Los romances llegan y se van, pero las amigas son para siempre... ¿O no? Las amistades también requieren cuidados y perder una puede rompernos el corazón.

Marcela y Ana se hicieron muy amigas en el parvulario. Con apenas cinco años, las sentaron en la misma mesa, se miraron tímidamente y, desde entonces, lo han compartido todo. Lo bueno y lo malo. Las fiestas de cumpleaños de la infancia, la edad del pavo, los problemas familiares, los exámenes de la universidad, las decepciones sentimentales y los triunfos profesionales.

Marcela es la madrina del primer hijo de Ana y viceversa. Se quieren, se admiran y se apoyan. Se divierten juntas y no existen secretos entre ellas. Hasta que un día, en una cena, Ana se enzarza en una discusión con el marido de Marcela que acaba en batalla campal.

Las protagonistas de nuestra historia no vuelven a cruzar una palabra en su vida: 40 años de amistad que se esfuman por cinco minutos de agrias palabras. O por una ausencia inexplicable cuando más te necesitaba. Un comentario demasiado sincero. Un WhatsApp que nunca debería haberle llegado. Una aventura con su exnovio. Un viaje en el que todo salió mal. Un secreto que dejó de serlo...

Prohibido traicionar

¿A quién no le ha pasado algo así? ¿Quién no carga en su mochila con la ruptura de una amistad que aún le pesa como una losa? Una cosa son las amigas a las que no volvemos a ver porque nos cambiamos de colegio, de barrio o de trabajo, a las que vamos dejando en el camino porque tenemos una nueva pareja o nuestros intereses evolucionan de manera diferente; y otra muy distinta tomar la decisión de separarse por una hecho concreto y doloroso.

"Además del distanciamiento natural porque dos personas cambian, el motivo más común para acabar con una amistad es una actuación o un malentendido que no se aclara por falta de comunicación y provoca que una de las partes o las dos se sientan decepcionadas o traicionadas", explica Estíbaliz Lancho, psicoterapeuta del Centro Delta Psicología de Bilbao. En estos casos, el fin de una amistad puede ser tan traumático como una ruptura sentimental.

El primer círculo

Y es que los amigos marcan nuestra existencia tanto o más que nuestras relaciones amorosas. "El círculo de amigos, como la pareja y la familia, se encuentra en el grupo primario de la persona, el más duradero y el que más afecto nos da. Forma parte del proceso de socialización y sin él es imposible desarrollar la personalidad dice Santiago Padilla, sociólogo y creador del portal ssociologos.com.

Por tanto, al perder un amigo podemos llegar a sufrir tanto como con una separación amorosa o el alejamiento de un familiar". Además, la amistad, que suele resistir mejor el paso del tiempo que las relaciones de pareja, parece estar fuera del alcance de los problemas que perturban a estas, pero no es así. "La amistad es un sentimiento más exigente que el amor. No tolera la traición y es casi imposible reconciliarse de la noche a la mañana", apunta la terapeuta francesa Dominique Chapot.

Estíbaliz Lancho incluye otras variantes. "Para determinar el sufrimiento que provoca, tenemos que tener en cuenta aspectos como la edad, las habilidades sociales o el temperamento de la persona, cómo es la relación en sí (intensidad, duración o frecuencia de contacto) y el lugar en el que posicionamos a esa amiga en nuestra existencia".

Irene Levine, psicóloga y profesora en la Universidad de Nueva York (Estados Unidos), entrevistó a unas 1.500 mujeres para escribir el libro Best Friends Forever: Surviving a Breakup With Your Best Friend (mejores amigas para siempre: sobrevivir a una ruptura con tu mejor amiga). En sus páginas, Levine explica que las personas, al involucrarse emocionalmente con sus amistades y compartir confidencias, se vuelven vulnerables en esa relación.

Por tanto, cuando una unión de este tipo se termina desencadena sentimientos negativos, como decepción, miedo, ira o inseguridad. Y el dolor se agrava, advierte la psicóloga, cuando la amiga se aleja sin decir palabra; entonces la sensación de rechazo se hace mayor, porque se desconocen las razones que han provocado el final y se produce un cierre en falso.

Pensemos en las cuatro amigas de Sexo en Nueva York. Ellas encarnan a la perfección lo que debe ser la amistad: una unión afectiva que se basa en la comunicación, la reciprocidad, el cariño, la afinidad y el desinterés. También en la empatía, la confianza, el respeto, la lealtad, la tolerancia, la cordialidad... Carrie, Samantha, Miranda y Charlotte funcionan como DArtagnan y los tres mosqueteros: una para todas y todas para una.

La enésima decepción sentimental o una duda existencial y convocan un gabinete de crisis a cualquier hora del día o de la noche. Incluso si se enfadan que lo hacen, siguen el protocolo. "Hay quien no coge el teléfono, no contesta a los mensajes... Pero así solo empeoramos la situación-explica Estíbaliz Lancho-. Conviene hablar con sinceridad pero sin ofender. Compartir tus sentimientos, asumir las acciones que provocaron el conflicto y escuchar a la otra".

Es recomendable echar la vista atrás y acordarse de todo lo que nos une. Salvar una amistad casi siempre vale la pena. "Tenemos derecho a cometer errores y, si no es una traición profunda, los malentendidos pueden resolverse. La reconciliación es posible y frecuente, solo hace falta diálogo y voluntad de hacerlo", opina Chapot.

La cosa cambia cuando nos referimos a amistades tóxicas. Esas que, en vez de hacernos crecer y reconfortarnos, nos provocan sentimientos negativos. La amiga que te vampiriza y te chupa hasta la última gota de sangre sin darte nada a cambio. La que te envidia por todo lo que tienes. La que te hace sentir inferior. La que no conoce el significado de la palabra confidencia... ¡Qué pesadilla! En estos casos, una ruptura a tiempo es una victoria, aunque, curiosamente, a veces preferimos soportar una relación que nos amarga la existencia a decir "hasta nunca". ¿Por qué?

La británica Carol Smart, socióloga y coautora del estudio 'Amistades difíciles y seguridad ontológica' nos da la clave: "La ética de la amistad es muy fuerte, lo que hace muy difícil poner fin a una. Incluso cuando ha dejado de ser divertido, nos sentimos terriblemente culpables por ello, como si se tratara de un fracaso personal".

Por eso, lo más común es alejarse poco a poco de la "amiga" y cruzar las dedos para que el problema se solucione por sí solo. Pero ponerle punto final es mas expeditivo y tiene su recompensa. "Las consecuencias para la persona que acaba con la relación son duras: tristeza, culpa, remordimiento, miedo, incomodidad, enfado... No obstante, en casos de relaciones perjudiciales, esas que te decepcionan continuamente, los sentimientos que genera una ruptura pueden ser muy positivos: liberación, bienestar, tranquilidad...", explica Estíbaliz Lancho.

Mujeres frente a hombres

Está demostrado científicamente que una relación entre mujeres es distinta a la que construyen los hombres. Female Responses to Stress: Tend and Befriend, Not Fight or Flight (Respuestas femeninas al estrés: cuidar y hacer amistades, no pelear o escapar), el estudio elaborado en el año 2000 por la Universidad de California (EE.UU.), supuso un gran avance en este campo.

Sugiere que las mujeres respondemos a las tensiones con una reacción química cerebral que nos permite entablar y mantener relaciones con otras mujeres. Concretamente, se demostró que, ante una situación de estrés, los hombres ven cómo aumenta su adrenalina, favorecida por la testosterona, y reaccionan con la consigna "pelea o escapa".

Sin embargo, ante un escenario similar, las mujeres liberan oxitocina, que las empuja a buscar la compañía de otras mujeres y conversar, lo que produce un efecto calmante. Probablemente, esta teoría no explique uno de los grandes misterios de la humanidad ¿por qué las mujeres vamos al baño de dos en dos?, pero despeja algunas dudas al respecto. "A los hombres les resulta más molesto pedir ayuda y aceptarla, porque eso implica que no son capaces de valerse por sí mismos -argumenta Santiago Padilla-, pero para las mujeres es algo positivo porque refuerza sus vínculos sociales".

Amistad para vivir mejor

Otras muchas investigaciones también evidencian quela amistad es beneficiosa para la salud. Las personas que cuentan con una amplia red de amigos son más felices, tienen mejores defensas, están más protegidos frente a la obesidad y la depresión y viven más tiempo. También son más empáticos y creativos, y más productivos en el trabajo.

Pero cuidado con incluir a tus 500 amigos de Facebook entre tus benefactores. El psicólogo e investigador británico Will Reader sostiene que internet nos ayuda a conservar esas relaciones que, por falta de tiempo o por cuestiones geográficas, se perdían, pero que la mayoría de los adultos solo cuenta con un par de "mejores amigos". Saber identificarlos y, sobre todo, conseguir mantenerlos es el reto.

10 Amigas tóxicas

Con amigas como estas, ¿quién necesita enemigas? Si al acabar de leer este texto te haces esta pregunta, es que hemos cumplido nuestra meta: desenmascarar a las que no merecen estar en tu círculo de amistades. Aléjate de ellas. Tu salud te lo agradecerá.

  • La hiperocupada. El binomio familia-trabajo a veces no permite cuidar a las amigas como se merecen, pero la que no es capaz de encontrar un hueco en su agenda tal vez no merezca la pena.
  • La egoísta. Solo le preocupan sus cosas: su jefe, su novio, su dieta, sus vacaciones... Tras hablar dos horas seguidas, te dice: "Tú todo bien, ¿no?".
  • La envidiosa. Jamás se alegrará por ti; los celos se lo impiden. Si la vida te sonríe, tenla lejos. Y si no, también.
  • La alienígena. En el colegio eráis íntima, pero ahora no le gusta tu tipo de vida. Es hora de cortar lazos...
  • La criticona. Da igual lo que te pongas, lo que digas o lo que hagas, siempre vas a ser un cero a la izquierda. A su lado, no hay autoestima que resista.
  • La vampira. Te chupa la sangre, la energía y hasta la cuenta corriente. Tú lo das todo y no recibes nada.
  • La competitiva. Quiere ser más guapa, tener un trabajo mejor, ligar más... Para ella, la amistad es una carrera en la que solo vale quedar primera.
  • La que nunca te apoya. ¿Necesitas consuelo, unas palabras de ánimo....? Mejor llama a otra.
  • La traidora. Te roba el novio o le cuenta tu más oscuro secreto a tu vecina. Una mascota es más leal.
  • La aburrida. La amistad también consiste en pasarlo bien. Si no disfrutáis juntas, no llegaréis muy lejos.

Célebres (ex)íntimas

El mundo de la música da mucho juego en esto del best exfriends forever. Katy Perry tiene un frente abierto con Taylor Swift, porque le robó a sus bailarines para irse de gira, y otro con Rihanna, porque su amistad naufragó cuando la cantante de I kissed a girl le reprochó a la de Barbados que se reconciliase con Chris Brown tras ser víctima de malos tratos.

Miley Cyrus y Selena Gómez, muy unidas por su pasado de chicas Disney, dejaron de estarlo cuando Gómez dijo que no le gustaba el rumbo que estaba tomando la carrera profesional de su amiga, cada día más exhibicionista y provocativa. La respuesta de Cyrus fue pública y contundente: mientras cantaba Fu en un concierto, se frotó contra una Selena de cartón y después la arrojó al público mientras le dedicaba una peineta.

Hollywood también cuenta con célebres enemigas. Hubo un tiempo en que Gwyneth Paltrow y Winona Ryder eran inseparables. Hasta que Winona se llevó de casa de Gwyneth el guión de Shakespeare enamorado para aprenderse el papel por el que su amiga suspiraba, presentarse al casting y robárselo. Gwyneth ganó el pulso (y un Oscar por su interpretación). Pero hoy sigue calificando a Ryder de "peligrosa" y "venenosa" y la culpable de haberle provocado una depresión. Pero no todo son puñaladas por la espalda. Porque las celebrities también pueden darlo todo por una amiga hecha en un rodaje o un backstage.

Courteney Cox y Jennifer Aniston, Penélope Cruz y Goya Toledo, Kate Moss y Naomi Campbell, Cameron Diaz y Drew Barrymore... o Cara Delevingne y medio mundo (Kendall Jenner, Taylor Swift, Suki Waterhouse, Selena Gómez, Rihanna...).