¿Qué es ser una buena madre?

  • La labor es compleja y depende, sobre todo, de la capacidad de la mujer para sostener amorosamente a su hijo. Aceptar las propias imperfecciones es la clave.

¿Seré una buena madre o no sabré hacerlo? Es la pregunta que solemos hacernos, sobre todo cuando vamos a tener nuestro primer hijo, o después, cuando no se entiende lo que les sucede o aparecen dificultades en la relación con ellos. La labor materna es compleja y depende, fundamentalmente, de la capacidad de la mujer parar sostener amorosamente a su hijo. Esta tarea se realiza, por un lado, con el apoyo del padre y el ambiente exterior que tiene que ayudar a la madre y, por otro, desde lo vivido que remite a su inconsciente. Esto último explica que una mujer pueda tener conflictos en esa labor y por eso que no debería culpabilizarse, aunque sí responsabilizarse e investigar con la ayuda adecuada, sobre cómo su historia emocional está afectando a su labor materna sin que ella lo sepa.

¿En qué consiste ser una madre lo “suficientemente buena”? Donald Winnicott, psiquiatra y psicoanalista inglés, acuñó este término al describir lo que él llamó “preocupación maternal primaria”, que es lo que le pasa a una madre con su bebé y cómo su función se convierte en garantía para la salud del niño. La mujer adquiere un estado de sensibilidad extrema que comienza a desarrollar en el embarazo y que dura hasta unas cuantas semanas después del nacimiento. Este periodo no es fácilmente recordado por la madre después de que ha pasado porque tiende a ser reprimido. Podría compararse con un replegamiento hacia el interior, que se da en un intento de proteger al niño y que le permite adaptarse de forma extremadamente delicada a las necesidades de su bebé. Este autor asegura que toda persona feliz tiene una deuda de gratitud con una mujer.

Reconocer las limitaciones

En estos primeros momentos de la vida, el bebé, que todavía no se diferencia del mundo materno, percibe que allí hay alguien, que aún no discrimina de sí mismo, que se lo soluciona todo. Así pues, lo que desde el bebé se percibe como omnipotencia materna es percibido por la madre como responsabilidad absoluta.

Joyce McDougall propone llamarla “madre más o menos adecuada”. Habría que reservar un lugar para la función que la imperfección materna tiene en la relación con el hijo. Estamos lejos de la idílica madre buena. Solo reconociendo sus limitaciones le será posible transmitir a su hijo el mínimo de señales necesarias para que se separe de ella. El “más o menos” subrayado por McDougall también remite a la capacidad de dejar al hijo el espacio suficiente para que se construya en tanto que ser humano que desea otras cosas más allá de la madre.

La identificación de la maternidad con la reproducción humana niega que lo más importante de esta tarea sea la concepción y gestación, sino la tarea social, cultural y ética de hacer posible la creación de un nuevo sujeto humano. 

¿Por qué algunas mujeres no pueden disfrutar de su maternidad? ¿Los valores culturales dominantes favorecen la maternidad o la atacan? La finalidad global de la maternidad consiste en reproducir, proteger, guiar, comprender la vida del individuo y hacer que su hijo sea aceptado por la sociedad. La autora Luciana Percovich, en un libro titulado “Figuras de madre”.asegura que estos objetivos que tienen las madres son diferentes a los del grupo. Señala que es patente que vivimos en una sociedad en la que ya se trate de la relación con los otros o con la naturaleza y los recursos en general, no existe el mas mínimo interés en conservar y proteger, en hacer desarrollarse libremente al que debe crecer y desarrollar sus potencialidades. Los valores que orientan a la sociedad actual sofocan la individualidad singular y la autonomía de juicio y esto va en contra de lo que persigue una sociedad que se llama democrática.

Todas las mujeres sabemos que las grandes batallas de la vida se juegan en la habitación de los niños, en la alcoba de matrimonio y en la cocina de nuestra casa. También sabemos que quizá el intento de minimizar estas dificultades sea un intento de negar la importancia del ámbito doméstico porque aún sigue asociado a la mujer. 


Las claves

Algunas características de la madre ayudan a que el hijo se sienta más a gusto consigo mismo y con los otros:

  •  La capacidad para defender sus deseos: la maternidad no es incompatible con otras tareas; la que defiende sus deseos sabe disfrutar de la vida y enseña a su hijo a hacerlo.
  • La aceptación de sus imperfecciones: una mujer imperfecta es una madre buena porque deja a sus hijos la posibilidad de equivocarse y aceptarse sin exigencias ni engaños.
  • La tolerancia a la frustración: los hijos no tienen que ser como queremos, sino que tenemos que quererles como son.