Rosalía Mera. De abajo –vendedora de pescado, sin estudios, costurera- a lo más alto –cofundadora con su ex marido Amancio Ortega del imperio Inditex, mujer más rica de España- gracias a su constancia, su trabajo y sobre todo su espíritu emprendedor, ese que tanto echamos en falta siempre y más en tiempos de crisis. Rosalía es muy conocida pero se prodiga poco con los medios de comunicación. Prefiere dedicar su tiempo a su familia, su fundación Paideia (de inserción sociolaboral de discapacitados) y sus empresas, por ese orden. A sus casi 70 años presenta una imagen moderna, coqueta pero resistente a los ideales estéticos de bisturí. Directa, desenfadada, valiente (fue la única “grande” que reconoció en público cierta razón para indignarse al movimiento 15M), dicen los que la conocen en A Coruña que es también cercana y muy sencilla. Creo que es un ejemplo de que las mujeres podemos llegar tan lejos como nos empuje nuestra pasión, tenacidad y confianza en nuestras ideas y capacidades. Y que es posible, una vez que se está allí, mantener la lucidez, el apego por lo propio y las ganas de continuar luchando. (Laura Pintos, responsable de mujerhoy.com)
Maritza Ochoa León.
En Bolivia tiene su corazón, su alma, su esperanza y su futuro. Maritza Ochoa embarcó hace cinco años desde La Paz con destino a Madrid bajo la huidiza mirada de sus dos hijos: Gabriel y Diego, de tan solo 6 y 9 años. Esos ojos llenos de lágrimas fueron la razón por la que Maritza decidió hipotecar su vida y viajar más de 10.000 kilómetros en busca de un futuro. Sin papeles, sin familia y sin ayuda, Maritza llegó a Madrid temblando, pero segura de que sus hijos tendrían un presente.
Maritza ha sido para mí un apoyo fundamental desde que nació mi primer hijo. Lloré cuando él la llamó “mamá” antes que a mi, pero ahora lo entiendo. Maritza, sin estudios y con unas ganas de superación impresionantes, me ha enseñado mucho de la vida y de la maternidad. Hemos llorado y reído juntas y, tengo que reconocer que sacarle los papeles fue un suplicio inexplicable por un maquiavélico camino burocrático en el que no desfallecimos, porque eran mucho más fuertes las ganas que teníamos de que Gabriel y Diego supieran que su madre no les mentía y que volvería a verlos. (Andrea Arabia, redactora)
Ana Guerra Martín.
Pequeña y menuda, el tamaño de Anita no es proporcional a todo lo que se esconde en su interior. Trabajadora incansable desde que tiene uso de razón, es un claro ejemplo de que los jóvenes somos algo más que fiesta y botellón. Licenciada en Periodismo y a punto de terminar su doctorado en prensa deportiva latinoamericana, escribe con la misma precisión y calidad sobre la nueva película de Almodóvar, el partido de fútbol de la última jornada o la boda de la Duquesa de Alba. Su ilusión por seguir aprendiendo sigue intacta, al igual que su capacidad de superación y espíritu de lucha, que hacen que no se rinda ante las adversidades y siempre esté al pie del cañón. Quienes hemos tenido la suerte de trabajar con ella coincidimos en que su labor como compañera no merece menos de un 10, no solo por su buen hacer profesional, sino por la generosidad y sensibilidad que esconde tras esa dura fachada. A pesar de su increíble valía, su camino por el mundo laboral no está siendo precisamente de rosas, y aunque todavía no ha conseguido todo lo que merece, confío en que el tiempo acabe poniéndola en su sitio. (María Aguirre, redactora)
Shirin Ebadi. No solo es la primera musulmana en ser reconocida con el Premio Nobel de la Paz (2003), también es una de las personas que más ha luchado en las últimas décadas por los derechos de las mujeres y la infancia. Tras ser apartada en los años ‘70 de la carrera judicial en su país natal por criticar la Revolución Islámica, movimiento que empezó apoyando y del que se desengañó pronto, Ebadi se dedicó en cuerpo y alma a luchar por la justicia, la libertad y la igualdad ante la ley en un escenario que hizo que su vida corriera peligro en numerosas ocasiones. Tras más de treinta años de entrega incuestionable a unos ideales, y ajena a las amenazas, esta mujer sigue desempeñando su labor de asesora jurídica y abogada en Teherán de forma casi invisible para el ‘gran público’. Sin embargo, su constancia, su falta de miedo y sus fuertes convicciones en pro de los Derechos Humanos dan frutos globales. Por eso, mi más sincera admiración y gratitud hacia Shirin Ebadi y todas las mujeres que, como ella, hacen que el mundo sea un lugar algo mejor. (Ana Calvo, colaboradora)
Ana Rosa Renard. Cuándo me pidieron que eligiera a una mujer ejemplar para el Día Internacional de la Mujer 2012 no tuve dudas: mi madre, Ana Rosa. Aunque ella prefiere que le llames Ana. Siempre le he conceptuado como una mujer todoterreno. Capaz de llevar una casa, hacer la compra, la comida, cuidar a dos hijos que no se dejan cuidar, sacar al perro tres veces al día y aún así tener una sonrisa amplia esperando. Y eso sólo al salir del trabajo... Cuando tenía 24 vino a Valladolid desde su Madrid para trabajar, sin conocer a nadie y esperando que fuera temporal. Y ahí sigue. Es enfermera desde hace más de 30 años. Alguien podría pensar que una enfermera es alguien que pone unas vendas, un termómetro, cambia el gotero y dice "muy bien" cuando el enfermo se ha terminado su comida... Eso sólo es el 1% de su trabajo. Yo lo he visto: enfermos quejicosos, muchos intubados y sin esperanza, familiares que se quejan más todavía... Y las alertas médicas.Todo esto en jornadas de 8 horas con el desagradecido turno de noche. Sin quejarse. Y cuando la paciencia se le acaba, sonríe. Y aún tuvo tiempo de fundar, junto a dos compañeras, una empresa de cuidados a domicilio, 'En tu casa'... Sí todo esto no conforma una mujer ejemplar, no se me ocurre ningún ejemplo. (Carlos Nieto, redactor)
Silvia Abascal, actriz. El más claro ejemplo de superación y esfuerzo, y una bocanada de esperanza y aliento para aquellas personas que encontrándose en su situación, deciden abandonar. Silvia ha trabajado en cine y televisión, una persona joven y fuerte a la que la vida le dio un giro tras sufrir un ictus cerebral hace ya casi un año. Hace apenas unas semanas la veíamos reaparecer sobre la alfombra roja de los Premios Goya visiblemente recuperada y con más ganas que nunca de seguir luchando. Salas de hospital, operaciones, rehabilitaciones...nada es fácil ante una enfermedad, pero el ver que personas como Silvia sacan fuerzas de la nada y avanzan en su camino por hacer ver que nada es imposible, creo que es la mejor motivación para todos aquellos que se encuentran como ella y que deciden escoger el camino fácil y rendirse. (María I. Ortiz, becaria en mujerhoy.com)
Margaret Atwood. El Príncipe de Asturas de las Letras, el Booker (¡cinco veces!), el Arthur C. Clarke... Aún se le resiste el Nobel, al que ha estado nominada, pero la escritora canadiense es una auténtica coleccionista de premios. Se los merece todos: sus cuentos, sus novelas y su poesía están llenos de historias profundas que merece la pena leer. Pero no la admiramos solo por su calidad literaria, sino porque tiene el valor de defender aquello en lo que cree. Los derechos humanos, a través de su militancia en Amnistía Internacional; la naturaleza, con BirdLife (y donando la dotación de uno de sus Booker); la libertad de expresión literaria, con su institución International PEN; el feminismo, a través de textos como “Power politics” o “La mujer comestible” . Está libre, además, de los prejuicios de género (literario) que exhiben otros escritores. Cultiva la poesía feminista, la distopía filosófica, la crítica literaria y la parodia con igual entusiasmo. Y siempre consigue hacernos reflexionar sobre los tiempos morales, económicos y sociales que vivimos. (Rosa Gil, redactora de Cultura)
Margarita Salas, investigadora. La entrevisté en 2007, cuando la nombraron miembro de la Academia Nacional de las Ciencias de Estados Unidos, un honor que la convirtió, de nuevo, en la primera española en lograr un hito científico. Me confesó que estaba deseando dejar de llevar la etiqueta “la primera mujer que...”. Que cuando empezó en esto de la ciencia, junto al Nobel Severo Ochoa, nadie la hacía caso, (“pensaban que estaba allí para pasar el rato”). Que se casó a los 24 años, pero que no tuvo hijos hasta los 37, (tuvo que retrasar su maternidad, exactamente igual que muchas españolas están haciendo en este momento). Y que las jóvenes investigadoras españolas seguían teniéndolo difícil. Y a pesar de todas las adversidades, anécdotas y experiencias, Margarita Salas consiguió transmitirme el entusiasmo que sólo poseen aquellos que se dedican a lo que realmente les hace felices. Entonces tenía 69 años... y si le mencionabas la jubilación se reía. (Silvia Fernández, jefa de salud de la revista Mujer hoy)
Mónica García Prieto. Corresponsal de Periodismo Humano y Cuarto
Poder para Oriente Próximo. Lleva años cubriendo como freelance y
corresponsal el desarrollo de los conflictos como los de Afganistán,
Irak, Líbano, Chechenia, Macedonia, Gaza, Israel, Chiapas… Su trabajo
durante el inicio de la invasión de Irak le valió, junto al resto de
corresponsales españoles, el premio Ortega y Gasset. Y en 2005 recibió
el premio italiano Dario D’Angelo por su compromiso social y su
respeto a la diversidad. Actualmente, realiza el seguimiento de la
dramática situación de la población siria ante la represión del
gobierno. En su figura, he querido rendir homenaje al periodismo
honesto, solidario y de calidad. Un homenaje a todas las mujeres que
arriesgan su vida para transmitir información desde los rincones más
peligrosos del mundo y a aquellas que como la periodista del Sunday
Times Mary Colvin, en el ejercicio de su profesión, han fallecido. (Beatriz Ríos, becaria)
Eva Turégano. A pesar de las circunstancias que se viven ahora mismo en el periodismo deportivo para las mujeres, lleva años demostrando que la propia belleza pasa a un segundo plano cuando le haces sombra con tu profesionalidad. Eva cubre habitualmente la actualidad del Real Madrid y de la Selección Española de fútbol para Antena 3, además de colaborar con el programa de deportes 'Punto Pelota' de Intereconomía.
Tuve la oportunidad de conocerla en un acto que organizó la Universidad Complutense de Madrid por el Día Internacional de la Mujer Trabajadora de 2011 y me impactó la fuerza que tenía y cómo criticaba el papel que la mujer tenía ahora mismo en el periodismo deportivo. "Antes se hacían entrevistas de trabajo mientras que ahora te someten a un casting en el que prima la imagen", dijo entonces por todos los casos que se dan ahora en televisión. (Noelia Santiago, becaria)