Asmática, alérgica al cloro y con escoliosis. Con ese expediente médico, quizás muchos se hubiesen rendido. Mireia Belmonte, no. Así es la mujer que nos dio la primera medalla en los Juegos Olímpicos de Londres y que repitió dos días después.

"¿El podio? Va a ser difícil, hay mucho nivel". Humildad. Esa es Mireia Belmonte García (Badalona, 10 de noviembre de 1990) que, a sus 21 años, se convirtió en la primera nadadora nacida en España que se colgaba una medalla olímpica -el otro precedente femenino es Nina Zhivaneskaya, rusa nacionalizada española- para dos días después, repetir presea.

La cara de incredulidad en el podio en aquella 'primera vez', al lado de Liuyiang Yao -oro-,  reflejan el carácter de una mujer que, a pesar de las críticas recibidas, no se derrumbó y consiguió que en España se hablara del 'efecto mariposa', concretamente el de los 200 metros mariposa gracias a su plata en Londres.

"El simple aleteo de una mariposa puede cambiar el mundo", dice una de las frases sobre las que se asienta el citado 'efecto'. El aleteo de sus brazos fue el espaldarazo que la delegación española necesitaba para comenzar a sumar medallas en estos Juegos Olímpicos de Londres 2012. Esta es Miss Belmont -así se hace llamar en su cuenta oficial de Twitter: @miss_belmont-.


Música, maestra

Solo tiene una manía antes de meterse en el agua: como muchos nadadores, se coloca los cascos y escucha música. Seguramente, antes de afrontar las segunda y tercera finales olímpicas de su vida -la primera fue el pasado sábado, en los 400 metros estilos-, Mireia tarareó 'With' You', de Mariah Carey, o algo de Rihanna, o de Michael Jackson. O, quizás, ese inicio explosivo del pasado 1 de agosto se lo deba a los compases de alguna de las mezclas de David Guetta. Estos son algunos de los artistas imprescindibles en su 'playlist'.

Y soltó los nervios. Concentrada en la piscina del Centro Acuático de Londres, se le pasaría por la cabeza su lema de cabecera: 'Just do It' -'Solo hazlo'-. Y, por último, apelaría a la máxima de sus virtudes, según ella misma ha confesado en varias ocasiones: la constancia.

En su página web oficial -si van ustedes a entrar, pongan los altavoces de su ordenador, el rap de Pablo Sudoku que suena de fondo es un retrato robot de la badalonesa: "Reina de las aguas, es hija de Poseidón"- hace referencia a sus gustos y, la mayoría de ellos tienen que ver con el agua: para comer, bogavante a la sal; prefiere la playa antes que la montaña y la película que la emociona una y otra vez se desarrolla en un barco: 'Titanic'. ¿Alguien pone en duda que nació para ser sirena?

Problemas de salud y rutinas

Todo empezó cuando a los cuatro años le detectaron una escoliosis y a sus padres le recomendaron que tenía que nadar para corregir la desviación de su columna. Desde ese momento comenzó a forjarse la historia de un pez llamado Mireia.

Tampoco tuvo que ser fácil descubrir que era alérgica al cloro y asmática. No pasaba nada: muchos otros grandes han tenido que combatir en esto del deporte a golpe de inhalador -por poner un par de ejemplos, los grandes ciclistas Perico Delgado y Miguel Induráin-.

Nada iba a pararla. Estudiante de Negocios en la Universidad de Cataluña, hasta llegar al Olimpo de esos que escriben su nombre en la historia de los Juegos, ha tenido que sacrificar muchas cosas y llevar una vida extremadamente ordenada.

A las 9 suena el despertador y, tras desayunar, acude a clase hasta las 12.30. Ese es el momento en el que se zambulle en la piscina por primera vez en el día. Dos horas de largos en la piscina del Centro de Alto rendimiento de Sant Cugat del Vallés (Barcelona), comida y, a las 15.15, de nuevo a las aulas hasta las 17.45.

Tras todo esto cualquiera estaría rendido. Ella no. Hasta las 19.30 hace pesas antes de volver a nadar. A las 21.30 vuelve a casa, estudia, duerme y, al día siguiente, más de lo mismo. Para presumir de plata olímpica, hay que sufrir.

Bañador y pintauñas


Belmonte solo tiene una manía: llevar las uñas siempre pintadas y competir con postizas. Tanto que, no es capaz de nadar si no lleva las uñas convenientemente decoradas. Para Londres 2012 ha optado por unas postizas blancas rayadas: en cada dedo, uno de los colores de los aros olímpicos.

Mireia que, a pesar de su juventud es una de las veteranas del equipo femenino de natación español, ha sido capaz de contagiar esta práctica a algunas de sus compañeras, como Erika Villaécija, Duane da Rocha -nuestra deportista más sexy en la villa olímpica de la capital inglesa- o Melania Costa.

Además de esta obsesión por las uñas -desde las extravagantes decoraciones de Florence Griffith nunca se habló tanto de las uñas de una deportista- la catalana asegura que, el único cuidado o secreto de belleza que puede aportarnos es que utiliza muchas mascarillas de pelo y abundante crema hidratante, porque el cloro es demasiado dañino para el cabello y la piel.

Esta mujer, que se veía la más guapa del mundo en aquel primer podio olímpico, con reciente corte de pelo incluido, ha dejado de ser una promesa. Ha desplegado las alas y hoy, 3 de agosto, con esa segunda plata, ha demostrado que vuela alto.

Eterna Mireia...