Tres señales de que la imagen que tienes de tu cuerpo no es sana

A raíz de que Tallulah Willis, hija de Bruce Willis y Demy Moore reconociera que sufre un trastorno dismórfico corporal (un trastorno de la imagen que sufren con frecuencia las anoréxicas y que las hace verse en el espejo más gordas de lo que son) muchos psicólogos del mundo han comenzado ha desvelar algunas pistas que sirven para diagnosticar este síndrome que no solo tiene que ver con los kilos, también hay gente que cree tener la nariz más larga de lo que la tiene, la tripa más gorda o los ojos más juntos. Al final es un trastorno psiquiátrico, todo está en la cabeza

El desorden dismórfico corporal a veces es difícil de diagnosticar, y normalmente engloba una preocupación exagerada por una parte del cuerpo o un rasgo de la cara. La preocupación por esa perfección imaginada es tan grande que consume todo el tiempo y el pensamiento de quien lo sufre. Determina su modo de vestir, de comer y de relacionarse socialmente.  Aquí tres señales de alarma: 

1. Siempre necesitan aprobación sobre una cosa o rasgo en concreto
La mayoría de las personas que sufren este trastorno no hablan de ello, sobre todo, porque les da vergüenza. Pero un amigo íntimo sí podrá notar esta señal. Ese amigo será el blanco de repetidas preguntas sobre una zona concreta de su cuerpo. Es porque necesitan buscar aprobación y seguridad, entonces preguntan varias veces lo mismo. Por ejemplo, si la nariz es muy larga o la boca muy grande, si están muy gordas o si son demasiado bajas. Siempre preguntarán sobre la zona de su cuerpo que las tenga obsesionadas.

2. Se van a los extremos
La dismorfia suele coincidir con otros trastornos de la ansiedad, entre ellos el desorden obsesivo compulsivo y las conductas compulsivas. No es nada extraño que se enganchen a las intervenciones y procedimientos de cirugía plástica, por ejemplo. Otros se someten a dietas estrictas.

3. Se esconden y salen poco
La gravedad de este trastorno se suele medir por cuánto afecta el funcionamiento social de una persona. Alguien que de repente sale poco, o se niega a quedar con gente nueva para ligar o declina invitaciones puede estar siendo dominada por su visión alterada de su cuerpo.