Madrid, 18 sep (EFE).- La 50 edición de Cibeles se estrenó hoy, como es habitual en todas sus citas con la moda, con las colecciones de la próxima primavera-verano diseñadas por los jóvenes incluidos en El Ego, pasarela destinada a los creadores alternativos, en la que se pudo ver fusión de estilos vanguardistas con los más clásicos, poco colorido y no muchas extravagancias.

La doctora Susana Monereo, al igual que en las últimas ediciones de Cibeles Madrid Fashion Week, ha comprobado que el índice de masa corporal de las modelos que desfilarán durante estos cinco días sea al menos del 18 por ciento.

Y así ha sido en las más de 60 modelos que han pasado por la báscula, excepto en un caso, en el que el peso ha impedido que una modelo brasileña suba a la pasarela.

La doctora señaló a Efe que dos de las chicas rozaban el índice permitido, "una de ellas porque ha vuelto a fumar", aunque se ha comprometido con la nutricionista en dejarlo al menos mientras se celebra Cibeles y mantener así el peso ideal.

Un dato significativo, según la doctora, es que el índice de masa corporal desde la edición del pasado mes de febrero ha subido en una media de 0,8, pasando de 18,4 de media a 19,2.

Bohento fue la firma encargada de inaugurar la pasarela, con una colección bastante clásica, en la que los cortes en las prendas aparecen de manera espontánea y en la que los cortes y las pinzas se alían para dar volumen a americanas, pantalones y vestidos largos y cortos, frecuentemente adornados con detalles de cuero.

Marta Montoto y su colección sólo masculina se decanta, una vez más, por el peto de una sola pieza como prenda básica para el próximo verano en su colección "Cachacascán", inspirada en la estética de las películas mexicanas de luchadores de los 60 y principios de los 70.

La diseñadora gallega rescata las referencias iconográficas de esos superhéroes y las reinterpreta en monos, camisetas, pantalones cortos y piratas utilizando materiales como la piel, el punto tricot, el lino y la viscosa de acabados ligeramente brillantes, con frecuentes grafismos en jacquard.

La joven diseñadora vasca Nora Urkia se estrenó en Cibeles con "Selva de asfalto" una colección inspirada en el concepto de safari pero de tipo urbano, en un intento de trasladar la belleza de la sabana africana y su fauna y la exuberancia de la selva tropical a la selva de asfalto.

Con este objetivo, Urkia muestra una colección de volúmenes contrastados con prendas oversize que se mezclan con otras más ajustadas en las que los elefantes, los flamencos o la abundante vegetación del trópico hacen una llamada a las conciencias sobre la destrucción de su hábitat.

La diseñadora asturiana Ana Pérez Valdés, de Valnad, se retrotrae a la ropa deportiva de los años 30, sobre todo a los deportes relacionados con la caza y la lucha, y se inspira en elementos animales como los cuernos de los ciervos o la cabeza disecada de un pájaro para crear los complementos con metales como el cobre y el cristal.

Ricardo Andrez se decanta por los cuadros en pantalones pitillo, con sobrefalda y leotardos combinados con camisas de popeline que se pegan al cuerpo en una colección cuya seña de identidad es la fusión de referencias urbanas versus tradicionales.

Para el joven sevillano Carlos Doblas, asistente de diseño de Daviddelfín, los 90 también existieron, algo que dejó claro en su estreno en Cibeles con Bimba Bosé como modelo principal de una colección en la que reinventa el traje sastre y el mini-vestido con amplio volumen en la falda en una gama de colores fuertes que va del verde oliva al rojo combinados con estampados florales.

"36º by Sara Coleman" ha jugado en su colección a moldear la materia como inicio y final de un proceso de creación en el que utiliza materiales como hilos de seda, algodón y lina, que tejiendo con sus propias manos, mientras que Amai Rodríguez basa sus prendas en la fiesta y las salidas nocturnas de una juventud nihilista y materialista que no desea más que evadirse de la realidad.