No escriben novela rosa, sino literatura de sentimientos que explora las complejidades del amor actual. Avaladas por las grandes editoriales, por sus lectores y por críticas positivas, han dado una nueva altura a un género tradicionalmente menospreciado.

Ya no es un placer culpable solo confesable a los íntimos. Leer sobre amor y sentimientos se ha convertido en un auténtico boom que está revolucionando las librerías a golpe de ventas. España tiene sus propias representantes en este fenómeno y, junto a superventas como María Dueñas (su novela 'El tiempo entre costuras' lleva ya más de un millón de lectores), ha surgido toda una nueva generación de escritoras como Victoria Álvarez, Mamen Sánchez, Blanca Busquets, Sonia Fernández-Vidal o la alemana afincada en nuestro país Sarah Lark. Mujeres de los perfiles más variados –periodistas, científicas, incluso guías turísticas– que tienen en común dos cosas: sienten debilidad por contar buenas historias de amor y el público se está rindiendo sin contemplaciones a las pasiones de sus historias.

Estas escritoras no fueron las primeras en dulcificar el mundo editorial tiñéndolo de sentimientos. Todo empezó de la mano de varias autoras francesas empeñadas en revolucionar el mercado literario hablando de emociones. Muriel Barbery llegó a más de cuatro millones de lectores con 'La elegancia del erizo' y Katherine Pancol se convirtió en una de las diez autoras más leídas de su país gracias a 'Los ojos amarillos de los cocodrilos'. Internet tuvo mucho que ver con su éxito: a través de blogs literarios, de los muy femeninos (incluso en la Red) clubes de lectura y del boca a boca virtual lograron reclutar toda una legión de lectores; y, lo que es más difícil: que, amparados en la fuerza del número, empezaron a confesar sin complejos sus gustos literarios.

Y todo ello ha logrado otro milagro: que estas novelas empiecen a contar con el apoyo de prestigiosas editoriales que, hasta ahora, ninguneaban un género al que acompañaban ciertos estigmas. Aunque no sin esfuerzo: según los críticos, ese salto se ha conseguido elevando la calidad. "Lo que se llamaba hace décadas 'novela rosa' nacía vinculada a novelitas de quiosco, con un lenguaje y unas exigencias nada literarias, dirigidas a un público específico –explica José Antonio Pozuelo Ybancos, catedrático de Teoría y Crítica literarias en la Universidad de Murcia y crítico literario de ABC Cultural–. Nacían en un circuito diferente al culto. Algunas de las nuevas autoras son, en cambio, literarias, escriben libros trabajados y en editoriales de prestigio. Comparten, por tanto, circuito con cultura. Eso lleva el género sentimental a otro lugar".

ROMANCES ACTUALES

Otros críticos, como Lourdes Ventura, van más allá y apuntan que ha nacido un nuevo género. Ventura, que ha realizado varios ensayos sobre literatura femenina, no clasifica estos textos como novela romántica con el clásico final de triunfo amoroso. "Son novelas modernas, donde las relaciones humanas contemporáneas, con todas sus complicaciones, son analizadas con cierta finura y humor; en ese sentido, están más cerca de la novela psicológica pero con la idea de ser ligeras en sus tramas y de agradar al mayor número de lectoras... y también a lectores". Y como no tienen que ceñirse al corsé de género, estas nuevas escritoras disfrutan de su libertad creativa.

Algunas, como Mamen Sánchez, utilizan la época romántica para narrar amoríos tan complejos como los actuales (y sin final feliz garantizado). Hay escritoras que aprovechan el gusto por lo gótico de parte del público más joven, como Victoria Álvarez; otros textos se acercan a la novela de aventuras, como los de Sarah Lark, e incluso los hay que conjugan ciencia y amor, que es lo que sucede en 'Quantic Love', de Sonia Fernández-Vidal. A pesar de esta variedad, todas cumplen con dos características: se trata, mayoritariamente, de mujeres escribiendo para mujeres (¿casualidad o la vieja división entre mujeres ligadas al sentimiento y hombres sometidos a la razón?) y la edad de sus lectoras ha descendido considerablemente. El resto nos lo explican ellas mismas porque, precisamente,
palabras no les faltan.

MAMEN SÁNCHEZ. "La gente piensa que a los famosos les pasa de todo".


Su nueva novela, 'Juego de damas' (editorial Espasa), no pudo tener un origen más pasional. "Mi marido me invitó, por nuestro décimo aniversario de bodas, a pasar un fin de semana en el lago de Como. Es un escondite precioso para ir en pareja, un lugar plácido y bucólico; pero también es una zona de muchas lluvias que puede convertir el lago en un sitio oscuro de aguas negras. Cuando empecé a pensar en un nuevo libro, me apeteció muchísimo pasarme allí, con la imaginación, una buena temporada".

Allí empezó a gestarse la historia de lady Sydney Morgan, una aristócrata decimonónica que desapareció misteriosamente en Como, y la de Francesca y Claudia Ventura, dos adolescentes contemporáneas que investigan ese crimen perfecto para copiarlo y asesinar a su malvada madrastra. 'Lady Morgan' existió de verdad, y estuvo en el lago de luna de miel. Empecé a imaginarme cómo habría sido aquel viaje de novios en Como, con los condes y marqueses italianos en esas villas de descanso, con el imperio francés y la guerra de fondo, con un crimen pasional...". Pero lo cierto es que Mamen Sánchez no necesita grandes estímulos para pensar en clave rosa: ha bebido romanticismo desde su más tierna infancia. Ella y sus dos hermanos, Eduardo y Cheleles, son la tercera generación al frente de la revista ¡Hola! Como subdirectora de la revista y codirectora de su edición mexicana, lleva casi 20 años acercándonos la vida y milagros de la realeza y las 'celebrities' de todo el mundo.

Empezó a escribir por afición, en el tiempo que le dejaban libre su trabajo y sus cinco hijos, y ya lleva tres novelas publicadas. Reconoce que es una privilegiada ("vivo en el mismo edificio en el que trabajo, ¿sabes el tiempo que ahorras en desplazamientos?") y que sus años en México han marcado su forma de escribir: "Me encanta el realismo mágico, cómo mezclan realidad y fantasía en Latinoamérica". Sus tramas sentimentales llevan el sello mesurado de la revista. 'Juego de damas' no tiene escenas inapropiadas, es más de sugerir que de contar... También por pudor personal". Sin embargo, asegura que no utiliza su trabajo como inspiración para sus tramas sentimentales. "Ninguna está inspirada en casos que haya trabajado como periodista. Lo cierto es que historias de amantes y divorcios las hay en todas las casas. Lo que pasa es que cuando le suceden a una familia que tiene interés público, todo se magnifica. La gente cree que a los famosos les pasa de todo y lo cierto es que a todo el mundo le pasa de todo".

VICTORIA ÁLVAREZ. "Nosotras sentimos una especial atracción por lo espiritual".

Hija y nieta de escritores, a los 26 acaba de publicar su primera novela, 'Hojas de dedalera' (Versátil), un boom en el género romántico-gótico que, según el escritor Félix J. Palma, "está muy por encima de la media de lo que hoy se publica". Cuenta la historia de una gran médium del Londres victoriano enamorada de un fantasma. "Creo que no puede haber nada más romántico, es una pasión que desafía a la muerte –comenta–. Por suerte, las cosas en la vida real no son tan complicadas, pero quiero creer que sigue existiendo cierto romanticismo en nuestra sociedad. Afirma que, al escribir una novela sentimental, se adquiere cierta distancia. "Los personajes expresan cosas con las que tú ni te atreverías, y esa es la gracia. Imagino que los lectores ven algo parecido: un libro te ayuda a experimentar. No es un sustituto, pero puedes vivir historias apasionadas".

Entre sus fans se encuentran jóvenes, y no tan jóvenes, de ambos sexos, aunque hay un porcentaje considerable de mujeres, algo que achaca a la sensibilidad femenina, más predispuesta a aceptar las emociones. "Ocurría lo mismo en el siglo XIX, cuando había menos médiums hombres porque ellas contaban con una sensibilidad especial. Ellos presumían de dejarse llevar por la razón; las mujeres, en cambio, siempre hemos sentido una atracción por lo espiritual".

SONIA FERNÁNDEZ VIDAL. "Escribir e investigar son parecidos, creatividad al 100%".

Su currículum incluye un doctorado en Información y Óptica Cuántica, una licenciatura en Física, estancias en el Centro Europeo de Investigación Celular (CERN), colaboraciones con el Laboratorio Nacional de Los Álamos, proyectos en el Instituto de Ciencias Fotónicas… Y, aun así, ha escrito una novela sentimental cuyo lanzamiento generó una expectación enorme. 'Quantic Love' (La Galera) pretende resolver la ecuación del amor a través de un triángulo sentimental entre una joven camarera, un periodista en prácticas y un estudiante de doctorado que pasan un verano en el CERN. "El objetivo es acercar el mundo científico al público. Los medios se empeñan en decirnos que la gente no se interesa por la ciencia, pero no es así".

Los personajes le ayudan a responder preguntas como qué relación tiene la ciencia con el amor, o si este sentimiento se puede explicar a través de la Física. "Es una novela romántica, pero se trata de un amor muy intelectual. Por supuesto, también cuenta con las emociones de cuando tienes 19 años, y hay partes en que se te pone el corazón a mil", dice esta autora, que cree que una historia romántica no está reñida con lo intelectual. "En realidad, el proceso de escribir una novela es muy parecido al de la investigación, creatividad 100%".

SARHA LARK. "Escribo para mujeres porque conozco y comparto sus sueños".

Se enamoró de España porque cree que aquí somos "muy emocionales" aunque no hablemos mucho sobre sentimientos, algo que también le resulta atractivo. "La gente a la que le gusta comentar sus sentimientos está más interesada en manipularte que en entenderte", dice. Aun así, escribe sobre emociones. Su novela 'En el país de la nube blanca' (Ediciones B), que cuenta el viaje de dos chicas a Nueva Zelanda para casarse con desconocidos, ya tiene más de 150.000 lectores en España y dos millones en todo el mundo.

'La canción de los maoríes'
, que se publica el 29 de febrero, sigue ahondando en el amor. Christiane Gohl (su nombre real) dice no estar enamorada porque es demasiado romántica para tener pareja. Sus amores son sus perros y los caballos que acoge en su finca –vive en Mojácar (Almería) desde hace 11 años– para que no sean sacrificados.

¿Y es el secreto de su éxito? Dice que los textos románticos son algo parecido a soñar despiertos de forma pasiva, "y eso nos da tranquilidad y felicidad aunque nuestras vidas sean complicadas. Es un recurso para mantener la estabilidad emocional. Por eso creo que es beneficioso leer historias románticas, siempre y cuando no nos las tomemos en serio". Sus lectores son, sobre todo, mujeres. "Escribo para ellas porque conozco y comparto sus sueños", asegura Lark.

BLANCA BUSQUETS. "Un libro es un sucedáneo del amor para volar de la vida real".

Para ella, la escritura es un desahogo, una necesidad, incluso una terapia. Su novela 'La nevada del cucut' (Rosa dels Vents), que ahora Grijalbo publica en castellano, se alzó con el prestigioso premio Llibreter (de los libreros catalanes). En su libro, el amor con mayúsculas articula dos historias: la de Lali, una joven que no encuentra su sitio, y la de su bisabuela Tònia, una mujer adelantada a su época que vivió, incomprendida, en una aldea.

Tal vez le habría ido mejor en el siglo XXI, un tiempo en que, dice la autora, nos cuesta menos verbalizar los sentimientos. "Antes los hombres no podían ni llorar; ahora nadie piensa que sean ridículos", dice. Aún así, reconoce que la novela romántica siempre ha vendido más entre mujeres. “Un libro puede ser un sucedáneo del amor que nos permite
lo que no podemos hacer en la vida real... y, cuando nos convenga, apearnos de ese caballo con alas".

Su próximo libro también tratará sobre el amor, uno que surge con los años entre dos personas que no parecen tener nada en común. "¡Es que el amor aparece siempre cuando y donde menos lo esperamos!", asegura.

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