complicado la vida, pero en el buen sentido.

María. Si esto nos pasa antes de los 30 podríamos haber perdido la cabeza. Pero cuando te llega a los cuarenta y tantos con tu vida asentada, con tus prioridades claras, es una capa más.

Luz. A mí lo único que me ha cambiado es que no tengo tiempo para escribir. Y, al final, el tiempo tengo que sacarlo del sueño. También es un cambio emocional, puesto que tienes una gran satisfacción. Yo estuve cinco años trabajando en esta novela. Pero lo veo como algo más que he hecho en mi vida. Y es algo que no me hubiera podido llegar antes. Para escribir esta novela tienes que haber vivido, sufrido, decidido...

María. Totalmente de acuerdo. Yo no hubiera tenido ni tiempo para hacerlo. Tampoco tenía ni la ambición ni el interés.

Luz.
Yo vivo en un pueblo de 17 habitantes en el Pirineo así que, además, me siento fuera de todo el mundo literario. Aunque, en realidad creo todo el que lee y escribe forma parte del auténtico mundo literario. El resto son personas que se juntan a tomar copas y unos serán más majos y otros más insoportables. Tú tampoco vives en Madrid, ¿verdad?.

María. No, pero aunque viviera me quedaría en mi casa.

Luz. Yo estoy disfrutando mucho las presentaciones. Pero es verdad que de todo esto surge ese debate de si un “best seller” se considera literatura o no. El otro día escuché que alguien decía: “Los libros que anuncian mucho los rechazo”. Pero yo no tengo ningún problema con lo que leo, que puede ser desde la revista Hola hasta un ensayo de Ortega y Gasset.

María. No, no. Nada. Yo tampoco. Eso de no ser tan categórico también tiene que ver con la edad. Tienes menos prejuicios y eres mucho más tolerante y flexible ante todo.

Luz. Además, hoy en día Internet facilita mucho las cosas. Ya no estás descolgado de todo y no eres un cateto de pueblo sino que estás al día en lo que tú quieras estar. Y lo que se puede hacer en cualquier parte del mundo es leer lo que quieras. Puedes comprar los libros y te los mandan a casa. Por otro lado, vivir en un pueblo también te da otra visión.

María. Ahora es todo tan global. Además, nosotras estamos todos los días en movimiento. Todo eso lo que me lleva es a organizarme en mil cachitos.

Luz. Y a tener un horario estricto. Aunque he de decir que yo también tengo mucha ayuda de mi marido.

María. Afortunadamente, tenemos unos hombres que nos echan una mano.

Luz. Siempre pienso en mí y en lo que he trabajado para conseguir algo, no en mi condición de mujer. Pertenezco a una generación en la cual nos han educado para trabajar, pero no para que, además, eso se compatibilizase con la maternidad. Y esto en mi caso ha sido muy complejo, porque yo estaba preparada para trabajar, pero no para la maternidad, a diferencia de la generación de mi madre, donde lo de trabajar era secundario. Yo siempre he dicho que la liberación de la mujer llevaba letra pequeña porque acabas pluriempleada. Y la consecuencia es que el tiempo lo sacas de tu placer personal, de tu ocio.

María. Sí, porque las dos tenemos un sentido muy acusado de la responsabilidad. Vivimos en lucha permanente entre no querer perder el tren profesional ni el familiar. Y eso conlleva un doble esfuerzo, aunque seamos unas privilegiadas.

ENCAJE DE BOLILLOS
Luz. Nosotras aún hemos heredado el espíritu de sacrificio, pero me temo que la siguiente generación no lo tiene.

María. Sí, pero al final es la maternidad la que determina que no haya tantas mujeres como sería deseable en puestos de alta responsabilidad. La maternidad te condiciona. Es cierto que yo ahora no tengo la sensación de perderme nada, pero como dices tú, a fuerza de hacer encaje de bolillos.

Luz. Yo sí. Siempre he tenido la sensación de haber perdido algo para mí. Porque he estado toda mi vida trabajando. Ahora el cuerpo me pide algo de relax.

María. Estamos acostumbradas a tirar del carro, así que esto no es nada... Además, creo que es bueno que los autores acompañen a los libros. Que se dejen ver, que interactúen con los lectores. Al final eso revierte muy positivamente en los libros.

Luz. Los lectores son muy cariñosos. ¿En el caso de las críticas? Si está bien justificada entra bien. Lo que no puedes hacer es un comentario demoledor porque sí.

María. Sí, también depende de donde vengan las críticas. A mí me parece fenomenal que haya gente a la que no le haya gustado la novela, pero hay una mínima proporción de gente que opina sin argumentar y muchas veces sin haber leído el libro.

Luz. Yo sabía que tenía una historia que podía funcionar. Soy pragmática pero también intuitiva.

María. Son historias que llegan a los lectores.

Luz. Todo esto demuestra que con esfuerzo se puede. También con lo de la crisis. Yo tengo cartas del siglo XIX en las que se decía: “No salimos de esta”. ¡Y se sale! Se ha salido de peores. ¿Por qué no vamos salir de esta? Por lo menos ahora hay anestesia y no como hace 200 años. ¿Por qué no nos damos cuenta?

TÚ A CALIFORNIA... “Misión olvido” (Temas de hoy), la segunda novela de María Dueñas, está protagonizada por una profesora española que acaba de sufrir la ruptura de su matrimonio y acepta trabajar en una universidad de California para empezar de nuevo. “Es un tributo a las segundas oportunidades”.

 ... Y YO A GUINEA. “Palmeras en la nieve” (Temas de hoy) recupera las raíces coloniales de la historia familiar de la autora (sus abuelos, su padre y otros vecinos del Valle de Benasque emigraron a Guinea) entremezcladas con una conmovedora historia de amor prohibido.