Hedi Slimane volvió a las pasarelas tras cinco años alejado del mundo de la moda, con una colección "prêt-à-porter" de mujer para un nuevo Saint Laurent, al que ha convertido en suyo. En la primera fila, compañeros de profesión como Marc Jacobs o Diane Von Furstenberg, así como actrices como Salma Hayek o la modelo Kate Moss. 

Como un alumbramiento, el techo de la sala en la que se celebró el regreso de uno de los modistos más cotizados del mundo se abrió y los haces de luz iluminaron la oscuridad del espacio. Los altavoces descendieron con una música acompasada que, con un ritmo cada vez más rápido, bien podía simular los latidos del corazón de un recién nacido que respondería al nombre de Saint Laurent. Los primeros modelos que desfilaron ya lucían una identidad mestiza, con el negro elegante de París y los cortes del oeste americano, coronados por un sombrero, también negro, de vaquero con una inmensa ala.

El modisto francés, de madre italiana y padre tunecino, desde 2010 está afincado en Los Ángeles y ha decidido, con el acuerdo de la casa propiedad del grupo PPR, diseñar sus modelos desde allí. Flecos sobre prendas de ante en color camello y ostentosas pecheras evocaron el imaginario del "Far West", mientras largos y holgados vestidos trasladaban la pasarela a los años setenta. La primera colección de Hedi Slimane para mujer estuvo dominada por el negro y los colores sólo desfilaron, tímidamente, al final. El cuero y el ante tuvieron sus momentos estelares, como en una chupa o en sensuales pantalones pitillo que recordaban al estilo rockero del creador. Slimane es conocido por haber instaurado el look "skinny" en la indumentaria masculina y, a juzgar por sus modelos, los pantalones estrechos siguen siendo su debilidad, también para el armario femenino.

"Creo que ha sido increíble", aseguró tras el desfile Alber Elbaz, antiguo diseñador de Yves Saint Laurent y actual director artístico de Lanvin, quien exclamó: "Ha hecho muy buen trabajo". Se trataba de una de las colecciones más esperadas y a su presentación no faltaron caras conocidas, como las actrices Jessica Chastain y Salma Hayek, la modelo Kate Moss o el diseñador Marc Jacobs. El lugar destinado para tal magna cita no fue desvelado hasta pocas horas antes del desfile, lo que añadió todavía más expectación y misterio en torno a un evento exclusivo, en un mundo ya de por sí elitista. Slimane eligió el Grand Palais, un espacio habituado a los desfiles de moda, aunque ubicó a Saint Laurent en un rincón especial dentro de las instalaciones. Para llegar a la sala acondicionada para lanzar la nueva etapa de la "maison", era necesario pasar por pasillos y escaleras, por la cúpula del monumento, por un corredor con retratos fotográficos de artistas como Matisse o Picasso, de tal manera que los minutos previos a la entrada eternizaban el descubrimiento de la pasarela por la que desfilarían los diseños. De no ser por las tenues luces violetas apostadas junto a las paredes, la sala habría permanecido completamente a oscuras a la espera de que comenzara el espectáculo, y sólo los flashes de los fotógrafos a la llegada de alguna personalidad destacaban en ese ambiente de recogimiento.

Un millar de invitados, entre prensa, compradores y otros profesionales del mundo de la moda asistieron a una velada que se concebía histórica. El desfile de Saint Laurent cerró la séptima jornada de la semana de la moda de París con esta demostración de lo que Slimane era capaz de hacer.