Corona, tiara, diadema... Reinas, princesas y consortes se adornan con valiosas joyas que, generación tras generación, han revestido de lujo, oro y piedras preciosas las cabezas más ilustres de las monarquías europeas. De la famosa corona del Estado Imperial que luce en los actos más solemnes la Reina Isabel II de Inglaterra, a la Tiara Leuchtenberg de zafiros de Silvia de Suecia, repasamos las piezas más valiosas de Sus Majestades.

Mientras que las coronas son las piezas de joyería más solemnes y valiosas de las arcas reales y se utilizan en contadas ocasiones que requieran una gran majestuosidad, las tiaras y diademas son portadas por reinas, princesas y consortes en numerosos actos oficiales, desde banquetes en Palacio, a galas familiares o recepciones con otros jefes de Estado.

Sin embargo, más o menos ostentosas, todas tienen un denominador común: su valor. Confeccionadas de manera artesana por los mejores orfebres, la mayoría tienen sobre ellas el peso de la historia y la tradición reflejado en forma de oro, platino, brillantes y demás piedras preciosas como zafiros, rubíes o esmeraldas.

Casas Reales como la de Inglaterra, tiene en su poder tesoros centenarios como la Corona del Estado Imperial, o la Diadema de Diamantes de Jorge IV, que usa Isabel II el día de la apertura del Parlamento y que, cuando Kate Middleton suba al trono, se encargará de lucir en carroza por las calles de Londres.

Las joyas de la corona española

Entre las principales piezas de joyería de la Casa Real española, hemos podido ver a la Reina Doña Sofía con la diadema de Victoria Luisa de Prusia (también conocida como 'La chata' y que fue la elegida para el día de su boda), los rubíes de Niarchos (montada en oro amarillo), la diadema Cartier o la tiara flor de lis, realizada en platino y diamantes.

Discreta y elegante, una de las piezas favoritas de doña Letizia, y que en más ocasiones ha lucido, es la tiara prusiana, una media corona de platino con brillantes y un espectacular diamante en forma de lágrima en el centro; así como la tiara floral, que también puede usarse como broche o gargantilla, y que fue la joya que, además, lució la Infanta Cristina el día de su boda con Iñaki Urdangarín.

Los estilos de las monarquías europeas

Mientras que las piezas de joyería suelen ser de corte clásico y usan el oro blanco, el platino, los brillantes y las perlas como principales elementos decorativos, algunas de las monarquías europeas prefieren añadir dosis de color con piedras preciosas como los zafiros que forman la tiara Leuchtenberg de Silvia de Suecia o la tiara de amatistas que luce Mette-Marit de Noruega.