Julieta Venegas (Long Beach, California, 1970) es de risa fácil. Casi diría de carcajada generosa. Habla muy deprisa y, en realidad, bien podría ser rapera, dada la densidad de palabras por segundo que salen de su boca. Llega a Madrid con un disco a medio estrenar: 'Algo sucede'.

Del nuevo disco de Julieta Vengas, de momento, solo se puede escuchar una canción en algunas plataformas digitales. Porque Julieta es muy de streaming y de Spotify. Ella misma se hace sus playlists y las cuelga en Twitter para compartir canciones con amigos y fans. "Me gusta el streaming porque soy curiosa y es una buena manera de explorar. Antes viajaba con una maleta llena de discos, ahora tengo la posibilidad de descubrir una pista, luego buscarla, escucharla, y ya decidiré si quiero o no comprar el disco. Creo que las opciones son infinitas. He descubierto artistas increíbles a través de fans, y antes yo no tenía esa relación. Imagínate, si una fan brasileña que vive en París me recomienda a una artista que no se pone en la radio... ¿Dónde más la iba a escuchar?".

Ella no percibe ningún drama para la industria en estas novedades. "Sencillamente, ha cambiado la manera de escuchar música y no creo que sea negativo que la gente tenga más para elegir lo que escucha o cómo lo escucha".

El nuevo disco de Julieta Venegas es una fiesta del acústico. El anterior, 'Los momentos', más electrónico, era todo lo contrario. En 'Algo sucede' hay guitarra acústica, un cuarteto de cuerdas y vuelve el acordeón.

"Creo que es un disco más luminoso y está pensado, incluso instrumentalmente, de una manera en que puedo representar en vivo cada canción". Julieta se ríe.

"Podría inventarme una tesis doctoral, pero ésas decisiones de instrumentación son puramente emocionales y muchas veces no sé explicarlas. De momento, digo: No quiero tal sonido. Mi equipo me pregunta por qué, pero mi respuesta es: No sé, me molesta 'ahorita' el acordeón".

Algunos dicen que 'Ese camino', el sencillo que ya se puede escuchar en Spotify, rezuma nostalgia de la niña que un día fue Julieta. Sin embargo, ella no se reconoce como una gran nostálgica del pasado.

"No tengo muy buena memoria, se me olvida todo y no soy particularmente nostálgica con la infancia. Al contrario, creo que el presente es la mejor edad, lo que vivimos y lo que hacemos con la vida que nos toca es lo mejor que hay".

Más de 11 millones de discos vendidos avalan la carrera musical de la cantante mexicana. Ha ganado un premio Grammy y cinco Grammy Latinos. Es multiinstrumentista con preferencia por el piano, la guitarra y el acordeón; ha compuesto música para teatro y la banda sonora de decenas de películas.

Sin embargo, Venegas asegura que no siente que haya llegado a ningún sitio: "No estoy de vuelta de nada. Lo que he aprendido en todo este tiempo es que nunca terminas de aprender, cuanta más experiencia tengo, más siento que me falta por hacer".

Tiene una hija, Simona, que nació en 2010 y que le ha cambiado la vida. "Totalmente, me ha reacomodado las prioridades, los horarios. Todo. Eso sí, ahora organizo mejor mi tiempo".

- Mujerhoy: ¿Cree en el modelo de la supermujer: madre, profesional, esposa ejemplar, con cinco horas de gimnasio a la semana y una piel estupenda?

- Julieta Venegas: [Risas]. Bueno, a las mujeres nos toca un poquito hacer de todo porque hemos cambiado. Yo lloro cada vez que tengo que salir de viaje, pero a la vez no quiero educar a mi hija como una madre que no hace nada. Por otra parte, sería fantástico que nos mantuvieran, pero yo no tengo más remedio que sacar a la familia adelante. Así que pienso que es difícil ser mamá e irse a trabajar, pero es lo que hay. Y eso es otra cosa que ha cambiado con la maternidad. Siempre había visto la música como algo sublime, que era toda mi vida. Pero ahora que tengo una hija la veo simplemente como mi trabajo. ¡Y qué bueno que tengo el privilegio de vivir de la música! Las mujeres y los hombres son iguales ante la ley, al menos en Occidente.

- MH: ¿Son iguales en algún otro contexto?

- JV: No creo. Para empezar, tenemos que decir las cosas cinco veces para que se nos escuche. Luego se trata de un modo muy diferente a una mujer que está madurando y a un hombre en la misma circunstancia, incluso en mi gremio, y no lo digo porque me sienta afectada particularmente, por suerte siempre he trabajado con gente que me respeta mucho y he conseguido hacerme mi lugar. Pero la sociedad en sí tiene un acomode en el que las mujeres siempre jugamos en desventaja. Por ejemplo, la violencia contra las mujeres es una manifestación de una crisis, el modo en que fueron educados muchos hombres entra en contradicción con la realidad, tenemos que reeducarnos todos otra vez. El mundo ha cambiado, las relaciones también tienen que reinventarse.

- MH: ¿Prefiere la vida en pareja o la vida en solitario?

- JV: Yo creo que se me da mejor la vida en solitario. [Risas]. Una vez que te quitas de encima esa presión social para que tengas una pareja, o de que lo normal es hacer una familia de una manera determinada... Una vez que he asumido las cosas como son, he visto que me lo paso muy bien sola.

- MH: ¿Cómo lleva el asunto de la edad?

- JV: En lo personal, creo que idealizamos demasiado la juventud. Ser joven tampoco es lo máximo... Bueno, sí que lo es, pero solo la aprecias cuando estás madurando. Cuando tienes 20 años vives, pero no piensas ni se te ocurre decir voy a aprovechar mi juventud. ¡No! ¡La gracia de la juventud es dilapidarla! Con los años se ganan otras cosas: experiencia, cierta tranquilidad, un mejor conocimiento de ti misma... A mí, me parece todo esto mucho más importante que ser joven.

- MH: ¿Le gusta envejecer?

- JV: No, a nadie, pero hay que aceptarlo. Además, hay muchas otras maneras de cuidarse. La alimentación y el ejercicio son fundamentales: soy de natación y pilates. Hay gente que quiere verse joven y come fatal. Cuidar la alimentación es quererse de otra manera. Hace años que no como carne ni nada animal, excepto huevos y lácteos, e intento minimizar la comida procesada. Tiene una cuenta de Twitter hiperactiva, ¿diría que está enganchada? Yo misma gestiono mis redes sociales. Uso Twitter para informarme y como una herramienta de trabajo. Pero no diría que estoy enganchada.

- MH: ¿Y a Instagram? He visto que pone en su cuenta esta sentencia: "Hasta que no las imprimes no son fotos". ¿De verdad piensa eso?

- JV: [Risas]. Bueno, en realidad es una frase de mi papá, no mía. Él se ha dedicado toda la vida a la fotografía, y cuando le escuché decirlo me gustó mucho esa visión de fotógrafo antiguo que aprecia la imagen en el papel. Para él, si la foto no está impresa es como si no existiera. Pero yo, personalmente, tengo miles de fotos sin imprimir, como todo el mundo.

- MH: Llevaba dos años sin venir a España, ¿nota que hemos cambiado algo en ese tiempo?

- JV: Pues no sé si es porque he venido en año electoral, pero noto a la gente muy concienciada. Amigos míos, que siempre han sido muy incrédulos, ahora creen que las cosas pueden cambiar y los veo muy esperanzados. Estaban en un punto muy bajo de energía, a mí me gusta el ambiente que veo ahora, es de mucha esperanza. A ver qué pasa.

- MH: ¿Y en México qué pasa?

- JV: La verdad es que ni nosotros mismos sabemos lo que está pasando. Estamos todos igual de preocupados, de asustados con lo que vemos, con lo que ha cambiado nuestro país, y no sabemos cómo vamos a salir de ahí, es muy difícil. La violencia se ha convertido en algo estructural, tenemos muchos defectos como país que han ido en aumento y ahora se están juntando todos y han creado un cóctel muy difícil de enfrentar. No te puedes acostumbrar al nivel de violencia que estamos viviendo todos los días en México. No puedes leer una noticia en el periódico y decir: Bueno, pásame el café. No, no se puede normalizar. Es urgente limpiar la corrupción, pero... ¿Por dónde empiezas? Somos un país que lleva muchos años siendo corrupto, 70 años del PRI lo dicen todo. Esa es, al menos, mi opinión personal. Habrá gente encantada con el PRI.

- MH: Siempre dice que se ha ganado el respeto de su casa de discos y de los que trabajan usted. ¿Cómo se gana ese respeto?

- JV: Pues se gana siendo muy cabezota. En serio, creo que uno tiene que saber lo que quiere. No llegar y decir: Quiero hacer este disco, pero no sé cómo. No, no, primero me tuve que definir bien en lo que quería, le tienes que poner un poco de cabeza. Al talento hay que ponerle neuronas, hay que ser listo, buscarle la vuelta a las cosas, saber cómo trabajar con la gente. La música es comunicación y tienes que aprender a comunicarte, esto lo digo como consejo para los nuevos músicos: hay que buscar la manera de que los demás te entiendan. Hay que aprender a moverse en una industria que tiene muchas complejidades, hay que buscar la manera de funcionar. ¡Tampoco te puedes pelear con todo el mundo porque te creas un gran artista! ¡No!!

- MH: ¿Se sigue sintiendo 'indie'?

- JV: Yo creo que sí, desde mi primer disco ya trabajaba con una disquera [discográfica] que ahora es también mi distribuidora, pero me considero un artista independiente en el sentido creativo: nunca he tenido que pedir permiso para grabar mis canciones y siempre he podido hacer exactamente lo que he querido hacer. Y eso, y no otra cosa, es para mí el éxito.

- MH: ¿Cuál es su canción preferida del nuevo disco?

- JV: Me gusta mucho Porvenir. Hacía mucho tiempo que no grababa una canción solo con piano y chelo. Esa pieza tiene algo muy esperanzador, pero al mismo tiempo conmovedor, porque ha conseguido hacer llorar a todos mis amigos, y eso me encanta. Me parece genial sacarle la lágrima a todos. Eso tiene que ser una buena señal.

Actuaciones

Este verano Julieta Venegas actuará entre otros, en los Festivales de Starlite (Marbella), Cultura Inquieta (Getafe), Cap Roig (Girona) y Nocturama (Sevilla).

 

Muy personal

Nació en Los Ángeles, pero es de Tijuana, tierra de frontera. Su padre era fotógrafo de bodas y bautizos. Tiene una gemela y es la única de cinco hermanos que se ha dedicado a la música. En 2010, dio a luz a Simona, su única hija. Ella se declaró madre soltera pero, tras una larga batalla judicial, en 2014 el músico argentino Rodrigo García consiguió que se le reconociera como padre.