Ha sido la única española sobre la pasarela del último desfile de Victoria’s Secret y es una de las musas de Dolce & Gabbana. Con Blanca ha nacido una estrella.

"Mi sueño es desfilar para las grandes firmas y, algún día, hacer el desfile de Victoria’s Secret”, confesaba Blanca en una entrevista a Mujerhoy en agosto de 2014. Entonces parecía algo inalcanzable, pero hoy, solo cuatro meses después, puede decir que ha cumplido su deseo. Todo un récord, en una fulgurante carrera, donde cada paso ha sido un ascenso estratosférico.

“No tengo palabras para describir lo feliz y emocionada que estoy, es un honor ser parte de un proyecto tan increíble. Gracias a quienes me apoyáis y a todos los que habéis creído en mí”. Así demostraba su alegría en las redes sociales al saber que iba a formar parte la pasarela más mediática del mundo, junto a modelos como Lily Donaldson, Karlie Kloss y Alessandra Ambrosio. 

Un honor que hasta entonces, solo cuatro españolas (Helena Barquilla, Esther Cañadas, Eugenia Silva y Clara Alonso) habían conseguido. El momento fue vibrante. ¿Y qué pensó Blanca cuando salió a desfilar como “ángel”? “La verdad es que solo pensé en disfrutar de ese momento. Los nervios desaparecieron y todo el protagonismo recayó en ese momento en ese público atento a mí, en la canción de Taylor Swift estaba cantando y en mis pasos por la pasarela”.

Pero haber conseguido llegar a 'ángel' no es su única conquista. En su, hasta ahora, cortísima carrera, ha conseguido ser una de las estrellas de los desfiles de Nueva York, París y Milán: ha hecho prêt à porter y alta costura para firmas como Dolce & Gabbana, Dsquared2, Oscar de la Renta, Giorgio Armani, Valentino...

Y todo en poco más de un año, el tiempo que ha transcurrido desde que la descubriese, por casualidad, su representante en el metro de Madrid. Una 'jugada del destino' que recuerda a la de otras súpermodelos internacionales: Gisele Bündchen fue descubierta en un restaurante de comida rápida; y un 'booker' quedó prendado de Claudia Schiffer en un pub en Düsseldorf. Ahora, con Blanca, la historia se repite.

¿Y qué tiene esta estudiante de Publicidad de 20 años (recién cumplidos) que no tengan las demás? Una belleza que ella define como 'clásica', 1,80 de altura, y un cuerpo escultural que, según Padilla, es fruto del duro trabajo en el gimnasio.

“Al principio estaba convencida de que no era una chica de desfiles y lo he conseguido gracias al esfuerzo. Hay que tener mucha fuerza de voluntad para triunfar en esta profesión. Además, yo soy muy crítica conmigo misma y me exijo mucho”. Tanto, que a pesar de tener una cara y un cuerpo envidiables, se tiene que mantener en forma. “Antes de ser modelo no me preocupaba engordar, al contrario, incluso me decían que estaba demasiado delgada. Pero ahora me tengo que cuidar. No hago dieta, pero sí ejercicicio”, asegura.

Cuidados aparte, lo que es obvio es la belleza natural e innata de Blanca. Un rostro aniñado pero sexy y una mirada con mucha fuerza, que no pierde la dulzura. En cuanto a su estilo, confiesa que le gusta mucho la ropa, sobre todo los zapatos, “aunque no suelo llevar tacones. La comodidad es mi prioridad”.

Pero en la pasarela está a la altura: “Al principio estaba muy insegura, así que, entre otras cosas, he tenido que aprender a caminar”. Pero no solo... “Para este trabajo la mentalidad es muy importante, no solo el físico. La confianza es lo que más te falla”, aclara.

Ángel y musa

¿El último logro de Blanca Padilla? Formar parte de la campaña de primavera-verano de Dolce & Gabbana. Un spot con un claro acento español (su colección está llena de estampados de lunares y referencias a trajes de luces) donde la acompaña el torero José María Manzanares. Muchos ya la llaman “la última musa de Dolce & Gabbana”. Si sigue así, es probable que el techo de este 'ángel' sea el cielo.