Está aceptado. Lu Yan es fea para los estándares chinos y también para los occidentales. Así lo sintió ella desde su niñez y así se lo hicieron sentir sus familiares,amigos, conocidos o cualquiera con quien se encontrase. La belleza no es una de sus cualidades. Y en China, que se haya convertido en una modelo profesional al más alto nivel no deja de sorprender, escandalizar y alimentar el nuevo sueño “americano” de millones de mujeres chinas.

Lu Yuan, la hija de un trabajador de las minas de carbón con  nombre de princesa imperial nunca pudo imaginar que su nombre sería premonitorio en su vida. No pensó que ésta podría dar un giro de tantos grados como para catapultarla a la fama y el éxito de una forma tan  contundente e inesperada.

Caminaba por Pekín cuando una cazatalentos le ofreció ser modelo. Lu no salía de su asombro: ¡Modelo ella!. Aún hoy reconoce que no podía creerlo...¿cómo iba a hacerlo? La persona que se había acercado a ella era Li Dongtian, una de las estilistas  más destacadas de las celebridades chinas, dueña de una cadena de salones de belleza y escuelas de maquillaje. Y era la primera persona y, lo que es más, la primera china, que le decía ¡a ella! que era guapa.

Era 1999 y Li Dongtian habla orgullosa a los medios de cómo descubrió a Lu Yan. Asegura que sintió un pálpito al verla, en un momento en que se buscada al nuevo rostro del milenio, y que no dudó en que el rostro tan especial de esa niña lo sería.

El entramado de la moda ha convertido a esta joven en una top, protagonista de las portadas de numerosas revistas nacionales y modelo solicitada por las firmas internacionales.

Aseguran que tiene una personalidad única, muy lejos de esa belleza lánguida y estandarizada que se espera de una mujer china. Lu es fuerte y carismática. Asegura que no se ve ni guapa ni fea pero que le ha ido bien siendo como es y que nunca se sometería a cirugía para mejorar su aspecto. Afirma con seguridad que quien la encuentre guapa y la mire con agrado disfrutará con ello y que quien considere que es fea, con no volver a mirarla, soluciona el problema, que nadie le obliga a posar sus ojos sobre ella.

De armas tomar, desde luego, y segura de si misma,  a juicio de sus defensores, representa mejor que nadie,con su personalidad y seguridad, a la nueva mujer china.

El público chino sin embargo no sigue el juego al Emperador de la moda y el espectáculo y no tiene piedad al decir en foros públicos que Lu no sólo no es guapa, sino que es claramente fea.Si reconoce,en efecto que es atípica, extraña, especial e inolvidable.

Los medios por su parte, la han llamado "la niña salvaje de China", mitad ángel, mitad monstruo, criada en una pobre aldea en la China rural, y ahora modelo en la pasarelas de Paris, Nueva York y Londres.

En el año 2000, con 19 años, ganó un Concurso Internacional  de Top models en Paris,uno de los tres consursos de supermodelos a nivel mundial.