Una vida posible, ¿está viva Lady Di?

  • La escritora británica Monica Ali fantasea  en su última novela con una princesa Diana viva y oculta en Estados Unidos. ¿Sería posible?

Se abre el telón. Vemos a una mujer de mediana edad, larga melena negra, ojos azules. Se llama Lydia. Vive en un pueblecito de Carolina del Norte, en EE.UU. Trabaja en un refugio canino. Tiene un novio con el que no acaba de comprometerse. Hace poco dejó de usar lentillas de colores. A veces, cuando está deprimida, compra revistas del corazón. Se abre más el telón. Un 'paparazzo' británico llega al pueblo. Se le van los ojos tras Lydia. Se fija en su melena, en sus piernas. En sus ojos. Y el corazón le da un vuelco cuando descubre el azul intenso y el cerco verde, casi invisible, que fotografió tantas veces cuando perseguía a la supuestamente fallecida princesa Diana de Gales. No es un culebrón. Tampoco las conclusiones de una delirante teoría de la conspiración. Se trata del argumento de 'Una vida posible', la última novela de la británica Monica Ali, que publicará en España la editorial Duomo a finales de marzo. ¿Y por qué una escritora de brillante debut, finalista del premio Booker por su primera novela, proclamada una de las mejores jóvenes novelistas británicas por la revista Granta antes incluso de publicarla, querría abordar esta historia? Todo empezó, según Ali, en el funeral de Lady Di. El conde de Spencer, dijo entonces que su hermana había sido "la persona más perseguida del mundo". Ali pensó que probablemente Diana habría fantaseado con escapar de aquella vida de acoso. ¿Y si lo hubiera hecho? ¿Y si hubiera fingido su muerte, adoptado otra identidad y empezado de cero en otro país? "Igual que las chicas normales solo se convierten en princesas en los cuentos de hadas, hacía falta un cuento para convertir a una princesa en una chica normal. Esa es la historia que decidí escribir", declaró Ali para el Daily Mail.

Al principio, se planteó un relato corto y empezó a documentarse; pero, abrumada ante las muchas facetas del personaje, decidió dar un paso más y abordar una novela. Resulta llamativo que una chica de clase alta, poco formada y de vida encorsetada por el protocolo interesara tanto a una intelectual licenciada en Filosofía, Políticas y Económicas por la Universidad de Oxford, de clase media y origen multirracial (su padre es bangladesí). Pero se ve que ni siquiera ella escapa al hechizo que Lady Di lanzó sobre el público británico durante años. Ali siguió su boda por televisión, encandilada, a los 13 años y, su funeral, horrorizada, a los 30. Y, cuando empezó a documentarse, descubrió a una mujer que, a pesar de todos sus defectos y carencias (familia problemática, inseguridad patológica, desórdenes alimentarios), plantó cara a los medios de comunicación y a la familia real, en lugar de aguantarlo todo con un digno silencio, como se esperaba de ella.

La princesa Diana de 'Una vida posible' tiene, además, una característica esencial: es un pez fuera del agua, una mujer con un pesado secreto que intenta perder los restos de su acento aristocrático y encajar en su nueva vida. Estos personajes desubicados son la especialidad de Ali: lo demostró en su primera novela, 'Brick Lane', al retratar a una inmigrante bangladesí recién llegada a Londres para casarse con un anciano, y también a través del microcosmos de trabajadores inmigrantes del hotel Imperial que mostraba su segundo libro, 'En la cocina'. Curiosamente, Monica Ali no es la primera en jugar con la idea de una Lady Di rediviva. El expresidente francés Giscard D'Estaing publicó en 2010 'El presidente y la princesa' (Ediciones B), una novela que narra el idilio imposible entre una princesa británica y un estadista galo. Con menos sutileza, el uruguayo Martín Sastre, en 2005, presentó en la Biennale de Venecia 'Diana, the rose conspiracy', un cortometraje en el que la princesa de Gales estaba oculta en una favela en los suburbios de Montevideo. La cinta, rodada con una doble de Diana, llegó a confundir a algunos medios de comunicación, que publicaron la noticia de que Diana seguía viva y que se había establecido en Uruguay.

Su figura sigue teniendo mucha fuerza en nuestra conciencia colectiva. Y, ¿por qué causa esa fascinación? "Es un icono, una imagen mítica –responde la psicoanalista Mariela Michelena, autora de 'Mujeres malqueridas' (Ed. La esfera de los libros)–. Murió demasiado pronto por eso es eternamente joven. La vejez humaniza demasiado. Y, además, lo tuvo todo para ser feliz y para ser desgraciada, y eligió lo segundo. Eso hace que las mujeres nos identifiquemos con ella, porque hay algo muy glamouroso en la desgracia de una princesa".

En 'Una vida posible', Lady Di (o, como dice la autora, "un personaje ficticio basado en la princesa Diana') está convencida de que la familia Real, el Gobierno, los servicios secretos o algún otro siniestro poder en la sombra planea asesinarla porque, tras su divorcio, se ha convertido en alguien incómodo. Y decide adelantarse a sus asesinos y escenificar su muerte, ahogada frente a la costa de Brasil. Para este 'planecillo', como ella lo llama, cuenta con la ayuda de Lawrence, un anciano, enamorado y enfermo secretario personal que es uno de los grandes personajes de la novela.

Diana, la real temía que alguien quisiera quitarla de en medio. Y no era la única. Tra su muerte, el máximo defensor de esta teoría fue Mohamed Al-Fayed, magnate egipcio, dueño de los almacenes Harrod’s... y padre de Dodi, el novio de Diana que también falleció en el túnel bajo el puente del Alma. Al-Fayed logró que se abriera una investigación sobre el accidente y acusó directamente al duque de Edimburgo y a los servicios secretos. Y, aunque nunca aceptó el veredicto de 'accidente', en 2008 anunció que abandonaba su campaña para no causar más daño a los hijos de Diana.

FINAL FELIZ

"En los cuentos de hadas –dice Lydia en la novela–, las princesas estaban encerradas en torres. En la vida te encontrabas en lo alto de unas escaleras de vidrio de un kilómetro de alto, con zapatos de cristal, y era imposible bajar sin romperse el pescuezo". Y lo cierto es que, en 'Una vida posible', la princesa consigue escapar de su jaula de oro. Lo malo es que, como sucede fuera de las ficciones, después de la palabra "fin" hay que seguir viviendo: una existencia nueva, sí, pero también llena de problemas, trabajo, presupuesto limitado... y la carga extra de un secreto que jamás podrá revelar.

Eso es difícil. Pero, según Ali, no sería lo peor de esa hipotética existencia. Lo peor es que, para conquistar esa vida, Diana tendría que renunciar a sus hijos; algo, por cierto, que, según la escritora, la princesa jamás habría hecho y que su personaje ficticio solo lleva a cabo movido por la convicción de que alguien la asesinará pronto. Años después, ya enfriado el temor, a Diana-Lydia solo le quedan los recuerdos de unos niños que ya han dejado de serlo. Y así la vemos, en su escondite de Carolina del Norte, fantasear con una tercera vida. "Ellos estaban con ella, en esa casa; ella les recogía la ropa del suelo, mediaba en sus peleas, les pedía que no bebieran la leche de la botella. Sin mayordomos. Sin criadas. Sin internados [...] Por las noches, llegaban tarde y saqueaban la nevera y la abrazaban y la levantaban del suelo. Ella ponía los ojos en blanco y les decía que encendieran el lavavajillas cuando terminaran, que se iba a la cama”. Pero esa identidad, una vez más, no llegará. No hay final feliz posible para la desdichada Diana de Gales.