Naomi Campbell vuelve a subirse a la pasarela, y el mundo de la moda al unísino aplaude sus andares felinos, su pose perfecta, su capacidad para seducir a cada paso, su incuestionable estilo para multiplicar por diez el glamour de un look, y su cuerpo perfecto que, ajeno al paso del tiempo, esta vez nadie puede acusar de estar retocado con Photoshop. El 'culpable' del regreso de la 'Diosa de Ébano' ha sido Roberto Cavalli y el escenario, la Semana de la Moda de Milán. ¿El resultado? Juzguen por las imágenes...

El paso firme de Naomi Campbell desfilando de nuevo sobre la Pasarela de Milán ha sido, sin duda, el protagonista del desfile de Cavalli. Su colección otoño-invierno 2012/2013 quedaba en un honorífico segundo plano cuando la 'Diosa de Ébano' avanzaba como la top que nunca ha dejado de ser, y los volúmenes, las gasas, una paleta rebosante de color o una apuesta clara por el 'print animal' dejaban de importar.

En los '90 tomó el relevo de Imán para demostrar que las mujeres negras tenían mucho que decir en la moda, y su hegemonía en el universo de las tops solo puede equipararse a sus coetáneas Claudia Schiffer, Cindy Crawford, Linda Evangelista o Helena Christensen. Veinte años de profesión, muchas portadas, desfiles, y algún que otro escándalo también, Naomi Campbell vuelve a deslizarse por la pasarela con la misma sensualidad de antaño, pero con la clase y el glamour que solo los años de experiencia son capaces de otorgar.

La maniquí resumió las propuestas de Cavalli para la próxima temporada con los looks que eligió. Para el día, la firma italiana apuesta por la sensualidad-casual de la mano de un look 'total black' con un sencillo 'LBD' y una nota de color en los complementos, como la gorra de lana. Para la noche, el glamour manda, y lo hace en forma de vestido de fiesta en pailletes burdeos con aplicaciones en cuero, impresionante escote delantero en 'uve', y la espalda al descubierto.

El resto de la colección para el otoño-invierno 2012/2013 se mueve entre mini-vestidos rebosantes de color, importantes volúmenes en faldas largas que se envuelven en capas y volantes de gasa, brocados y brillos metálicos, sin olvidarnos de un 'print animal' capaz de pintar casi cualquier pieza.