Su apellido suena a lujo con mayúsculas, pero es el primero que lo critica y cree que “es absolutamente necesario revisar el concepto”. Es el Presidente de Honor de una de las marcas españolas con más renombre internacional, aunque desde hace años la empresa forma parte del conglomerado francés LVMH. Su internacionalmente reconocido, e imitado, logo se asemeja a un cangrejo, pero la traducción de su apellido germano significa león. Y es que, aunque trate de ocultarlo tras su discurso llano, Enrique Loewe no puede negar que es uno de los reyes de la selva… de la moda.

Los dos hemos llegado media hora antes al inicio de su conferencia inaugural en las II Jornadas de Moda organizadas por el Club Zayas sobre la “Promoción y Difusión de la Moda”. Así que, como asegura que “el tiempo es oro”, no vamos a perderlo…

La conversación comienza fuerte: la moda es todo, asegura el señor Loewe mientras bebe rápido su taza de café, y hasta los ‘tontos’ que dicen que son contrarios a ella, forman parte de la moda, aunque no se enteren”. Y es que extiende el concepto de Mademoiselle Chanel, que aseguraba que “moda es todo lo que pasa de moda”, “no sólo al vestir, también a la gastronomía, la cultura, el lenguaje, la forma de relacionarnos…”. Vamos, que no podemos escapar de ella

Enrique Loewe
pertenece a la tercera generación de una firma con más de 160 años ligada a la exclusividad, por lo que parecía obligado preguntar en qué lugar queda el lujo en tiempos de crisis… El Presidente de Honor de la compañía y de la Fundación Loewe tiene claro que “ni ahora ni nunca podemos asimilar el lujo sólo con la moda. Eso es sólo la punta de un inmenso iceberg que ahora encuentra su esencia en lo inmaterial, en los deseos, en la experiencia, en la expectativa que nos genera alcanzar algo idealizado, en la satisfacción y el tiempo, en el cambio de la sociedad, en la evolución de las ideas, de las personas, de los hábitats”.

Pero, ¿qué opinarían de esto las “señoras bien” que pasean sus marcas, joyas y complementos con más de tres ceros en su precio por Ortega y Gasset? “Lo caro, asegura el Sr. Loewe, no tiene nada que ver con el lujo, pues entenderlo como una mera acumulación de riquezas no es más que el grito de desesperación del hortera que más que vivir el lujo, lo escupe”.

Parece que las tornas han cambiado, que se ha producido una evolución, ¿o quizá una involución del concepto? Sea como fuere, Enrique Loewe, que lleva corbata y bolso con el archiconocido logo de su marca, lo tiene claro: el lujo es exclusividad, sólo existe cuando es escaso, cuando es propiedad de unos pocos. En el momento que se banaliza, muere.

Le toco la fibra sensible con los fashion victims“¿Fashion qué? Esos ni son fashion ni tienen ni idea de qué va esto. Son “idiotas victims” por concepto, porque la moda no está para sufrirla sino para disfrutarla.

Si ahora le pregunto qué opina de que celebs como Vicky Beckham o Paris Hilton lleven sus bolsos como bandera, no sé que podría pasar… así que mejor pasamos al capítulo final de las soluciones, hacia dónde debe ir la moda para no perderse, definitivamente, por el camino.

“Está claro que esa es la gran pregunta de la humanidad y que difícil respuesta tiene, pero lo que está claro es que ni hay una sola moda, ni mucho menos un único lujo. Lo que sé es que hay que huir de la alienación en la que nos hemos metido y apostar por los orígenes, por la artesanía. Si volvemos a ella, iremos por el buen camino.