¿Desvergonzadas, interesadas o ingenuas? Las razones por las que una “power couple” airea sus intimidades en internet son tan inextricables como interesadas. Hoy la publicidad manda. Pero también los impulsos del corazón. Twitter, Facebook e Instagram se han convertido en un “reality show”.

Parece que han pasado siglos desde que Rihanna se tirara (digitalmente) de los pelos con su ex, Chris Brown, contando la sordidez violenta de una relación que no ha dejado de ser tuiteada. O de las épicas meteduras de pata de tantos famosos que escribían en Twitter lo que pensaban (con Alejandro Sanz y Bisbal en modo disculpa constante). 

¿Alguien cree posible hoy que un 'hacker' aficionado le robe a una famosa fotos comprometidas (recordad las de Scarlett Johansson inmortalizándose el trasero en el espejo del cuarto de baño)? Casi nadie. Para bien o para mal, a 10 años vista de la irrupción y ascenso de las redes sociales, casi se ha disuelto por completo la ingenuidad con la que los famosos usaban Facebook y Twitter. 

La precaución le ha ganado la partida a la vanidad, y casi todos confían en un profesional ('community manager') para que traslade en cada momento el mensaje adecuado, bien escrito y políticamente correctísimo. Aún quedan, sin embargo, algunos resquicios de vida real, puntos ciegos por los que todavía es posible avistar a la persona que se esconde detrás del personaje digital. Asoman casi siempre en Instagram, el medio favorito de las “celebs”, un lugar más a salvo de líos porque huelgan las palabras. 

Atrás quedan los tiempos en los que era posible asistir a la narración en 'tweets' del fin de una relación, como sucedió en el caso de Demi Moore y Ashton Kutcher, protagonistas de una lluvia de recriminaciones y mensajes encubiertos. Muy pocos dejan ya escapar algún 'tweet' abrupto, como aquel “The End” con el que Seal anunció el fin de fiesta con Heidi Klum. Ella, mucho más experta, contraatacó con otro en el que agradecía a sus fans on line “todas sus palabras de apoyo. Realmente significan mucho”. Tras casi una década de vida en la red social, los famosos han aprendido a rentabilizar a su favor el interés de su público. 

Lo que hoy nos dejan ver las estrellas en mil y una fotos son todo tipo de acontecimientos felices, doblemente felices si son en pareja. El culto a la “power couple” hace furor: Beyoncé y Jay, Shakira y Piqué, Victoria y David, Kim y Kanye, Barack (Obama) y Michelle... 

La narrativa de la pareja famosa interesa cada vez más, quizá porque el público adicto a las 'celebrities' también se ha ido haciendo mayor. Con un granero de fans que se multiplica por dos, los famosos no dudan en exponer instantes de su vida en común: vacaciones, visitas a restaurantes... Hoy, el político o cantante que niega este doble juego tiene la mitad de posibilidades de triunfar. Tener pareja suma. 

Falsa espontaneidad 

La eterna luna de miel que los enamorados viven en sus redes sociales engancha a sus fieles a un relato hiperalmibarado. Pero este cuento tiene Photoshop, el mismo truco que las fotos de las portadas de revista. El infinito 'loop' de cenas románticas, bebés perfectos y jornadas de compras se nos presenta tan imposiblemente perfecto como el níveo cutis de las tops. Instagram se erige en una narrativa de autoficción con un triple efecto: o te maravilla (si eres muy naif) o te frustra (si tiras a envidiosa) o te espeluzna (si eres consciente del apaño). 

Ha ocurrido, por ejemplo, con una de las primeras fotos de ese 'it baby' llamado North West (Nori): mientras la mitad del mundo babeaba con la pequeña, la otra alucinaba con la posibilidad de que le hubieran depilado las cejas para su debut en las redes. La hipótesis no es descabellada teniendo en cuenta que su madre, Kim Kardashian, retoca las fotos que sube a las redes. Toda una lección para los que siguen pensando que son un espejo de la vida real y el colmo de la espontaneidad. 

“I love you”

Por lo general, los mensajes entre los tortolitos se resuelven en declaraciones de amor verdadero o sexo inmediato. “VOY PARA CASA YA”, escribía mayúsculamente Kanye West cuando Kim K colgó la foto de su cuerpo serrano en escueto 'body' poco después del parto. 

Su despliegue de trasero no era para menos. Justo al otro lado de la desvergüenza 2.0, sus eternos rivales Jay Z y Beyoncé prefieren dar menos pistas, aunque entornando la puerta a asuntos tan peregrinos como una recién adoptada dieta vegana. Por supuesto, Blue Ivy es protagonista de sus 'selfies' de papás orgullosos con niña, mucho más “auténticos” que los facturados por la pareja K. 

Desencuentros

Los recién casados Kate Bosworth y Michael Polish o Jessica Alba y Cash Warren prodigan su amor en una y mil acarameladas fotos. Otros como Jason Statham y Rosie Huntington Whiteley aprovechan el púlpito digital para poner fin a los rumores de ruptura.

“Os lo dije: sonríe”, comunicó David Beckham al mundo desde su cuenta de Facebook, acompañando el mensaje de una foto de su mujer riéndose a carcajadas. Sabida es la aversión que ella le tiene a su sonrisa y lo mucho que la oculta a todos, menos a su David. En el cumpleaños de Paula Echevarría, David Bustamente escribió: “Felicidades mi amor! Es tu cumpleaños, pero eres tú quien me regalas el privilegio de compartir tu vida junto a mí”. Bonito, bonito. 

Pero vayamos a los desencuentros, que aunque escasos reclaman como ninguno la atención del ciberpúblico. Fonsi Nieto y Alba Carrillo han tenido sus más y sus menos ya divorciados. Hace unos meses, el DJ decidió celebrar el cumpleaños de su hijo y así se lo comunicó a sus fans. Pocos minutos despúes, era Alba quien hacía uso de Twitter para aclararle la fecha de nacimiento del pequeño Lucas. “Sé cuando nació mi hijo, otra cosa es que no me dejan pasarlo el día 17 con él”, fue la paterna respuesta. 

Otra pareja rota, la formada por Miley Cirus y Liam Hemsworth, hizo pública su ruptura con un gesto que vale más que 140 palabras: dejaron de seguirse mutuamente en Twitter. Tanta elegancia fue imposible para Rob Kardashian y Rita Ora. Cuando lo dejaron, él escribió en su red social que ella le había sido infiel con 20 hombres en un año. Ella trató de responder con un elocuente silencio, pero se le escapó un 'tweet' que no tardó en borrar sobre el tamaño de los genitales de su ex, que se defendió arguyendo que “habían bastado para dejarla embarazada”. 

Dicen los expertos en comunicación social que Twitter, Facebook e Instagram se han convertido en un “reality show” ininterrumpido. Como en aquellos, la espontaneidad, la naturalidad y cierta ingenuidad van desapareciendo. Pero está por ver si llegará el día en que la fatiga amenace la supervivencia del formato. 

Las parejas más sociales 

Starcount.com concede los Social Star Award a los famosos más presentes en las redes y revela las parejas con más presencia digital. 

1. Shakira y Gerard Piqué. Más de 80 millones de fans en Facebook los convierte en la pareja más popular de la red social. Con la llegada del pequeño Milan se han convertido, además, en la más dulzona. 

2. Katy Perry y John Mayer. Su accidentada vida de pareja (lo dejan, vuelven, lo dejan...) convierte a estos dos cantantes en una fuente continua de interés para los más de 60 millones de fans que tienen en las redes sociales. 

3. Jay Z y Beyoncé. La pareja más adinerada del mundo de la música es también millonaria en seguidores. Cada cariñito de ella hacia él es “likeado” por medio planeta.

4. Ronaldo e Irina Shayk. La pareja de oro es la reina de las redes sociales chinas, es precisamente su predicamento en el nuevo imperio el que les convierte en los perfectos sucesores de David Beckham y Victoria. 

5. Barack y Michelle Obama. La pareja más poderosa del planeta acumula casi 40 millones de seguidores, lo que signifi ca que les sigue más población que la que vive en el populoso estado de California.