La ganadora del Oscar no esconde ni sus años ni sus curvas, ni tampoco sus críticas contra el sexismo en la industria del cine. ¿Puede ser una estrella de su calibre tan natural y directa? Ella sí. Y lo demuestra.

Patricia Arquette (Chicago, EE.UU., 1968) es una mujer real. Hermosa y carnal, no oculta la edad que tiene, ni tampoco su silueta. Acude a las entrevistas con traje de chaqueta, como si fuera a una oficina, y dispara, con total naturalidad, reflexiones sobre su trabajo y sobre la discriminación de las mujeres. Es afable y directa. Y resplandece.

Ya de niña quería ser actriz, como su padre y su abuelo, parte de una prestigiosa estirpe de actores, y como sus hermanos Roxanna, Robert, Richmond y David, que también es director. Fue madre con apenas 20 años de su hijo Enzo y, 15 años después, de su hija Harlow Olivia Calliope. Se convirtió en una actriz de culto gracias a 'Amor a quemarropa' (1993), escrita por Quentin Tarantino y dirigida por Tony Scott, y a 'Carretera perdida' (1997), de David Lynch. Casi dos décadas después, Arquette llegó a la televisión a través de la serie 'Medium'.

 Y tras ganar en 2015 el Oscar a la mejor actriz de reparto por 'Boyhood', pocos pensaban que aceptaría volver a la pequeña pantalla. Pero ella no se fija en esas cosas. De hecho ya había aceptado el papel de Avery Ryan en 'CSI: Cyber', la nueva cabecera de la popular serie de policías científicos que en la actualidad emite Cuatro, y la primera encabezaba enteramente por una mujer: una agente especial a cargo de la División de Delitos Cibernéticos de Quantico, Virginia, basada en la detective real Maria Aiken.

Mujerhoy. ¿Cree que este personaje abre el camino para que surjan más mujeres interesantes en las series policiales?

Patricia Arquette. Sí, desde luego. Con frecuencia, aunque de forma inconsciente, esperamos que un personaje femenino sea emocional, cálido. Pero Ryan no lo es. No se siente cómoda siendo emotiva, sino desprotegida. Incluso teme las situaciones demasiado emocionales, pierde la seguridad en sí misma.

MH. No es un estereotipo femenino.

PA. Exacto... Como actriz, es muy interesante darte cuenta de esas cosas que marcan la diferencia, de esos pequeños detalles en los que no te habías fijado antes. Te lleva a cuestionarte situaciones, a explorar, a mirar el mundo de otra forma. Y la mayor parte de la audiencia de estas series de crímenes son mujeres. CSI es una franquicia global y es fantástico poder tener en ella un papel femenino protagonista de verdad.

MH. Ayuda a que no todos los personajes femeninos en la televisión sean jóvenes, guapas, felices...

PA. Sí. Además, Ryan es una experta en tecnología. Y el interés en la ciencia o el hecho de que las chicas hagan cada vez más carreras de ingeniería, todo eso es muy importante. Que aparezcan en la pantalla chicas líderes, mujeres que dirigen equipos y que además están en la policía, que investigan el delito y hacen cumplir la ley. Es importante que lo vean las chicas y las mujeres, pero también ellos.

MH. ¿Qué tienen en común Patricia Arquette y la agente Avery Ryan?

PA. Como actriz, aprendí pronto a diseccionar la vida emocional de las personas y las decisiones que toman. Debes tratar de entender las elecciones de tu personaje y las de otros que están en la misma escena, y también las decisiones de los directores, por qué hacen lo que hacen, cómo emocionar o no a la audiencia. En ese sentido, hay puntos en común con la forma de proceder de una científica.

MH. ¿Utiliza usted mucho la tecnología?

PA. No. Creo que no he entrado en mi cuenta de Facebook desde hace más de un año. A veces utilizo Twitter, especialmente desde que empecé a colaborar en temas humanitarios y con varias ONG, y también para promocionar algunas cosas, como las series. Es una buena forma de comunicarse con la gente y me cuentan a veces cosas muy interesantes, pero, en general, lo uso poco. Y cada vez menos, la verdad.

MH. Tiene usted dos hijos: ¿le preocupan las redes a la hora de protegerlos?

PA. Sí, desde luego. Mary Aiken, la psicóloga especializada en la que se basa mi personaje, cuenta que es muy natural para un chaval de 12 o 13 años buscar mujeres desnudas en la red. Es una parte de su instinto y de su desarrollo sexual... Pero cada vez hay más pervertidos en internet y, cuando buscas mujeres desnudas, es muy posible que te encuentres con otras cosas muy íntimas, pero descritas o filmadas de un modo grotesco. Y eso es algo que está afectando a la sexualidad de los niños. Internet está cambiando el concepto del sexo de muchos menores y convirtiéndolo en algo extraño, adulterado.

MH. Mucha gente se extrañó de que aceptara un papel en la serie CSI después de haber ganado un Oscar. ¿Por qué lo hizo?

PA. La verdad es que me tomé un descanso; podría haber rodado una película, pero preferí no hacerla. Tampoco me ofrecieron proyectos realmente interesantes, algunos ni siquiera tenían financiación. Tener un Oscar no te concede más oportunidades de las que tenías antes. La gente está confundida en este sentido. Muchos creen que puedes hacer lo que quieres después de ganar un premio de la Academia, pero no funciona así, en realidad. Me hace muy feliz trabajar en CSI; creo que es una oportunidad muy importante desde el punto de vista económico, por supuesto, pero también para conseguir visibilidad y trabajar durante más tiempo.

MH. ¿Se encuentran ahora los actores y actrices más interesantes en las series de televisión?

Creo que sí. Es una época muy rica. Los canales por cable lo han cambiado todo, hay cientos de productoras, se escriben historias muy originales. Ya se notaba desde hace un tiempo y por eso decidí trabajar en 'Medium', porque las oportunidades en el cine se estaban agotando.

MH. ¿No está satisfecha con su carrera en la gran pantalla?

PA. Sí, creo que he tenido muchas oportunidades estupendas. He hecho cosas muy interesantes, he tenido la posibilidad de trabajar con grandes actores y grandes directores... Y 'Boyhood' fue un proyecto extraordinario, una película muy diferente a todas, una especie de cinta "antinegocio". Nunca pensamos que fuera a tener el éxito que ha alcanzado. Los personajes de 'Boyhood' son gente que vemos en la vida real, pero que no suelen aparecer en las películas.

MH. Precisamente en Boyhood, filmada durante siete años, su personaje envejece de forma evidente, algo muy arriesgado en un negocio tan exigente con la belleza femenina. ¿Cómo es su relación con su físico?

PA. Una parte de esa relación tiene que ver con ser feminista, una palabra que considero muy bella, porque habla de cuál es la verdadera cualidad de lo femenino. En esta industria siempre se impone a las mujeres cómo ser mujeres, algo contra lo que siempre he luchado. Siempre me he arriesgado en eso, aunque la industria no lo hiciera. Envejecer es algo muy hermoso, además de natural, y el público quiere verlo, porque lo reconoce en su propia vida, es algo que forma parte de su experiencia cotidiana, y le permite ver a los personajes como seres humanos, como algo real. Y creo que es lo que quieren que refleje el cine.

MH. ¿Ha sentido usted esa presión con el físico?

PA. Sí, absolutamente. Pero cuando pienso en ello, me siento muy ofendida, muy furiosa con ese intento de ponernos siempre en una cajita, de decirnos que nuestro único valor como actrices o personas es ser deseables. Cuando veo a otros actores demasiado conscientes de su belleza, ya no puedo creerme su trabajo, sus personajes. Dejan de interesarme. Decidí hace ya mucho tiempo desafiar todo eso. Quiero sentirme totalmente libre. Tampoco me gusta que la gente mire a los actores y se indigne o sorprenda porque se han hecho un lifting. Es su cara y deberían poder hacer lo que quisieran con ella. Creo que cada uno debe tener total libertad para tener el aspecto que quiera.

MH. ¿Qué valores intenta transmitir a Olivia, su hija adolescente, sobre todo lo relacionado con la femineidad?

PA. Está llegando a esa edad en la que una explora su poder y su belleza y quiere atraer las miradas de los chicos. Hablamos sobre ello; es algo natural, pero también peligroso porque puedes atraer a personas poco recomendables, y es importante aprender a modular esa atracción. Es un equilibrio delicado para una adolescente. Mi responsabilidad es asegurarme de que no va a ser víctima de ningún pervertido. Pero, al mismo tiempo, no tiene por qué volverse invisible, no quiero que se sienta avergonzada. No admito que digan que las chicas llevan prendas que justifican que las violen. Nunca es culpa de ellas.

MH. ¿Fue usted una adolescente rebelde?

PA. Sí, y todavía lo soy; soy una mujer rebelde de mediana edad [Risas]. Me recuerdo a esa edad, tratando de evaluar ese poder de atracción, intentando averiguar en qué consiste, explorándolo, odiándolo, interesándome por él y al mismo tiempo sintiendo temor. Por eso trato de enseñarle a mi hija que le dirán muchas veces que el cuerpo de una mujer debe ser de esta manera o de otra... Pero yo he estado con algunos de los hombres más atractivos del mundo, y me he sentido atractiva tal como era, me han hecho sentirme una mujer bellísima, y nunca he encajado en ese molde, en esa cajita. Porque ese molde es mentira.

MH. Se negó a llevar brackets, porque decía que la perfección física era negativa para ser buena actriz.

PA. Sí, es verdad. Si no, te conviertes en una modelo, en alguien inalcanzable, en ese papel sexy e ingenuo que tratan de imponerte y que es muy aburrido y de muy corta duración. Tampoco era perfecta por dentro, ¿por qué iba a serlo por fuera? Era complicada, sufría, tenía miedos, sentía rabia, me cuestionaba todo; y eso es lo que te hace humana.

MH. Pronunció un muy combativo discurso contra la desigualdad salarial al recibir el Oscar. Pero, a menudo, las mujeres temen perder su trabajo o a su pareja si reclaman "demasiado".

PA. Es cierto que a las mujeres se les dice que deben ser más agresivas; pero al mismo tiempo, que no lo sean demasiado, porque, si no, las despedirán: es una partida en la que pierden hagan lo que hagan. Por eso es importante cambiar las leyes, para que tengan derechos salariales iguales, en el puesto de trabajo, en todos los ámbitos. No podemos permitir que nuestras hijas sigan sufriendo esa discriminación, y la realidad es que no hay ningún sitio en el mundo con una total igualdad.

Ciberpolicías

Patricia Arquette (o, mejor dicho, su alter ego la psicóloga y experta en informática Avery Ryan) es la primera mujer que lidera un equipo en una de las franquicias de la exitosa serie policial CSI. Sucede en CSI: Cyber, centrada en los delitos tecnológicos.