Todas, admitámoslo, lloramos al ver cómo el “fantasma” de Patrick Swayze declaraba su amor incondicional a la incrédula Molly en “Ghost” con su fórmula secreta (la palabra “ídem”); y no fuimos pocas las que nos preguntamos cómo a alguien le podía sentar así de bien el pelo rapado delante de la pantalla del cine mientras veíamos “La Teniente O’Neal”. Con “Streaptese”, la temperatura global del planeta subió de repente; y una portada de Vanity Fair en 1991 abrió la veda de posados de futuras mamás al desnudo. La protagonista de todo esto es Demi Moore, una de las estrellas más brillantes del universo Hollywoodiense de los últimos años.

Con tres matrimonios a sus espaldas y tres hijas de sus años en común con Bruce Willis, la actriz asegura que, en contra de lo que se encargan de proclamar las revistas, nunca ha pasado por el quirófano por cuestiones de estética. Viendo el cuerpazo y el rostro que luce en sus mil y una apariciones públicas, una empieza a creer, entonces, en los milagros de la madre naturaleza…

"Adicta sin remedio" a la nueva red social que causa furor entre las celebrities de más alcurnia, Demi no deja de declarar en Twitter lo enamorada que está de su esposo, Aston Kutcher (unos cuantos años más joven que ella pero, según dicen, loco por los huesos de la actriz) y utiliza esta herramienta para mantener una relación más estrecha con sus fans.

Pero, ¿por qué esta mujer de 46 años cuenta por cientos de miles a sus seguidores?

Seguro que algo, o más bien mucho, tienen que ver las más de 25 películas en las que ha participado desde que en 1984 apareciera junto a Michael Caine en "Lío en Río". Después llegaron "Nunca fuimos ángeles"; "Ghost", con la estuvo nominada al Globo de Oro; "Algunos hombres buenos"; "Una proposición indecente", con el controvertido millon de dólares que Robert Reford ofrecía por pasar una noche con ella; "Acoso"; la emotiva comedia juvenil "Amigas para siempre"; "Striptease", que sacó la faceta más sensual de la actriz; "La teniente O’Neal"; "Los Ángeles de Charly. Al límite"; o "Mr. Brooks", entre muchas otras...

Pero, sin duda, su estilo no ha pasado desapercibido a nadie. No es extraño verla cambiar de look y que, igual que un día aparece con una larga melena extra-lisa, otro se ondula el pelo, se lo rapa al cero (por exigencias del guión), lo luce estilo “chico”, o lo recoge en un moño muy tirante sin que sea fácil elegir qué le queda mejor.

A la hora de desfilar por la alfombra roja, Demi Moore cumple la máxima de “mejor pecar de sencilla que pasarse”. Poco amante de las ostentaciones y excentricidades en el vestir de la que hacen gala muchas de sus colegas de profesión, Mrs. Kutcher (como ella misma se autodenomina en su perfil de Twitter) prefiere que la elegancia se le atribuya por defecto y no por exceso.

Adora los vestidos con largo a la rodilla, y también los que suben un poco más arriba y le dejan lucir sus más que envidiables piernas. No le importa presumir de escote (sus favoritos son los que se dibujan en forma de “V”, los palabra de honor y los escotes “balconet”) y apuesta segura sus fichas al blanco y al negro. Además, el azul y el rojo, y las formas que recuerdan a los años dorados de Hollywood en vestidos que insinúan sus formas sin caer en la exuberancia.

Los salones en mil y un color y los tan de moda “peep toescon plataforma y maxi-tacón estilizan, más si cabe, su silueta; y casi nunca la veremos con complementos XXL que recarguen su estilismo.

Lección de estilo “made in Hollywood”.