A muchos no les ha gustado que en los actos públicos la primogénita de los Obama se ponga la minifalda, pero hay que rendirse a la evidencia. Más allá del Día de Acción de Gracias, Malia está, con sus rotundos 16 años, en la edad del pavo. Y aunque dicen las crónicas domésticas del ala oeste de la Casa Blanca que Michelle la tiene a dieta de móvil, televisión y demás redes sociales, la adolescente no puede ocultar sus primaveras y menos a los mil ojos que todo lo ven del planeta.

El mundo entero la encontró feliz y muy afro en uno de esos festivales en los que Kate Moss y compañía se ponen las botas (Lollapalooza, en Chicago), haciéndose el típico retrato con una amiga. Ya se hicieron nostalgia las fotografías con papá montando en bicicleta por la isla de Marthas Vineyard o las memorables instantáneas a la sombra de mamá. Hasta ha empezado a engordar su currículum con unas prácticas de becaria novata en la productora de Steven Spielberg: ella le llevaba los cafés a Halle Berry. Y no faltará mucho para que la espontánea Malia se ponga al volante de su coche: ya está en edad de conducir.

El propio presidente bromeó en una entrevista con la estrella televisiva Steve Harvey sobre la inocencia interrumpida: dijo que estaba tranquilo porque tenía a sus hijas vigiladas las 24 horas del día y que precisamente por eso se había presentado a la reelección. El problema es que la adolescente de marras apenas puede salirse del guión, porque algún agente secreto de paisano la volverá a meter. Les ha pasado a todos los hijos presidenciales.

Empezando por las gemelas Bush, pilladas in fraganti mientras intentaban comprar alcohol cuando no tenían la edad reglamentaria. Y retrocediendo hasta Alice Roosevelt, que apostaba en las carreras de caballos y fumaba sobre el tejado de la residencia oficial; rebelde con causa. Malia tenía 10 tiernos años cuando su padre llegó a la Presidencia y solo faltan dos para ir a la Universidad: en junio fue a echar un vistazo a las de Berkeley y Stanford.

Bárbara y Jenna Bush, sus antecesoras en el cargo, se lo dijeron en una carta enviada vía The Wall Street Journal. Buscad amigos fieles y disfrutad en un lugar tan mágico para vivir y jugar. Dando ideas como celebrar fiestas en la piscina. Malia no tiene pinta de quedarse encerrada en su habitación. Aunque por el momento su agenda sea la de sus padres: China, África, un mitin o un concierto de su querida Beyoncé. 

 

¿Quién es?

-Malia Ann Obama nació el 4 de julio de 1998.

-Es hija del 44º presidente de EE.UU., Barack Obama, y de la abogada Michelle Robinson.

-Su familia es una pequeña ONU: keniatas, indonesios, blancos de Hawai y afroamericanos.

-Es aficionada al tenis y toca el piano. Cuando vivía en Chicago, jugaba al fútbol y hacía teatro.

-Su hermana, Sasha, es tres años menor.

-Van a la prestigiosa Sidwell Friends School, en Washington.

-Times Magazine la situó entre los 25 adolescentes más influyentes del mundo.