La primera vez que desabroché un sujetador a un hombre

Si, como bien se lee en el titulo, mi historia sobre sujetadores no la encabeza una mujer, sino un hombre que estuvo en mi vida y que se atrevió a renunciar a lo que muchos creen su "masculinidad" por hacer reir a su pareja.

Cuando tenia 19 años, la vida era totalmente apasionante y tenia ganas de que me sorprendieran y de sorprender. Si algo tenemos de bueno las mujeres ( entre otras muchas cosas ), es que no nos conformamos con lo suficiente, y yo no queria pasar por alto la oportunidad de arriesgar. Asi que un buen dia le propuse al que era mi pareja intercambiarnos la ropa interior, él se pondria mi sujetador y yo sus calzoncillos.

La sorpresa fue su respuesta:
- si esto es algo que puedo hacer por ti, adelante.

No es que le sentara bien precisamente, pero a veces una risa hace más que cualquier otra motivación. Cuando nos vimos cada uno arropados con las prendas del otro, supimos que aunque algún dia dejaramos de ser pareja, ese momento de compartirlo todo, nadie sería capaz de quitarnoslo. Cuando acabamos de reirnos, le quité el sujetador de caritas sonrientes y fue la primera vez que desabroché el sujetador a un hombre.

Con ese sencillo detalle, me entregó su confianza en mi y su complicidad. Por eso cuando leí que podia narrar una historia sobre sujetadores no pensé en contar nada sobre esos antiestéticos sujetadores deportivos que te ponia tu madre cuando te empezabas a hacer mayor, ni sobre la primera vez que me desabrocharon el sujetador, sino sobre uno de los mejores momentos que me ha brindado un simple elemento de corseteria.

No se si este relato sorprenderá o asustará a los lectores, pero la verdad es que espero que al menos sirva para dar a entender que puede haber mucho más detrás de un sujetador.