Lalla Salma, la princesa marroquí más europea

Cuentan que en tierras de Alá había una princesa que tenía la piel muy blanca y el cabello enroscado color azafrán, que vestía caftanes de ricas sedas y estaba desposada con un descendiente del profeta Mahoma, el hijo de Hassan II y Latifa, la berebere que vino del Atlas montañoso. Este “comendador de los creyentes” había renunciado a un harén de 12 siglos y elegido como favorita a su esposa, en un alarde de monogamia. La sacó del palacio y la expuso a los ojos de su pueblo. Por primera vez. Y ya nunca más aceptó que los notables del “majzén” le ofrecieran a sus hijas como concubinas.

Este no es el relato de un juglar en la plaza de Jemaa el Fna de Marrakech. Más bien, un recorte de periódico. La historia “real” del reino alauí. Y su protagonista, Salma Bennani, nunca será la reina de Marruecos porque no hay reinas en territorio islámico (a excepción de su amiga y espejo, Rania). Es su alteza real la princesa Lalla Salma. Una chica de clase media de la ciudad magna de Fez, ingeniera informática con pasado laboral.

Así que no es aventurado decir que hay una “primavera árabe” en el palacio de Dar Essalam de Rabat. O que Marruecos se está quitando el sayo medieval, o que el rey está bajando de la cúspide de la pirámide feudal, aunque el camino sea largo y los pasos cortos. Porque fue Mohamed VI quien montó el escenario en el que actúa con soltura la princesa. En 1999, tras morir su padre, Hassan II, reformó la “mudawana”, el Código Civil. Subió la edad mínima para casarse de 15 a 18 años, abolió la poligamia y la tutela del padre o el hermano mayor sobre la mujer adulta no casada y le dio la libertad de elegir esposo y pedir el divorcio. Más poder e independencia para las mujeres. Entre ellas, la suya.


Salma brinda con agua, como mandan los cánones del islam, pero se exhibe sin velo. No le gusta oír el nombre de Dios en vano, se pone al volante de su coche, tiene agenda propia –en la que lleva la cuenta de las bodas reales europeas– y ha estado en Francia, Japón o Tailandia en el lugar del rey.
En un país como el suyo, eso es (casi) reinar. Marroquí de la cabeza a los pies, cambia a menudo las babuchas por Jimmy Choo, los caftanes por Valentino o Dior, la torre de marfil por salidas oficiales, el silencio por las conferencias pro derechos de la mujer, y un destino prefabricado de “madre de príncipes” por un trono en el mundo real. Tal vez el cuento 1.002 de Sherezade, con permiso de Edgar Allan Poe.

 

¿Quién es? 

  • Salma Bennani nació en Fez en 1978. Es hija de un profesor. Su madre murió cuando ella tenía tres años. Se crió con su abuela materna. 
  • Estudió en la Escuela Nacional de Informática y Análisis de Sistemas. En 2000 logró el título de Ingeniería y entra a trabajar en el grupo ONA, controlado por la familia real. 
  • Se casó con Mohamed VI el 21 de marzo de 2002 en el Palacio de Rabat. 
  • En 2003 nació su primer hijo, al príncipe Moulay Hassan, y cuatro años después, la princesa Lalla Khadija. 
  • Preside una asociación de lucha contra el cáncer y es embajadora de buena voluntad de la OMS.