Pocos creyeron en ella cuando dijo que quería ser diseñadora, pero hoy todos se rinden a su
talento para los negocios. Analizamos la metamorfosis de la spice convertida en líder empresarial.

A los 15 años, Victoria Adams ya sabía que quería ser alguien en la vida. Casi un cuarto de siglo después, la señora de Beckham confiesa que está realmente orgullosa de lo que ha conseguido a sus 40 años. Y no es para menos, porque la metamorfosis de cantante de grupo prefabricado, con millones de fans preadolescentes siguiendo sus pasos, a diseñadora de prestigio es un giro vital sorprendente. De hecho, hace siete años nadie habría apostado que su aventura en la moda iba a funcionar. Cuando anunció que no se iba a conformar con lucir modelitos, sino que también quería diseñarlos, pocos creyeron en ella.

Pero, contra todo pronóstico, en 2011 le arrebataba a Marc Jacobs el premio a la Mejor Marca del Año en los Fashion British Awards, y este mes ha sido nombrada “líder de los emprendedores 2014” en el Reino Unido por la revista empresarial Management Today. Además, acaba de abrir tienda propia, con más de 2.000 m2 en Dover Street, la calle más high fashion de Londres en estos momentos (con permiso de Mount Street); sus vestidos se pasean por las alfombras rojas más codiciadas sobre cuerpos de mujeres más famosas que ella; y sus colecciones se agotan en apenas unos días en tiendas on line de lujo, cono Net-a-porter. com o MyTheresa.com.

Su única experiencia previa en el mundo de la moda antes de convertirse en diseñadora (y más allá de sus elecciones y preferencias por la ropa de Prada y los zapatos de Manolo Blahnik) había sido dar nombre a una colección de vaqueros, DVB Line, con Rock & Republic en 2005.

Pero ni siquiera entonces se limitó únicamente a poner estrellas de colores en los bolsillos traseros, también hizo que la firma cortara las perneras siguiendo una silueta concreta, la que Victoria consideraba más favorecedora. “He trabajado muy duro para llegar hasta aquí”, le cuenta a quien quiere conocer el secreto de su éxito. Aunque hace unos años ese planteamiento habría logrado más de una sonrisa displicente, ahora, quienes quieran poner en duda las capacidades de la señora de Beckham van a tener que esforzarse mucho para encontrarle pegas a su trabajo.

No es que sus diseños estén a la altura de la pasarela, es que están muy por encima de todas las expectativas prácticamente desde que mostró sus primeros vestidos en su presentación oficial en Nueva York, en septiembre de 2008. También en contra de lo que esperaba todo el mundo, el lanzamiento no se hizo a lo grande y con exceso de casi todo. Fue un evento privado, para muy pocas personas y en un hotel de Manhattan en el que la propia Victoria recibía a editoras y clientes para mostrarles personalmente en qué consistía esa primera remesa de tan solo 10 creaciones.

Una outsider brillante

Aquellos modelos de corte estructurado y aire lady, que sentaban como un guante y eran muy del estilo de lo que ella lucía en aquella época (ahora se ha vuelto más minimalista), fueron un éxito instantáneo. Y no solo de ventas. También se alzaron con la aprobación inmediata de la crítica. Un logro aún más loable porque, en aquel momento, las revistas de moda internacionales esperaban con los cuchillos preparados a todos los outsiders del sector que se aventuraban a cruzar la línea del mundo del espectáculo a las pasarelas. Sí, Britney Spears también sacó su propia línea de ropa; y no, lo que hace Victoria Beckham no tiene absolutamente nada que ver. Sus vestidos cuestan más de 1.000 euros y sus bolsos equiparan sus precios con los de Dior y Chanel. Lo produce todo en Reino Unido y trabaja con un equipo de más de 100 personas, que aseguran que ella es quien controla obsesivamente todos y cada uno de los detalles.

La crítica la ha seguido apoyando desde esa primera colección y ha aplaudido todo lo que ha mostrado en la Fashion Week de Londres o en la de Nueva York. También ha gustado su segunda línea, más asequible, Victoria Victoria, y sus propuestas de accesorios. Pero no porque sea Victoria Beckham, sino porque sus colecciones son realmente buenas. “Cuando empecé en la moda no pretendía demostrarle nada a nadie. Solo me quería probar a mí misma que era capaz de hacerlo”, ha declarado recientemente al London Evening Standard.

El motor de su vida

En los 90, a primera vista y sin pensarlo mucho, nadie habría imaginado que Posh Spice pudiera tener tanto talento e ímpetu personal. Ni tanta fuerza de voluntad. Pero está claro que ese es, precisamente, el motor de su vida. Una mujer que no tendría que hacer ningún esfuerzo para ganar dinero, porque está casada con el que probablemente sea el futbolista más rentable (y guapo) de la historia, se levanta a las cinco y media de la mañana todos los días para estar a las seis en punto haciendo ejercicio extremo durante 90 minutos. Lo hace con los sistemas de entrenamiento más espartanos y exigentes del panorama fitness: de Barry’s Bootcamp a Tracy Anderson. “Empecé a hacer ejercicio cuando estaba embarazada de Harper en Los Ángeles y se puede decir que ahora soy adicta”, explica a Vogue UK.

Su otra adicción es su familia. Quienes han visitado su mansión de Holland Park, uno de los barrios residenciales con más celebrities por metro cuadrado de Londres, cuentan que las paredes están llenas de enormes retratos de sus vástagos en blanco y negro. A Brooklyn, de 15 años; Romeo, de 12; Cruz, de 9, y Harper, de 3, les prepara el desayuno a diario, aunque confiesa que no cocina mucho más y que sus habilidades como ama de casa son escasas. “Creo que no he hecho la colada en mi vida”, cuenta en la revista Vogue UK, en una entrevista en la que viste un delantal con el letrero “Too Posh to Wash” (demasiado pija para lavar la ropa). Lo suyo son los negocios.

De hecho, ha sido lo suficientemente lista como para capitalizar sus inversiones como spice girl y conseguir así el dinero necesario para montar su empresa sin necesidad de endeudarse. La moda es su gran pasión: “Me meto en la cama con David y, en realidad, estoy pensando en qué ropa diseñar”, asegura. Ella que puede.

Las 7 vidas de Victoria

-Posh spice

Fue la pija del grupo musical Spice Girls, todo un éxito.

-Wag

Al casarse con David Beckham entró en el subgrupo social de novias y esposas de futbolistas (WAG), con un particular look. Ella sobrevivió con nota.

-Spanish bomb

Cuando se instaló en España, en 2003, su carrera languidecía. No guarda buenos recuerdos.

-Hollywood BFF

El fichaje de Beckham por el L.A. Galaxy de Los Ángeles la encumbró como celebrity.

-Madre de familia numerosa

Dice que sus cuatro hijos son su mejor obra.

-Diseñadora 

En los desfiles muestra su otro lado: el de la creadora tímida.

-Emprendedora del año 

Acaba de abrir su primera tienda y en el Reino Unido admiran su meteórica carrera.