Era el día grande para Matilde de Bélgica. La nueva Reina consorte de Bélgica, a sus 40 años, tuvo un papel destacado en las celebraciones por la sucesión al trono de su marido, Félipe de Bélgica, en sustitución de Alberto II. Matilde acompañó a su marido haciendo gala de su elegancia innata y de hasta tres vestidos diferentes para su día más especial.

No todos los días una se convierte en Reina. Es lo que debió pensar Matilde de Bélgica que, el día de la coronación de su marido Felipe de Bélgica, escogió hasta tres vestidos diferentes para tan señalada fecha.

El primero fue el que más pudimos ver, un diseño de Edouard Vermeulen en rosa empolvado con un discreto escote en la espalda para no distraer la atención del protagonista, un exultante Felipe de Bélgica que no dudó en alzar el brazo de su esposa ante sus súbditos.

Ya por la tarde, Matilde de Bélgica dio rienda suelta al color con un colorido diseño con un estampado en rojo y rosa con el que saludó a los asistentes a la celebración. Sin duda un acto muy espontáneo de Matilde, que quiso compartir su felicidad con los belgas.

Y para la noche, más color, pero en esta ocasión cambiando el rojo por el azul. Matilde de Bélgica lució impecable a la finalización de los actos de coronación de Felipe de Bélgica. Un vestido con un estampado floral en azul que fue el colofón para un día de ensueño que difícilmente olvidará la Reina Matilde.