En septiembre, dos reporteros descubrieron la Pasarela Madrileña. Coincidiendo con la nueva edición, esta es su crónica, donde relatan su experiencia con los diseñadores más importantes del mundo de la moda, como Ágatha Ruiz de la Prada, Devota & Lomba, David Delfín o Vittorio y Lucchino, entre otros muchos.

No me puedo creer que vaya a vivir la pasarela Cibeles de cerca! Desde pequeño he soñado con ese momento. Acompañado por Carlos Morante, aspirante a diseñador, me lanzo a la aventura. Si queréis saber qué esconde el “glamour” y os considerais lo bastante “à la mode” como para aguantarlo, seguidme.

Lunes

• Suena el despertador. Atrás queda un domingo de “glamour crisis”. ¡No podemos vestir de cualquier manera! La variedad de estilos que vamos a ver es tal que llevamos un bolso grande con complementos y camisetas para cambiarnos en cualquier baño (“WCing”, lo llaman las “celebrities”). Tras dos horas de estilismo, llegamos al Retiro, donde se celebra la pasarela. Abre el gran Jesús del Pozo, con una colección especial. Ante nuestro asombro, nos explica que ha decidido reinventarse un poco. Juan Duyos, tan extravagante como siempre, raya el feísmo; TCN presenta una colección con una Camila Alves (la novia de Matthew McConaughey, para que os orientéis) a lo “Vacaciones en el mar”.
 
• Luego llegan el desfile de Lemoniez, inspirado en los 80; el de Francis Montesinos, con una espectacular Laura Sánchez vestida de torero; Ángel Schlesser, elegante como era de esperar. Y la gran Ágatha Ruiz de la Prada nos deja boquiabiertos con sus “happy colorful dresses” (felices y coloridos vestidos) y su música en honor a la movida madrileña. La mejor del día. Por la noche vamos a su fi esta en Fortuny, un local que no le pega nada, lleno de aristócratas simpáticas con corazones en la cabeza. Llegamos a casa a las cuatro de la mañana.

Martes

• Con sueño y cierta resaca, miramos la lista de desfiles: Devota & Lomba, Elio Berhanyer, Javier Larraínzar, Ailanto, Roberto Torreta y Miguel Palacio. Decidimos ver sólo tres y aprovechar el resto del tiempo en el “backstage” (la parte de atrás del evento). Devota & Lomba es de lo más minimalista. Modesto nos explica su idea de la colección: formas geométricas que se deforman buscando la ergonomía. Ya que estamos entre bambalinas, vamos al stand de L’Oreal. Allí veo a Marta, una compañera de la facultad que trabaja en Cibeles. Ella nos explica cómo entran las modelos a maquillarse y peinarse. Comprobamos de cerca la eficacia de esos profesionales que mejoran los rostros de las bellísimas Marina Pérez, Bárbara G, la internacional Madeleine o Godeliv.

El desfile de Larraínzar es tradicional. A Torreta y Palacio los vemos desde atrás. El primero, con mucho negro; Palacio, con lazos y colores “raros”. “Nunca salen de ahí”, dice una periodista. Es verdad, pero nos gusta. Los hermanos de Ailanto son lo mejor del día. Vemos entre el público a la “planetaria” Espido Freire. Verushka, cotizadísima modelo de los 70, vestida a lo punk, se come a besos a los gemelos cuando salen a saludar. No sé si dan más miedo sus leggings de leopardo o su peinado. Aun así, está divina.

Miércoles

• ¡Es el gran día! David Delfín, Vittorio y Lucchino y Amaya Arzuaga son los que más nos interesan. Vemos también los desfiles de Miriam Ocáriz, Lydia Delgado y Kina Fernández, las trillizas de oro. Kina, simpatiquísima, nos desea suerte en nuestra carrera. Entre el público, mucha moderna de tres al cuarto, jóvenes empecinados en ser lo más “in” y famosos dándoselas de alternativos. 

•  David Delfín coloca haces de luces a ambos lados de la pasarela, simulando rejas. Suena la sintonía de “Twin Peaks” y Bimba Bosé canta el “Como yo te amo”. Nos encanta. Hablamos con él en el reservado de Möet Chandon y le caemos tan bien que nos invita a su fiesta. El desfile de Vittorio & Lucchino, en lugar de sus clásicas mujeres españolas y vestidazos de volantes, nos muestra una mezcla de Galliano, McQueen y Dolce & Gabbana. En fin. Arzuaga nos compensa con una colección y puesta en escena impresionantes. Y también nos invita a su fiesta, así que vamos a casa a cambiarnos, pasando antes por L’Oreal para que nos maquillen como a modelos profesionales.

• La cita con David Delfín es en Le Garage (c/ Valenzuela, 7): sushi, cócteles y Bimba cantando con su conjunto; Amaya, en el Museo Chicote, ha optado por La Terremoto de Alcorcón. Más tarde, con un grupo de conocidos de Cibeles, nos montamos nuestra propia “after party”. Llegamos a casa a las seis de la mañana.

Jueves
 
• Nos tapamos las ojeras y volvemos a la carga. Spastor presenta una colección para hombre con fuerte componente femenino. Andrés Sardá nos enseña en “petit comité” su colección inspirada en las chicas Bond. Hannibal Laguna saca vestidos tipo “voy a recoger un Óscar” a la española: casi 30 minutos de satén y pedrería. Los amables Locking Shocking, ahora separados, nos enseñan sus creaciones, así como Sita Murt. Alvarado, en cambio, pasa. Nos sentamos en el suelo con Ariadne Artiles y Laura Sánchez. Charlamos, reímos y ¡nos graban! Al día siguiente recibo una oleada de SMS tipo “Te he visto en la tele”.

Viernes
 
• En estado catatónico, vamos al cierre. Los jóvenes diseñadores son diversión asegurada. Las alpargatas metalizadas de El Delgado Buil (¡queremos unas para este verano!), José Miró y sus modelos vestidas como niñas manga, el desfile neohippy de Alma Aguilar, Carlos Díez y sus zapatillas “all star” de plataforma (¡nos encantan!), la sofisticación de Juanjo Oliva... Hay más, y sobrevivimos sin grandes secuelas para ver cómo otorgan el premio L’Oreal a la modelo Marina Jamieson y a El Delgado Buil. Presenta Marta Sánchez, que no tiene el día: o se le fue la luz en casa cuando elegía el modelito o se había estudiado las últimas apariciones de Madonna en YouTube. ¡Ay, Marta!