Ella mide también 1,80, una estatura que parece haberse estandarizado-centímetro más o menos- entre las top models chinas.Y si tal medida parecía imposible en una mujer china tal y como nosotros la imaginamos,más aún lo es en el caso de Mo, que ha nacido en Guangzhou, la capital de Guangdong (Cantón) y que es la provincia más sureña de China, donde la media de estatura siempre fue de las más bajas del país.

A los 12 años, Mo fue admitida en  la Escuela Deportiva de Shenzen como especialista en salto de altura. En esta elitista escuela, la  mayoría de sus compañeros,especialmente los de halterofilia y lanzamiento de peso, provenían del nordeste, ya que la gente de estas zonas del país está considerada en general como de gran resistencia y fortaleza.

No hay que olvidar que China es muy grande y que de una provincia a otra puede haber tanta distancia  como de España a Alemania  o a Rusia, y por tanto también diferencias entre constumbres, lenguas, culturas y características físicas

Asi pues, la joven Mo se vio rodeada de "titanes"  con los que compartió y de los que adoptó gestos, palabras e incluso el acento y -dicen- también una franqueza en el trato.

Como les ha ocurrido a muchas de las modelos que actualmente se pasean por las pasarelas de medio mundo, Mo sufrió una lesión sin retorno que puso punto y final a sus aspiraciones deportivas.

Se presentó a un concurso de modelos en 2004 y ganó. El concurso en cuestión estuvo rodeado de polémica ya que se desató un escándalo sobre la honorabilidad de los resultados, algo frecuente en China y muy común en un sector en el que repentinamente se está moviendo muchísimo dinero.

Pero con polémica o sin ella, las cualidades de la joven eran evidentes. Así lo vio la agencia de modelos China Bentley, que le hizo su primer contrato.

A partir de ahí, trabajos en Vogue, Elle, Marie Claire, Harper“s Bazaar... desfiles para primeras marcas nacionales e internacionales y campañas de primer nivel han sido la tónica habitual. En su estreno en 2005, Vogue China dedicó un reportaje a las modelos chinas en el que por supuesto ella ocupaba un puesto relevante.

En 2006, gana el Premio Leika de la Moda, convirtiéndose en la primera maniquí China y es así como dos destacadas agencias de Moda, la invitan a participar en las Semanas de la Moda de Paris y Milán, donde pasa modelos para Dior y Armani y es la estrella principal de Roccobarocco.

Todo ocurre en apenas dos años, por lo que Mo está desarrollando una carrera realmente brillante,con su innegable encanto sureño

 

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