La decoración de tu casa no sólo dice mucho de ti, sino que también influye de forma decisiva en tu modo de vivir en ella. Te contamos las claves para que conviertas tu hogar en tu gran aliada, tanto si quieres que sea tu refugio particular y tu remanso de paz como si deseas sorprender a tus invitados.

Lograr que el bienestar estético ayude al individuo a garantizar su bienestar mental y físico es la base sobre la que trabaja la decoradora, interiorista y creadora de Decoterapia, Margot Pardos. La experta asegura que los colores, la luz y las dimensiones de los espacios ejercen una determinada influencia sobre las personas. Y aún va más allá pues, a su juicio, "nuestro entorno forma un 'matrimonio' con nosotros y, si lo cuidamos, él cuidará de nosotros". Por eso no es extraño su convencimiento de que la decoración puede ayudar a solucionar problemas y también situaciones de ámbito personal. 

Aunque, tal como señala la experta, existen claves básicas de decoración, es posible plantear diferentes escenarios en los que las circunstancias de quienes los habitan marcasen el modus operandi a la hora de plantearse cambios en la decoración. Le presentamos a la decoradora varios casos y así nos ayudó a resolverlos: 

Si buscas sorprender a los invitados...  

Le daremos una gran importancia espacial y estética a la zona más pública de nuestra casa: el salón. Le daremos amplitud si es pequeño, lo cual nos hará sentir más cómodos y seguros. 

Es importante que nuestra mesa cuente con suficiente espacio para estar cómodos (amplios) y tener en cuenta unas cuantas pautas decorativo-sociales: En una conversación más íntima  matizaremos la intensidad de la luz hasta la tenuidad, mientras que si queremos una reunión más activa iluminaremos con intensidad. Si deseamos que nuestros invitados se comuniquen, podemos adosar la mesa a la pared y convertir la cena en un buffet, dejando un tránsito fluido entre nuestros muebles. 

Es aconsejable buscar que el color de la pintura sea neutro y añadir elementos decorativos en cada reunión con objeto de modificarlos en cada ocasión. Del mismo modo, es bueno que el sofá sea monocromático y sin estampados, lo que otorgará la oportunidad de añadir cojines de cebra, un kilim turco o una bandera británica para adornar las reuniones y convertirlas en temáticas, con un sinfín de posibilidades.  

Si sois una pareja con hijos que desea que éstos disfruten del hogar...

Para lograrlo debemos otorgarles sus espacios y hacer que ellos respeten los nuestros. A partir de ahí debemos utilizar la lógica. Sus espacios deben ser más coloridos, cómodos y versátiles que los nuestros, pues nosotros buscamos el descanso cuando la jornada laboral acaba y ellos, en sus dormitorios, tienen que encontrar el orden para el estudio, la paz para el descanso y la motivación para sus juegos. 

Si nuestros hijos son muy activos emplearemos colores tenues o matizados, pero siempre color, ya que los niños necesitan alegría y vida. En cambio, si son más pasivos, les motivaremos con intensidad en el color y con fotos, pósters o vinilos que evoquen deportes o actividades en movimiento.  

En cuanto a las zonas comunes, daremos seguridad en el entorno familiar incorporando elementos propios de los niños. En la cocina, sus dibujos, en el salón sus fotos y en el baño, sus juguetes, con sus cepillos de dientes, su colonia y sus útiles de aseo al lado de los nuestros. Todo tiene que hacerles recordar que son nuestros príncipes, pero en nuestro reino.  

Si eres un o una single y disfrutas con gente en casa...  

El salón es la zona que más expresa nuestra vida social en el hogar. Si ere single, dale la importancia que requiere. Espacialmente debe ser la más grande, a poder ser con dos sofás. Esto remarcará la actividad social. Un sofá puede ser sólo para ti, dos sofás implica una cesión de tu espacio para tus invitados. 

Una zona de comedor conseguirá que tengas vía libre para reuniones alrededor de una mesa, garantía segura de compañía. 

Rodéate de fotos con amigos y en compañía, lo que te recordará constantemente que no estás solo. 

Busca una combinación equilibrada en el color, sobre bases neutras. Añade accesorios y complementos con colorido para remarcar la alegría de tu existencia. 

Si sueles trabajar en casa a menudo...  

Debemos ser coherentes a la hora de separar “espacial y especialmente” los ámbitos personal y laboral. Si disponemos de una habitación, sería lo ideal para poder crear un ámbito separado del resto de nuestra vivienda donde sólo trabajemos. Dicho espacio, ya sea una parte de nuestro salón, o un despacho independiente, debe de estar dotado de toda la información y elementos que necesitemos para poder trabajar.  

Determina la jornada en función de los tiempos de mayor rendimiento, es decir, si existen alrededor hijos o pareja tendremos que adecuar la jornada laboral a los periodos en lo que no se coincida físicamente, y sobre todo y muy importante, respetar ese horario. 

En cuanto a la iluminación, es primordial que si el trabajo se realiza de día el espacio laboral sea cercano a una ventana, pero si la jornada es nocturna o por la tarde, el foco de iluminación tiene que ser focalizado sobre la mesa de trabajo. Por supuesto debemos buscar un asiento cómodo ya que si se trabaja, por ejemplo, tumbado o recostado no se creará una sensación de principio y fin de jornada laboral.   

Si buscas que tu hogar sea un remanso de paz... 

Debes rodearte de colores neutros y suaves. La retina, y por ende el cerebro, descansa más con colores neutros (grises, verdes, azules, malvas).  

Trata de vaciar de enseres y objetos superfluos el entorno, pero no conviertas tu casa en un solar, ya que te puede provocar vacío y soledad. El minimalismo es responsable de muchas sensaciones de vacío. Sin embargo, si consigues que tu entorno “parezca limpio” te sentirás más relajado. 

Elige un mobiliario cómodo que invite al descanso. Una butaca de diseño puede reafirmar tu buen gusto, pero un sofá cómodo te invita al descanso. 

“Nuestras vidas son un ciclo en el que constantemente necesitamos alimentarnos de energía. Sírvete de tu entorno para encontrar el descanso antes de volver a caminar”, explica la experta de Decoterapia