Rosetta Forner: "Ni agacho la cabeza ni miro por encima del hombro porque se me caería la corona"

  • "Las damiselas son de Venus... y las reinas son del planeta que les da la gana", o al menos eso nos cuenta Rosetta Forner en su nuevo libro, en el que vuelve a defender la figura de una mujer segura y valiente que se ama y se respeta. Estuvimos con ella y nos contó las claves para ser una auténtica reina.

Rosetta Forner nació reina, pero además se ha esmerado en mantener fija en su cabeza la corona. Una corona cuyo brillo se ve desde que uno entra por la puerta. Ella camina, habla, sonríe... con la seguridad y la confianza de quien se sabe fuerte, valiente y decidida. Con la elegancia de una reina. 

Forner es coach (entrenador para el desarrollo de la personalidad) laboral, personal y emocional. Sin embargo, ella no suele dar esa definición de sí misma. "Yo soy hada madrina", prefiere decir, y como tal cree que su misión vital es ayudar a esas pobres damiselas de Venus, de las que habla en sus textos, a fijarse la corona y convertirse en reinas "del planeta que les de la gana"

Ha escrito dieciséis libros y ninguno de ellos parece dejar indiferente a nadie. Tampoco lo hace ella, que aparece ante los periodistas armada con su varita mágica. Literalmente. No es una escritora al uso, pues sus palabras van más allá del terreno de la autoayuda. Lo suyo se acerca más a la transmisión de una filosofía de vida, de su propia filosofía. 

En realidad el método que sugiere esta "hada madrina" es muy sencillo. Consiste en conocerse, saber qué se quiere y ser consecuente con nuestros deseos. Pura racionalidad. Si detesto este trabajo, ¿por qué sigo en él? Si este hombre me hace daño, ¿por qué no le dejo? Si no me gusta como me trata esta persona, ¿por qué mantengo la relación?

A través de la filosofía que Forner nos presenta en "Las damiselas son de Venus, las reinas son del planeta que les da la gana", te proponemos algunos de sus consejos para ser una auténtica reina:

  • El primer paso hacia la felicidad es reconciliarnos con nosotros mismos. Si se renuncia a uno mismo no se puede ser feliz. Una reina es una mujer completa. Una mujer completa es una mujer feliz.  
  • Ten una relación estable, acuéstate cada día con un hombre distinto o sé lesbiana. Haz lo que sientas, lo que te de la gana. Pero hazlo porque es lo que quieres y no porque te lo impone la sociedad. Una reina es fiel a si misma y a sus deseos.
  • Madura. Coge las riendas de tu vida, no te victimices. Una reina es una mujer responsable que elige y asume las consecuencias de sus decisiones sin quejarse. Si lo haces, obligas al otro a que actúe del mismo modo. 
  • Transmite esta filosofía a tu hija, pero entiende que a partir de cierta edad ella será quien tenga que llevar su hermosa corona en esa cabecita. Una reina se hace pero hay que saber mantener fija la corona. 
  • No te enfrentes al hombre desde el odio. Comparte con él derechos y obligaciones y que cada uno desarrolle entonces su singularidad. Una reina no mira al hombre desde la inferioridad ni tampoco desde la superioridad. Una hace equipo con el hombre (si eso desea). Una mujer completa solo será feliz con un hombre completo también.
  • Una reina se enfrenta a las relaciones sentimentales con corona y con el culo pegado al trono. No le importa más una relación que ella misma. Se toma las relaciones con calma porque como damisela ha experimentado lo duro que es encontrar a un hombre que no la respeta. Observa, analiza, cuestiona… Si no es un hombre que le hable a su alma, no quiere saber nada. Si ella se lo ha currado, ¿por qué él no?
  • Enfréntate al qué dirán. Una reina pone en la balanza lo que le hará sentir bien y lo que los demás esperan de ella. No intentes encajar en los cánones impuestos, sé tú misma. Para una reina, su felicidad es lo más importante. 
  • La autoestima y el amor propio nacen de conocerse a uno mismo y valorarse pero también tiene un factor importante: la fe. Una reina, por encima de todo, cree en si misma. "Tú eres lo mejor que te ha pasHado en ésta vida". 
  • La reina se enfrenta al fracaso con compasión. No se machaca ni se victimiza. Tampoco se escuda. Asume su parte de responsabilidad del fracaso pero sin martirizarse. Si uno no es capaz de empatizar consigo mismo no puede empatizar con los demás. 
  • "Los perdedores siempre tienen una excusa, los ganadores siempre tienen un plan". Déjate de excusas, las reinas tienen un plan.

¿Te atreves a dejarte tocar por la barita de Rosetta Forner y convertirte en una reina? Ajústate la corona y sal a comerte el mundo.