Lidia Valentín, una levantadora de pesas 'fashion victim'

  • Sombra de ojos, rimmel y unos brazos fuertes como dos robles. Esas son las armas con las que sale a competir Lidia Valentín, la haltera española que ha rozado la medalla en los Juegos Olímpicos de Londres al conseguir el cuarto puesto.

"Me encuentro en mi mejor momento". Así lo expresaba Lidia Valentín Pérez (Ponferrada, 10 de febrero de 1985) poco después de aterrizar en Londres para competir en los segundos Juegos Olímpicos de su vida. El objetivo, más allá de superar esa quinta plaza obtenida en Pekín 2008, no era otro que intentar igualar sus marcas y dar la mejor imagen posible. Cumplido: ha superado su marca personal en un kilo y se ha quedado cuarta.

Una imagen no solo deportiva, sino también en su aspecto físico. Si hay algo que llama la atención de esta leonesa de 27 años, es que no perdona el maquillaje ni cuando va a entrenar. "Antes que atleta soy mujer. Sí, me gusta ponerme maquillaje para entrenar, ¿por qué no?". Y a punto ha estado de 'maquillar' su pecho con una medalla de bronce: cuatro kilos le han separado de la tercera clasificada.

Te contamos cómo es la haltera berciana que ha estado a punto de entrar en la historia del deporte español como la primera medallista en esta disciplina.

Lo primero, estar guapa

Lidia tiene una cosa muy clara: guapa, se siente más fuerte. Y esa fortaleza es esencial a la hora de desempeñar su trabajo: levantar pesas. Se maquilla. Comprueba que su manicura esté perfecta. Los pendientes todos en su sitio -los de las orejas y los tres ''piercing' que luce, en nariz, lengua y labio superior-. Se mira en el espejo. Se coloca bien el pelo. Ahora sí, ya está preparada para acercarse a las pesas y levantar hasta 145 kilos. Por eso sorprende que dijese que, si ganaba medalla, se raparía la cabeza. 

Para ella, este deporte es algo más que la demostración de la fuerza bruta: es un baile en el que su compañera es una barra que pocas son capaces de levantar en un solo movimiento. Como si fuera ballet. Así es como afronta cada levantamiento la mejor haltera española de todos los tiempos.

Maniática

En la maleta que ha llevado a Londres, además de las planchas del pelo, unos cuantos libros de autoayuda y manuales deportivos, porque su ambición hace que no pierda oportunidad de saber un poco más y de tratar perfeccionar sus movimientos hasta el extremo. Y unas cuantas películas para pasar los ratos muertos y hacer la espera más llevadera.

Sin olvidarnos de la música. Esas melodías que escucha antes de salir a la lona a competir. Esos ritmos del rapero Nash, su gran ídolo junto a Rafa Nadal, que le acompañan mientras se pone la malla.

Todo tiene que estar en orden. La ropa, el maquillaje, sus cascos... Si no sigue su rutina, con un orden casi enfermizo, siente que algo falla, que no será capaz de darlo todo.

Así es Lidia, una chica que ha demostrado que, estar mona y ser capaz de levantar 145 kilos, no están reñidos.