David Foenkinos: "La pareja funciona como un columpio"

Fue el fenómeno editorial de 2009 en Francia y el éxito va para largo. 'La delicadeza' (Seix Barral) lleva más de 50.000 ejemplares vendidos en España y ya ha sido traducida a 20 idiomas. Su autor, David Foenkinos, no se imaginó, mientras escribía una novela moderna inspirada en la figura del jorobado de Notre Dame, que su historia tocaría el corazón de tantos lectores. Pero que nadie se confíe, su próximo libro, 'Los recuerdos' (a la venta el 4 de septiembre) promete un cambio de registro. Hablamos con él de sentimientos, parejas y mucho más.

¿Existen las relaciones ideales?
No, porque todas son posibles. No hay que encerrar el amor en una idea. Para mí, estar con la misma persona toda la vida puede ser formidable. Tener varias historias también puede serlo. Lo importante es adecuarse, estar en armonía con lo que uno siente. No me gusta la idea de que "hay que trabajar la pareja". Hay que ser feliz, sobre todo.

¿Cómo se logra ser feliz en pareja?
Depende. No se pueden hacer generalidades. Lo importante, lo que las une, es que aparezca esa persona en ese momento preciso. Al final es una cuestión de azar.

Nathalie se enamora de alguien de quien jamás pensaba enamorarse. ¿Markus es un modelo de masculinidad?

No, porque solo le gusta a ella. Para cada mujer hay un hombre perfecto, aquel que la comprenderá. Él la sorprende, logra que se emocione. Ella está encerrada, pero él se las ingenia para entrar.

¿Sabe mucho de relaciones?
Lo que sé, lo sé por mi experiencia. La pareja funciona como un columpio. Hay momentos en los cuales el hombre necesita apoyarse en la mujer y otros en los que ella necesita apoyarse en el hombre. Hay que alternar períodos de fuerza y de debilidad. Pero si uno se ocupa demasiado del otro, no funciona.

¿Se ha enamorado muchas veces?
Tengo 37 años, estuve casado, tengo un hijo...Cuando eres escritor, vives una relación muy libre con el amor, con la vida.

¿Es romántico?
En general me considero muy atento, sensible. Aunque hay días en los que no soy nada romántico. A veces podemos dar vacaciones al romanticismo y no pasa nada.