¿Bebo suficiente cantidad de agua al día?

  • ¿Un litro y medio al día? ¿Dos litros al día? Aunque es habitual generalizar a la hora de hacer una recomedación sobre la cantidad de agua que se debe beber al día, los expertos aconsejan adaptar el consumo de agua a las necesidades individuales y no seguir unas pautas rígidas.

¿Cuántos litros de agua debo beber al día? "Ni dos litros al día, ni uno y medio, ni otra cantidad concreta. Lo ideal es beber agua a menudo y atender a los signos del cuerpo para saber si estamos deshidratados", explica Gemma Miranda, dietista, nutricionista y experta en Salud Pública del Centro Nùtrim

Éstos son algunos de los indicadores corporales que permiten saber si se bebe suficiente agua, según explica la experta de Nùtrim. Uno de ellos es que la orina debe ser clara e inodora. También es importante no tener sensación de sed, pues en cuanto se espesa la saliva es probable que tengamos falta de agua, según revela Miranda. Otro signo de posible deshidratación es que los labios estén resecos y las uñas se presenten endebles y astillosas. 

"Si pasamos de tener falta de agua en el cuerpo a sufrir síntomas de deshidratación, los síntomas comunes son los mareos, el dolor de cabeza, la piel seca, fatiga o incluso desorientación. En casos más graves podemos sufrir alteraciones en el ritmo cardíaco, sequedad extrema o problemas en la respiración", argumenta Àlex Vidal, nutricionista de Alimenta't, Institut d'Educación Nutricional, quien destaca que podemos hablar de inicio de deshidratación si hemos perdido el 1 por ciento del peso corporal el líquidos. 

Los profesionales de la salud aconsejan para evitar la deshidratación y garantizar un consumo de agua suficiente al día que la dieta sea rica en frutas y verduras. En cuanto a la ingesta directa de agua o de líquidos, el nutricionista de Alimenta't da la clave: "Es más importante hablar de hábitos que de litros". Así, explica que, en el caso de que se produzcan los primeros síntomas de deshidratación la mejor pauta para rehidratar el cuerpo consiste en "beber alrededor de 200 mililitros de agua cada 15 o 20 minutos para asegurar un buen equilibrio entre absorción y vaciado gástrico".

Además de estas recomendaciones generales, Vidal hace una especial llamada de atención a la hora de referirse a grupos de población como los niños, los mayores y las embarazadas, pues éstos pueden sufrir alteraciones o poca eficiencia en el sentido de la sed, lo que podría dar lugar a que sufran con más facilidad estados incipientes de deshidratación.