María Valverde: "Siempre he tenido las ideas muy claras".

  • Ganó un premio Goya con su primer trabajo, a los 14 años. Tras una década de triunfos, reconoce que aún le quedan muchos retos por superar. El próximo: protagonizar la serie de televisión 'La fuga'.

Vaqueros, camiseta y botas para todo trote. Vista así, sin maquillaje y con el pelo recogido en una coleta, nadie reconocería a esa chiquilla que ganó un Goya (por 'La flaqueza del bolchevique') con14 años ni a esa actriz que hoy se disputan los cineastas de dentro y fuera de España. Cuando no está trabajando, María Valverde (Madrid, 1987) es una joven como tantas otras, que viaja en Metro, feliz de pasar inadvertida.

Pero, cuando llega el momento de los cambios de ropa, de las fotos, de posar... se produce la metamorfosis. "Me gusta jugar a que soy modelo", asegura, y la verdad es que juega muy bien: se transforma ante la cámara y entendemos por qué su rostro cautiva a los espectadores. Después, durante la entrevista, la jovencita que juega a ser modelo cambia de nuevo y aparece una actriz con los pies en la tierra, que sabe por dónde camina y que ha conocido, asegura,"el lado oscuro de esta profesión". La faceta amable tampoco le es desconocida: tras el éxito de 'Tres metros sobre el cielo', ahora da un salto mortal con 'La fuga', una película de ficción futurista producida por Boca Boca para Telecinco, con la que María entra por la puerta grande en la televisión.

- Mujer hoy. Por fin vamos a verla en la pequeña pantalla. ¿Qué ha visto en este proyecto como para haber aceptado?
- María Valverde. Siempre me he centrado en el cine, es cierto. He hecho un par de cosas en teatro, pero lo mío han sido las películas… hasta que me llegó este proyecto y vi que tenía una pinta que me gustaba. También influyó que en él participaba Antonio Hernández, con quien trabajé en 'Los Borgia'. Además, me seleccionaron para ser la protagonista y acepté porque el personaje me apetecía muchísimo. Es un cambio de registro.

- ¿Cómo es Anna, su personaje?
- Es una chica cuyo marido [Aitor Luna] está en la resistencia, luchando por los valores de la humanidad contra una dictadura que domina el mundo. Le llevan a una cárcel de máxima seguridad y ella dedica cinco años a preparar el plan de fuga. Es una historia de amor ligada a mucho misterio y acción.

- ¿Trabajar para televisión es como se lo esperaba?
- En realidad, no tenía ni idea de cómo iba a ser, aunque sí imaginaba que era muy duro. Y lo es: me estoy dejando cuerpo y alma en esta serie. Ahora más que nunca valoro a las personas que trabajan en este medio, porque es muy difícil. Para mí está siendo un máster en interpretación, y también en experiencia vital. No había vivido nada tan intensamente.

- Comentaba antes que Anna, su personaje en 'La fuga', supone un cambio de registro. ¿En qué sentido?
- Está todo el rato mintiendo e intentando que nadie se dé cuenta. Juega constantemente entre la verdad y la mentira. Es todo de una gran sutileza y, como actriz, resulta complejo y delicado.

- Las actrices de su generación empezaron en alguna serie y luego llegaron al cine. Usted ha hecho el camino inverso.
- Es verdad, empecé la casa por el tejado. Bueno, más bien por la chimenea. Me dieron un Goya por mi primer trabajo y no es nada fácil recibir premios; es una presión más, sobre todo si tienes 14 años. Pero me gusta ponerme a prueba. Me han dado la oportunidad y espero estar a la altura.

- Perdón por el tópico, pero: ¿cine, teatro o televisión?
- No creo que haya que elegir. Uno no es actor de cine, teatro o televisión. Vivimos en una época en la que todo está abierto y hay que hacer de todo. El teatro me encantó, el feedback del público es muy gratificante, aunque también da vértigo: pase lo que pase, el espectáculo debe seguir. Cada medio es distinto y tiene sus trucos. Un buen actor debe hacerlo bien en todos.

- En 'La fuga' se abordan conflictos políticos y sociales: escasez de petróleo, -dictaduras… ¿Le inquietan estos asuntos?
- Claro, vivo en este mundo. Pero también intento mantenerme al margen. Es una cuestión de responsabilidad.

- ¿Se refiere a que no se puede poner a hablar sobre determinados temas sin estar bien informada? 
- Sí. Mucha gente me puede tener como ejemplo, un icono al que sigues, una persona cuya opinión te importa. Tengo esa responsabilidad y lo sé. Prefiero guardarme mis creencias para mí. Si puedo hacer algo sobre algún asunto del que tenga toda la información… lo haré, porque así me han educado. Pero hay que ser muy consciente del poder de las palabras.

- Transmite mucha madurez. ¿Venía así "de fábrica" o es que esta vida le ha hecho madurar?
- De fábrica, para bien y para mal. Siempre he tenido las ideas claras. Es cierto, también, que muchas veces estaba equivocada.

- ¿Es más fácil decidir sobre lo que quiere o sobre lo que no quiere?
- Sobre lo que no quiero. Sé perfectamente lo que no quiero.

- ¿Y qué es lo que no quiere?
- [Risas] No te lo voy a contar…

- Bueno, pero sí nos puede dar una idea de cómo pone sus límites…
- Funciono mucho con energías. No hago nada que no me pidan mis tripas, no lo hago. Las escucho más que al corazón y a la cabeza. Si lo siento dentro, iré a muerte a por ello, soy muy cabezota. Y si me da mala espina... adiós. 

- Es, entonces, muy intuitiva…
- Sí, juego con ello. Es también mi herramienta de trabajo…

- Esa madurez de la que hablamos, ¿no resulta contradictoria con lo que a veces dice usted de que no quiere crecer, que quiere seguir siendo una niña pequeña?
- Cuando empiezas joven, hay gente que se da cuenta de la responsabilidad que tiene y gente que no. Yo me di cuenta y siempre he sido más madura que la gente de mi edad. Pero ahora cada vez quiero ser más pequeña: querría ganar ese punto de inmadurez que a lo mejor me ha faltado en ocasiones, o recuperar cosas que me he perdido por estar trabajando.

- Pero fue una elección suya, ¿no es cierto? 
- Sí. Podría haber dicho: "Voy a dejar el cine y hasta que no termine los estudios no retomo mi carrera". Pero elegí trabajar. Son elecciones muy de adulta que tomé siendo muy pequeña. Por eso ahora, ya mayor, quiero de alguna manera rescatar todo lo que me he dejado por el camino.

- Ha dejado cosas por el camino, pero el cine también le ha permitido vivir muchas vidas diferentes siendo muy joven.
- …Y experimentar cosas que jamás viviría si me dedicara a otro trabajo.

- ¿Eso le hace pensar que llevamos unas vidas muy simples? 
- Sí… ¡y menos mal! También es verdad que a veces te pierdes, que no sabes bien cómo afrontar ciertos trabajos, porque no lo has vivido ni tú ni nadie de tu entorno. Lees sobre ello, te informas, preguntas… pero, al fin y al cabo, te lo inventas. Es complicado, aunque muy divertido.

- ¿Le atrae ese puntito de trabajar sin red, en el abismo?
- Desde el principio me aconsejaron que me tirara a la piscina. A veces no he sido capaz porque me daba vergüenza (aunque no lo parezca, soy vergonzosa). Pero creo que hay que arriesgarse y echarle morro. A ver, mi trabajo tampoco es tan difícil. De él no dependen vidas, no tenemos tanta responsabilidad.

- Al fin y al cabo, su tarea es entretener…
- Exacto; y el riesgo, simplemente, que no me vuelvan a llamar. Es algo exclusivamente personal, no vital. Es muy importante saberlo, sobre todo para no tomarte tan en serio. Los actores no somos tan importantes. Y eso, cuando lo sabes, relaja.

- Hablando de relajarse… ¿Le preocupa pensar que trabajar en televisión pueda afectar a su privacidad, que va a ser más conocida?
- Sí, soy bastante celosa de mi intimidad y creo que puedo manejarlo hasta cierto punto. Haré todo lo posible para mantenerla. Sentirse observada no es nada grato.

- Hasta ahora la prensa rosa le ha dejado bastante tranquila…
- Sí, me he sentido bastante respetada desde el principio, y es muy de agradecer. Sinceramente, no sé lo que va a pasar. Aceptaré las cosas como vengan y aprenderé a sobrellevarlo.

- ¿Le ha decepcionado en algúnmomento la profesión?
- He conocido la parte bonita y la menos bonita porque, como en todas las profesiones, hay un lado oscuro. Pero no me quedo solo con eso. El día en que el lado oscuro me pese dejaré de ser actriz.

- ¿A qué se refiere con eso de 'el lado oscuro'? 
- A las envidias, a las zancadillas... Hay personas a las que no les importa pisar a los demás. Ahí está la filosofía decada uno y la forma en que quiere afrontar su vida. En realidad, muchas veces los actores somos un producto expuesto al libre comentario: a que se opine sobre ti, a que la gente haga como que no te ve… Ahí tenemos que tener cuidado con esta profesión, es algo que hay que saber.

- ¿Es cierto que deseaba ser actriz para ser inmortal? 
- ¡Yo ya soy inmortal! [Risas] A no ser que borren todas las copias de mis películas, o que haya un cataclismo… yo ya estoy ahí. Es como quien escribe un libro o quien compone una canción. He creado algo y estoy ahí.

Y siendo, como es, inmortal… ¿Qué es lo que la mantiene con los pies en la tierra, qué la ayuda a no perder el norte?
Mis padres, mi familia. La mía es, además, una familia muy terrenal; ninguno de mis parientes se dedica a esto y me han puesto siempre en mi sitio.

- No creo que hayan necesitado darle muchos toques de atención. 
- No, para nada, pero siempre viene bien tener a alguien ahí, muy fuerte y con los pies en la tierra. Además, somos una familia extensa: mis abuelos, mis tíos…

- …Que la acompañan siempre a los estrenos. ¿No le da apuro verse enorme en la gran pantalla delante de los suyos? 
- Qué va, para mí es como si me casara. Cada estreno es como una boda. Y, aunque me vea ahí arriba, no me lo tomo en serio. Me veo como si fuera una turista. Y me divierte.