Su extensa trayectoria quita la respiración. Ha trabajado con Miuccia como directora creativa de Prada. A ella, y solo a ella, debemos la resurrección de Lanvin, ahora en manos de Alber Elbaz. También ha puesto en el mapa a Brioni, una marca de lujo italiana que le debe su imagen actual. Y hasta hace dos años llevaba las riendas de Salvatore Ferragamo.

Esta aragonesa con acento canario (nació en Barbastro, pero vivió en Tenerife toda su infancia) es una de las grandes rúbricas de la moda internacional desde hace dos décadas. En el diseño Cristina Ortiz lo ha hecho todo: ropa, lencería, complementos, perfumes, costura... Pero le faltaba adentrarse en el universo de la joyería, que apenas había rozado hasta le fecha. 

“Siempre he sentido fascinación por la joyas, por esas piezas singulares que hablan a tus sentimientos cuando las tienes en la mano. Para mí, son un medio de expresión artística que respira la misma esencia que la arquitectura o la escultura”, nos explica en Milán, donde reside. “En una casa de moda tocas todos los palos y se puede decir que yo ya he vestido a la mujer de arriba abajo, pero esta era mi asignatura pendiente”, añade. 

Cristina hizo algunas piezas en plata para las colecciones de accesorios de Ferragamo, pero no con la intensidad con la que las ha vivido ahora. Hace un año decidió que había llegado el momento. Pero no solo era la ocasión propicia para idear sus piezas en oro y diamantes, también lo era para crear por fin un nombre al servicio de su propia creatividad. “Cuando trabajas para otro, te dejas imbuir por el ADN de la casa; cuando lo haces para ti mismo, la sensación de libertad es abrumadora, y a veces resulta más complejo establecer tus propios códigos”, señala con entrega la creadora. 

La primera colección de Cristina Ortiz Jewelry (una decena de piezas, entre anillos, collares y pendientes) se presentó en París hace apenas un mes y ya es una de las firmas de culto en Colette. Entre las estilistas francesas que acudieron a conocer su trabajo, estaba la que se encargaría, esa misma semana, de ayudar a Blake Lively a escoger sus 'outfits' para su presentación oficial como imagen de L’Oréal Paris. “Nos pidió que le dejáramos enseñarle las piezas y a ella le encantaron; es una mujer que tiene muy claro cómo quiere vestir”, explica la diseñadora. 

Mujer hoy fue el único medio español que entrevistó a la actriz en ese evento internacional. Imposible pasar por alto el anillo de afilada y estilizada punta ni el 'ear cuff' que adornaba la oreja de la actriz durante el encuentro. Las dos piezas, en oro y diamantes negros (Cristina crea ese color mediante una “brunitura” especial), eran tan espectaculares que no quedó más remedio que preguntar a la actriz norteamericana su procedencia. Bendita coincidencia.