Personas tóxicas en el trabajo: cómo identificarlas y cómo evitar su influencia negativa

  • Agotan al equipo, provocan conflictos en él y minan la confianza y la autoestima de sus integrantes, sobre todo de los más sensibles. Los compañeros de trabajo tóxicos son capaces de crear una espiral de la que resulta difícil escapar. Aprender a identificarlos y saber cómo actuar con ellos son los primeros pasos para evitar que su comportamiento nos influya tanto a nivel profesional como personal.

¿Sueles salir del trabajo agotada, sin energía y a veces incluso triste? Quizá estés sufriendo los efectos de convivir (laboralmente) con una persona 'tóxica'. Identificarlos y conocer cómo se comportan es fundamental para neutralizar los efectos que puedan tener sobre ti. Así, tal como explica la psicóloga Eva Fidalgo Martínez, miembro de Saluspot, el perfil del compañero de trabajo tóxico suele caracterizarse por poner en duda nuestras capacidades o las del resto de compañeros, generar conflictos a nivel personal o laboral, pasan el día hablando de cosas negativas, se quejan por todo, evitan colaborar para que el trabajo salga adelante y pueden llegar a adoptar una actitud pasiva, que hace que el resto del equipo tenga que hacerse cargo de algunas de sus tareas.

Además de estas formas de actuar, Javier González, CEO del Instituto Superior Magna Coaching destaca el hecho de que siempre asuman el papel de víctimas, de modo que insisten en que todo lo que pasa es culpa de su entorno y, aunque es habitual que hablen mal de todos los compañeros con los que trabajan, suelen concentrar las críticas en las personas que toman las decisiones o "jefes".

Otra de sus características es, según explica la directora de Coaching Club Madrid, Verónica Rodríguez, que suelen sufrir cambios de humor repentino y dan poca información sobre su intimmidad: saben de la vida de todos pero de su vida no se sabe nada.  

Así nos sentimos cuando les tenemos cerca

​Aunque el concepto "persona tóxica" parece ya formar parte de nuestro vocabulario habitual, al coach y creador del BrandCoaching, Enrique Jurado, le parece más acertado hablar de comportamientos o relaciones tóxicas pues, de alguna manera, sentimos que nos "envenenan" y nos hacen sentir sin energía y sin fuerza. 

​Nuestros sentimientos pueden también ayudarnos a identificar si sufrimos una de esas relaciones tóxicas. Así, según Enrique Jurado existen unas señales claras: no quieres estar cerca de ellos, sientes agotamiento o enfado después de haber interactuado con ellos, te sientes culpable o triste con ellos, estás atrapado en un bucle de indecisión y duda ante la tesitura de ayudarles o no y sientes que dejas tus propios valores de lado al estar con ellos.

La coach Verónica Rodríguez da un paso más y explica que, a nivel emocional, pueden llegar a influir en nuestro estado de ánimo haciéndonos sentir tristeza, indignación, sensación de vulnerabilidad en el entorno laboral, angustia y temores sobre si somos o no buenos profesionales. "Si estamos muy expuestos a un compañero tóxico durante un largo período de tiempo, podremos observar síntomas físicos como insomnio, taquicardia y ansiedad", explica.​

​Cómo podemos neutralizar sus efectos

Una vez que hemos identificado a la persona tóxica (o a la relación tóxica) conviene actuar para eliminar la influencia negativa que ejerce sobre nosotros y sobre el equipo. Así, con la ayuda de los psicólogos y coach consultados reunimos los mejores recursos, herramientas o actitudes que te ayudarán en este empeño:

1. Asertividad. Es la principal y más importante herramienta que debes utilizar. Así, el coach Enrique Jurado aconseja que digas a la persona lo que sientes de una manera asertiva usando declaraciones desde el "yo". Por ejemplo: "Cuando haces/dices...., yo me siento... Lo que yo necesito es... La razón por la que estoy compartiendo mis necesidades contigo es porque....". 

2. Establecer límites. Javier González, de Magna Coaching, aconseja dar a conocer lo que se considera aceptable y lo que no en cuanto a comentarios, comportamiento y actitud dentro del equipo de modo que no se permitan los comentarios negativos hacia los demás miembros. "Todo comportamiento que se salga de la norma aceptada por todos debe tener sus consecuencias", explica. 

3. Creer en ti. Un compañero tóxico se alimenta de nuestras inseguridades y nuestros temores más inconscientes, según recuerda Verónica Rodríguez, quien aconseja no caer en su juego y proteger tu autoestima, evitando que te haga perder el control de tu mundo emocional. Por su parte Enrique Jurado anima a que encuentres las maneras de protegerte de sus conductas no saludables intentando conectar con tu autoestima, tu grandeza y tu validez.

4. Distancia. "No somos el hombro sobre el que llora", recuerda el experto de Magna Coaching, quien insiste en que tampoco debemos intentar 'salvar' a alguien que no quiere ser salvado y que se encuentra cómodo en ese papel de víctima. En cuanto a la forma de comunicarnos con ellos en momentos "laboralmente importantes", considera útil comunicar por escrito todas las decisiones que se tomen con esa persona con las copias a los interesados correspondientes.

5. Actitud positiva. Confianza, objetivo común y eficacia son los tres elementos que conforman un equipo, según recuerda Javier González. Así, el experto considera que la actitud positiva, el sentido del humor, la cooperación y el compromiso son herramientas útiles para adquirir la sensación de pertenencia al equipo.

6. Desconectar. Haz descansos durante el trabajo en los que esa persona no esté presente (tomar un café, dar un paseo...etc) y cuando salgas del trabajo, "no olvides practicar actividades que te resulten placenteras (deportes, música, lectura...) para descartar la energía negativa que te ha transmitido a lo largo de todo el día", aconseja la psicóloga Eva Fidalgo. ​

Valga como colofón la reflexión en torno a las razones por las que nos volvemos tóxicos que explica el coach Enrique Jurado: "Cuando las personas no somos capaces de asumir la responsabilidad de nuestras heridas, sentimientos y necesidades podemos actuar de una forma poco saludable y generar roles de identidad para proteger nuestra sentida vulnerabilidad y convertirnos en la víctima, el matón, el perfeccionista o el mártir. Creamos así un drama en nuestras vidas, tratamos de manipular o controlar a los demás, usamos a los otros para satisfacer nuestras necesidades, criticamos a otros y a nosotros mismos, además de vivir con celos, envidias y angustias. Cuando comenzamos a vivir estos roles que dejan de lado nuestro valores o proyectamos nuestras miserias en la otra persona, nuestra personalidad y nuestras relaciones se vuelven tóxicas".