Disfrutar del descanso veraniego (tanto en tu ciudad como de viaje), sin endeudarse ni renunciar a ciertos placeres, es posible. ¿Quieres saber cómo?

Si sales de casa

Dice un estudio de Expedia.es que un 62% de los españoles ahorra para las vacaciones en los meses previos y que les molesta especialmente gastarse el dinero en la facturación del equipaje y en propinas (no hay problema para el 37% que viajará por España, donde no son obligatorias, pero para los restantes...). Aquí van algunos trucos para que ahorres, sea cual sea tu destino. 

1. Haz búsquedas inteligentes 

Basta ya de pasarse horas leyendo y comparando ofertas web para descubrir la combinación más barata de billete y alojamiento. Los últimos motores de búsqueda nos hacen el trabajo sucio para que encontrar la mejor oferta no nos lleve una eternidad. Por ejemplo, está rome2rio.com, la web que calcula la mejor manera de cubrir un itinerario (ya sea en avión, tren, autobús o ferry) y los alojamientos más interesantes a lo largo del trayecto. Webs como transavia.com te ponen al día con los últimos acuerdos entre compañías low cost que abren nuevas rutas y conexiones, ya sea puntualmente para los meses de verano o de forma más estable. 

2. Crea tus propias combinaciones 

En parte por matar dos pájaros de un tiro, en ocasiones buscamos la oferta cerrada de vuelo+hotel. Sin embargo, a veces podemos ahorrar todavía más si reservamos por separado el vuelo más barato (en skyscanner.com o edreams.com) y el hotel que mejor nos encaje (por ejemplo, en booking.com). Así podremos aprovechar, por ejemplo, los descuentos que algunas compañías realizan a los niños menores de 12 años. En Air France, los menores de dos viajan gratis, y la mayoría de las compañías ofrecen descuentos hasta del 80%, o bien un precio fi jo muy económico (alrededor de 30 €). 

3. Atrévete con el consumo colaborativo 

Aunque su objetivo primordial es instaurar una economía de recursos que reduzca la huella ecológica de nuestros desplazamientos, los viajeros terminamos agradeciendo el ahorro añadido que las webs de consumo colaborativo nos permiten. Por ejemplo, podemos compartir los viajes en coche a través de blablacar.es. Los que prefieran el tren también pueden aprovechar billetes que sus usuarios no van a utilizar (truecalia.es, carpling.com o trenhub.com) o ponerse de acuerdo con otros viajeros para disfrutar de la mejor tarifa del Ave: la de la mesa de cuatro (en compartetren.com). El alojamiento también puede abaratarse muchísimo si optamos por el alojamiento en una casa particular, una opción a la que podemos acceder a través de la web airbnb.es

4. Apuesta por los planes B 

La alternativa suele ser, casualmente, más barata. Por ejemplo, podemos optar por la montaña en vez de la playa. Dos comunidades autónomas muy atractivas con precios por debajo de la media son Asturias y Galicia. Fuera del territorio nacional, Oporto y Marraquech destacan por sus precios accesibles. Igualmente, conviene optar siempre que se pueda por carreteras secundarias (en cualquier buscadorguía online de rutas) en vez de autopistas: no solo nos ahorramos el peaje, sino que disfrutaremos de mejores paisajes. 

5. Analiza tus tarjetas 

Tanto las de crédito como las de fidelización. Es el momento de repasar las ventajas de las tarjetas a las que no solemos recurrir más que para pagar. Los puntos acumulados pueden permitirnos noches de hotel gratis, descuentos hoteleros, upgrade a business class en el avión. Revisa también si tienen seguros médicos o de viaje contratados; y, de paso, cuánto puedes aplazar los pagos sin intereses o cuáles te ofrecen dinero aplazado más barato. 

6. Elige alojamientos alternativos 

Cuando el presupuesto aprieta, hay que saltarse los prejuicios y descubrir alojamientos que, en un principio, descartarías. Sobre todo, porque te sorprenderá su calidad. Los albergues juveniles (de la Red Española de Albergues Juveniles, reaj.com) de último cuño no son, a pesar de su nombre, exclusivamente para menores de 26, sino que ofrecen habitaciones individuales a precios mejor que buenos (desde 25-30 €). La red internacional de albergues (hihostels.com) oferta noches en dormitorios de diseño desde 15 €. 

Más alojamientos renovados que merece la pena comprobar: los que ofrecen los mejores campings. El de Llanes, por ejemplo, tiene piscina, gimnasio, sauna y baño turco; el de Los Llanos (Denia) cuenta con cafetería, piscinas, conexión wifi , parques infantiles y supermercado. Y además de zona de acampada, dispone de bungalows de madera a disposición de los clientes. 

 

Si te quedas 

Según las estadísticas, un 68% de los españoles se queda en casa durante las vacaciones este año. Se imponen así lo que los anglosajones ya han bautizado como staycations (de stay, quedarse, y vacations, vacaciones). Lo cierto es que desde casa es posible disfrutar de un descanso reparador y de ciertas ventajas interesantes, sobre todo si vives en una gran o mediana ciudad. Aquí van algunas ideas. 

1. Conoce tu ciudad 

Ahora tienes tiempo para convertirte en un turista en tu propia localidad que, con un poco de suerte, se habrá vaciado lo sufi ciente como para que puedas disfrutarla sin el agobio de los meses laborables. Puedes apuntarte a las (baratísimas) visitas guiadas que organizan las ofi cinas de turismo y servicios de extensión universitaria, buscar en las webs de audioguías gratuitas aquella que se refi era a tu localidad o subirte en uno de esos buses turísticos que recorren la ciudad mecidos por la brisa y la voz grabada (o no) del guía. Los museos no suelen hacer descuentos veraniegos, pero, con días libres por delante, puedes visitarlos durante la franja horaria y/o día gratuito con los que cuentan todos los centros importantes. 

2. Descubre las fiestas populares 

Entre las cosas más divertidas que se pueden hacer en verano se encuentra acudir a las fiestas populares que se celebran desde tiempos inmemoriales en los pueblos. Comida rica y barata y bailes con orquesta bajo la luz de la luna. Antes de salir rumbo a la ruta popular, comprueba qué estación de servicio te sirve la gasolina más barata en elpreciodelagasolina.com), averigua qué tarjeta de crédito te ofrece el mejor descuento y recuerda las ventajas de compartir coche en blablacar. ¿Sabías, además, que en agosto hay horario reducido de parquímetro en las principales ciudades del país? 

3. Apúntate a esa clase de... 

Baile, interpretación, parapente, cocina japonesa, francés, yoga, montañismo y hasta carné de conducir. ¿Qué prefieres? Muchas academias aprovechan los meses de verano para organizar cursos intensivos que nos ayudan a acercarnos a la disciplina soñada, con muy buenos precios

Es el momento de atreverse con algo nuevo, sin empeñar demasiado dinero ni perder mucho tiempo. La academia de baile barcelonesa Swing Maniacs acaba de abrir en Madrid y ofrece cursos low cost (11 clases en un trimestre) por 48 €, e intensivos de verano para principiantes por 50 €. El teatro madrileño La Cuarta Pared acaba de abrir la matrícula de sus cursos de iniciación a la interpretación. En forodelpan.com se detallan cursos de panadería y bollería artesana en distintas ciudades este mismo verano. Y los cursos de costura y labores varias (crochet, punto de cruz, ganchillo...) proliferan on y off line. 

4. Vigila los descuentos web 

Durante los meses de verano, las webs especializadas en servicios con descuento (Groupon, Groupalia, Ofertón, Colectivia...) apuran sus ofertas debido a la competencia de las rebajas y a las vacaciones. Ese tratamiento de estética que deseas desde hace meses, la visita que le debes al dentista o el menú de lujo soñado se ponen ahora bajo mínimos. Y es hora de aprovechar la ocasión. 

5. Explora las alturas 

Los espacios privilegiados de las grandes ciudades son sus terrazas, que en verano se llenan de actividades insospechadas. Los colectivos Live the Roof (livetheroof.com) y Redetejas (redetejas.org) organizan conciertos en azoteas de Barcelona, Málaga, Córdoba, Huelva o Sevilla. Son asociaciones sin ánimo de lucro y no cobran (pero agradecen “la voluntad”). Si prefieres el cine, se imponen los de verano. Algunos, como el del solar madrileño de la calle Antonio Grilo 8, ofrecen una programación exquisita. 

6. Ensaya una nueva vida 

Ahora que nadie (o menos gente que en invierno, al menos) te ve y las obligaciones (casi) desaparecen, puedes intentar esos nuevos hábitos que la rutina laboral te niega. Hacer de tu casa una zona sin internet (te ahorras la conexión y, de paso, vuelves a dedicarle ese tiempo a las cosas importantes) y acostumbrarte a usar los puntos de wifi gratuitos (Viber es la app que los detecta automáticamente) cuando salgas a correr, pasear o sacar al perro. Leer el periódico tomándote un café en el bar del barrio es obligatorio en esas salidas. 

Si vives en Madrid o Barcelona, también puedes probar cómo funciona el servicio de bicis municipal y ensayar un itinerario al trabajo. ¿Te imaginas prescindir del coche o el transporte público? Es hora también de averiguar si hay en el vecindario un grupo de consumo de productos recién llegados de los huertos locales: las frutas y verduras no serán más baratas, pero sí mejores.