Día Internacional de la Mujer 2013: ¿Los lunes al sol?

  • El 8 de marzo se conmemora en todo el mundo el Día de la Mujer. Pero, ¿tienen las españolas razones para celebrarlo? Cinco paradas que tratan de salir adelante nos muestran por qué las mujeres se están llevando la peor parte de esta crisis.

Si en los primeros años de la crisis, la mayor caída de puestos de trabajo fue masculina, a causa de la destrucción de empleo en la construcción, cuatro años después las mujeres se están llevando la peor parte. Hay casi 2.800.000 desempleadas. El porcentaje de mujeres paradas es mayor que el de los hombres: 26,55% frente al 25,58% masculino en 2012, según los últimos datos de la Encuesta de Población Activa. La brecha salarial ha aumentado: ellas ganan 5.744 € menos que los ellos por el mismo trabajo.

El precio que pagan por la maternidad es cada vez más alto, no solo en dinero, también en progreso profesional.
Los recortes en la Ley de Dependencia perjudican más a las mujeres, porque son ellas quienes, en la mayoría de los casos, atienden a los dependientes y quienes trabajan en el empleo doméstico. Las mayores damnificadas por los recortes en becas de guardería, también son ellas, que en muchos casos tienen que pedir una reducción de jornada para atender a sus hijos... Y cuando llegue el momento de la jubilación, las mujeres serán más pobres que los hombres, puesto que cotizan menos para su pensión. Así que, si eres mujer y alguien te felicita el 8 de marzo, con motivo del Día de la Mujer, no levantes una barricada –que la gente, en general, es bien intencionada–, pero en tu fuero interno no te lo tomes al pie de la letra. Este año hay pocas razones para felicitarnos. Descubre en qué encrucijada del camino nos encontramos.

1. Las mujeres ganan 5.744 € al año menos que ellos

En los últimos años, la brecha salarial ha aumentado en nuestra país. Por un trabajo de igual valor, ellas ganan un 22,55% menos de media al año, o lo que es lo mismo, 5.744 € menos que un hombre. Eso supondría que, para tener el mismo sueldo, ellas deben trabajar 82 días más al año, según un informe de UGT que analiza los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística.

Esta desigualdad es mayor en el sector privado y en los contratos a jornada completa,
y se debe, sobre todo, a que los hombres reciben más complementos salariales–por cargo, disponibilidad, horas extraordinarias...– que las mujeres. Y otro dato importante: a medida que aumenta la edad de las mujeres y su responsabilidad en las empresas, crece también ese desequilibrio. ¿Y las autónomas? Pues su situación es similar: según el informe de la OCDE “Closing the gender gap: act now” (Acortando la brecha de género: actuar ahora), también las autónomas ganan menos que los autónomos, entre un 30% y un 40%.

2. La diferencia salarial crece del 7% al 22% si hay hijos

Las mujeres están pagando un alto precio por ser madres, con elevados gastos de guardería, problemas en el acceso a escuelas infantiles y altos impuestos, que les exigen muchas más horas. El citado estudio de la OCDE revela que la diferencia salarial media entre hombres y mujeres es mayor entre las parejas que tienen hijos (22%), que cuando no los tienen (7%). Además, a partir del nacimiento de los niños, más de la mitad (52%) del segundo salario de una familia se va prácticamente en impuestos. Y otra circunstancia en contra: al progenitor que deje de trabajar para cuidar de la familia (en España casi siempre son las mujeres) le costará mucho justificar por qué ha estado dos años fuera del mercado laboral. “La respuesta “Cuidaba de mi familia”, que sería perfectamente válida en países como en el Reino Unido, aquí te eliminaría entre los posibles candidatos en una entrevista”, explica Ana Z., bióloga española que, tras permanecer cuatro años en Gran Bretaña, no encuentra un puesto de trabajo en España.

3. Afectadas por los recortes públicos por partida doble

Los recortes en el sector público, donde las mujeres representan casi el 60%, van a empeorar la posición femenina en el mercado laboral en los próximos años, según los datos de la OCDE. La austeridad del gasto público trae variados recortes de servicios sociales que afectan a las mujeres por partida doble: por una parte, emplean a mano de obra femenina, y por otra, las alivian de la carga de tareas como cuidadoras. Entre este tipo de recortes, la decisión de dejar de cotizar por las personas que cuidan a enfermos dependientes y el cambio de régimen de cotización para las empleadas de hogar, que ha provocado que cada mes salgan del sistema unas 150 trabajadoras, al no poder hacer frente a la subida de las cotizaciones.

4. Menos pensión cuando llegue la jubilación

Es una de las consecuencias de que los hombres tengan salarios más altos y ocupen puestos mejor remunerados: la mayor parte de las empresas cotizan más por ellos y, por tanto, tendrán una jubilación más alta. Además, en caso de quedarse sin trabajo, las mujeres tienen menos acceso a la prestación de desempleo porque trabajan en condiciones más precarias. Según la Encuesta de Población Activa, el 73% de los trabajadores a tiempo parcial en nuestro país son mujeres y el sueldo medio por hora femenino supone el 76% del salario masculino.

Por si fuera poco, la legislación perjudica a las mujeres al penalizar el trabajo a tiempo parcial, al que muchas mujeres se acogen.
De hecho, una reciente sentencia del Tribunal Europeo de Justicia asegura que la legislación española es contraria a la directiva europea sobre igualdad entre hombres y mujeres en materia de Seguridad Social. “El impacto de la desigualdad salarial es dramática con las mujeres, porque son las trabajadoras con menos presencia en el empleo formal y las que desempeñan más horas de trabajo no remunerado en el hogar, lo que generará que muchas se jubilen con las pensiones más bajas”, señala el citado informe de la OCDE. De acuerdo con las estadísticas oficiales, las mujeres dedican cuatro horas y media diarias al hogar y la familia, frente a las dos horas y media de los hombres.

5. Menos conciliación y solo un 10% de puestos directivos

Con la crisis ha llegado el miedo a ejercer ciertos derechos, como la conciliación de la vida laboral y familiar. No son tiempos para jugarse el trabajo y la solicitud de la media jornada se puede interpretar en muchas empresas como una falta de compromiso. “La presencia física cuenta más que los objetivos”, asegura Nuria Chinchilla, experta en conciliación del IESE. La imposibilidad de conciliar familia y trabajo es una de las razones por las que las mujeres solo ocupan un 10% de los altos cargos en las empresas.

6. Ocho millones de euros menos contra la violencia

Desde 2011, el presupuesto del Estado para la prevención de la violencia de género se ha reducido en un 27%, más de ocho millones de euros. Además, se ha recortado otro millón de los programas de asistencia social. Según el Observatorio de Violencia de Género del Consejo General del Poder Judicial, estos recortes son responsables de que muchas mujeres retiren la denuncia, pues, tras presentarla, se quedan desprotegidas.

8. ... Y tres de cada 10 empresas tiene firma femenina.

En esta crisis, las mujeres son las reinas del autoempleo. Un informe del profesor Joan Torrent, de la Universitat Oberta de Catalunya, dice que las mujeres han creado tres de cada 10 microempresas desde 2008. “Ellas han visto más oportunidad en la crisis”, afirma el experto. A su juicio, la motivación para ser empresarias es proveerse de empleo con flexibilidad para atender a la familia.

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Ruth Martín. Periodista: “Ahora mismo, no soy fácil de contratar”


Hasta la pasada Navidad, dirigía una página web de moda española para el Instituto de Comercio Exterior (PasionforSpain.com) y llevaba otro portal de cosmética y moda profesional. “A finales de año, al ser un organismo público, se redujeron mucho los presupuestos y yo me fui a la calle. Creo que, de algún modo, era más fácil echarme a mí, que no tenía cargas familiares, que a gente con hijos o que lleva más tiempo en la empresa. Yo les salía mucho más barata”.
Recuperada del impacto inicial de esta noticia, ahora define así su estado: “Intento moverme y moverme”. Busca trabajo, va a todos los sitios que puede, acude a diferentes presentaciones y ruedas de prensa, y ha abierto el blog En parada (http://enparada.bligoo.es/) para contar las circunstancias y los avatares de una periodista en paro.

“Es duro pasar del todo a la nada en un día. Y eso que parece que, cuando uno está solo, tiene más ventajas que inconvenientes, pero los pagos son solo tuyos y ahorrar es más difícil porque no compartes los gastos con nadie”.
Ante la pregunta de si estaría dispuesta a trabajar sin cobrar, por eso que llaman ahora visibilidad, la respuesta es un no rotundo. “Además, no soy fácil de contratar ahora mismo. Tengo 37 años, ya no soy una junior y ya he dirigido proyectos para una gran empresa editorial. Tengo claro que es muy difícil volver a entrar en una redacción. Mis opciones seguramente pasan por convertirme en trabajadora autónoma”, asegura.

Se ha autoimpuesto una disciplina férrea: “Intento que mis días ahora sean como los de antes. Me sigo levantando a las 7.30 de la mañana, enciendo la tele para ver las noticias, leo los periódicos en internet, actualizo mi blog y he empezado a hacer deporte. Intento mantener unas rutinas que no me desorganicen la vida porque volver a ponerla en orden cuesta mucho”. Al principio, se exigía mucho y no se permitía un respiro. “Poco a poco, he ido relajándome y diciéndome: hoy voy a permitirme pasarme el día entero sin hacer nada o voy a tomarme el fin de semana para ver series y no pensar. Estoy aprendiendo a ver la parte buena de tener tiempo libre”.  

María José Barderas. Publicista
Tiene un hijo de tres años y otro de tres meses.
“He pagado un precio muy alto por ser madre”


En los últimos siete años había estado trabajando en una agencia de marketing y organización de eventos. “Era supervisora de cuentas y tenía grandes clientes del mundo del motor, como Good Year, Michelín , Land Rover o Jaguar”.

¿Y qué pasó? “Pues me quedé embarazada de mi primer hijo. Todo fue bien hasta que nació el niño. Volví de la baja y pedí una reducción de jornada. A partir de ahí hubo algún feo que otro y ya no me encontraba cómoda en la empresa. Era duro porque quería estar en mi casa con mi hijo, pero me encantaba mi trabajo. Todo la situación me creaba un conflicto. Al final, llegamos a un acuerdo”.  De eso ha pasado ya casi un año.

En ese momento, María estaba otra vez embarazada. “Eso me hizo plantearme tirar hacia la formación y el reciclaje, en vez de buscar un trabajo. Nadie me iba a contratar estando embarazada”.  Ahora está a punto de terminar los cursos que empezó y está pensando en montar su empresa.

¿Ha pagado un precio por la maternidad? “Profesional, sí.
Yo trabajaba en una empresa dirigida por mujeres y pensé que me entenderían. Mis exjefas concilian porque tienen “nanny” en casa y flexibilidad horaria, porque la empresa es suya. ¿Quiero volver a rendir cuentas o a pedir permiso si mi hijo enferma? La respuesta es no”.

Elena S. García. Diseñadora
Tiene tres hijos: uno de ocho años y dos mellizos, de cuatro.
“El paro me ha permitido buscar otras opciones”


“Diseñaba stands y tenía una tienda de ropa. Ahora, tras dos años en el paro y acabar la prestación por desempleo, estoy intentando sacar mi propia marca de moda
, Smile, “low cost” y anticrisis, de colores y barata”. Además, va a montar una empresa de catering con una amiga cocinera. “Queremos dar servicio a bares sin cocina”.

Su gran misión es enseñarle a sus hijos que no todo es comprar
. Los lleva a mercadillos de trueque para que intercambien sus juguetes y lo que ya no usan. “Ellos llevan sus cosas y vuelven a casa con otras nuevas. Eligen y son felices”.

El poco tiempo libre que le queda lo utiliza para ayudar a los demás
. “Estoy en un banco de tiempo de la Comunidad de Madrid: dedico una mañana a hacer la compra a una persona mayor y, a cambio, un electricistra me arregla algo”.

Para Elena, quedarse en paro fue una oportunidad para buscarse la vida.
“No puedes estar en casa y decir qué mal va todo. Pero tengo suerte, porque mi marido, con trabajo, nos da estabilidad”.

María Katt. Maquilladora y peluquera
“Trabajo en un montón de cosas para poder vivir”


Es peluquera y maquilladora de profesión, pero también posa como modelo alternativa de fotografía, compone música, tiene una banda y lleva un vídeo blog con una amiga. “Intento hacer todo lo que puedo para no perder el tiempo, aprender lo máximo y hacerme con un buen curriculum”, asegura. “Parecería que el mundo de la cosmética era de las mujeres, pero, si te fijas, las estrellas son siempre hombres. Tienen más prestigio y más caché”.

A lo largo de una semana hace mil cosas y todas diferentes: “Un día tengo un rodaje del videoblog; al otro, el montaje; el siguiente, una sesión de fotos en la que hago de modelo; después, otra en la que maquillo o peino; y, al final de la semana, tengo un ensayo para un concierto con mi grupo. Todo me da un poco de dinero y vivo de todo. Hay cosas que salen como intercambio, pero y te ayudan a tener un book o a completar tu curriculum”.

María no tiene un trabajo a tiempo completo, pero cree que siempre podría encontrar algo en una peluquería. “Tarde o temprano te llaman, porque, a pesar de crisis, la gente quiere estar guapa. Es básico sentirse bien para enfrentar situaciones de incertidumbre”.

Para poder cumplir con todo, lleva una estricta organización. “En el móvil llevo todas las alarmas de lo que tengo que hacer. Hay días que trabajo 12 o 14 horas y otros en los que quedo con los amigos, pero normalmente estoy a tope”.

Elena García Álvarez. Enfermera
Dos hijos, de nueve y 10 años.
“Podría tener un empleo, pero si me fuera de España”


“Soy enfermera. Hace tres años, dejé mi puesto por los horarios. Me levantaba a las cuatro de la madrugada y tenía trastornos del sueño”. Elena podía estar con sus hijos, pero ese ritmo le pasaba factura. Ahora busca trabajo: “La mayoría de las ofertas son para irse fuera y las de aquí no te permiten conciliar: aunque pudiera coger un turno, tendría que pagar para que se ocuparan de los niños, y no compensa”.

Ella no está dispuesta a tirar la toalla y seguirá buscando. “Me planteo hacer otras cosas, como ayuda a domicilio”
, y ha hecho un máster de Terapia de Familia que la ha animado a estudiar Psicología. “Intento estudiar y reciclarme, pero la formación también cuesta dinero.