Dieta sana: En 20 días, 2 kilos menos

  • Siempre has estado en tu peso, pero estas Navidades te has desmadrado con el turrón y ahora la cintura de tu pantalón sufre las consecuencias: por primera vez en tu vida te aprieta y deja salir una incómoda 'lorza'. Que no cunda el pánico, Patricia Arroyo, nutricionista-dietista del hospital Sanitas la Moraleja, nos da todas las claves para decir adiós a ese michelín de una vez por todas en un tiempo saludabe y sin hacer locuras.

  • Apúntate al ejercicio aeróbico. Ya sabes, nadar, correr, caminar... Pero cuando hablamos de andar no nos referimos a ir caminando al trabajo o mirar escaparates durante dos horas seguidas, para tu médico y tu báscula eso se denomina, tan solo, vida activa y de nada te servirá para hacer desaparecer tu recién inaugurado michelín. Para que caminar sea un auténtico ejercicio vas a tener que ponerte el chandal y las zapatillas de deporte, apurar el ritmo y mantener el ejercicio el mayor tiempo seguido que tu cuerpo te permita.  
  • Modera tu entusiasmo. Solo se consigue adelgazar de una manera: moviéndose más y comiendo menos. Pero, a veces, nos pasamos de entusiastas en ambas cosas y nos vamos a los extremos, y eso es un error. Por ejemplo, si has escogido hacer jogging no puedes pretender correr el primer día una hora seguida. Hay que empezar poco a poco, hoy cuarto de hora o 10 minutos, mañana 20, al otro 25... y así ir aumentando. Y recuerda, es preferible ir dos días al gimnasio durante una hora todas las semanas de un mes, que salir a correr todos los días durante una semana y no volver a hacer nada los 30 días siguientes. Convierte el ejercicio el hábito.
  • Dí adiós a los excesos. Lo primero que debes hacer durante las tres semanas posteriores a la Navidad es eliminar las grasas y los alimentos excesivos de tu vida. Cosas que todos sabemos que engordan muchísimo como los dulces, la bollería, las salsas, los embutidos, los snacks, los quesos muy grasos, las bebidas alcohólicas... Una vez tomada esa medida hay que disminuir las calorías de la dieta, pero (y esto es muy importante) sin comprometer el aporte de nutrientes, es decir, hay que reducir cantidad, pero no calidad. Por ejemplo, se puede reducir la cantidad de hidratos de carbono, pero no hay que eliminarlos completamente. Vamos, que puedes comer pan, pero no atiborrarte a bocadillos.
  • No seas estricta. No se te ocurra embarcarte en una de esas dietas diabólicas en las que solo se come una cosa o no puedes tomar de nada, porque sólo conseguirás aumentar tu ansiedad y engordar tu michelín. Está demostrado que simplemente la palabra 'dieta' ya genera estrés. Si te planteas hacer algo muy estricto para perder peso, probablemente no lo soportes más de dos semanas y, después, te vayas al extremo contrario que consiste en 'como lo que quiero, cuando quiero y como quiero' y esto, evidentemente, además de hacerte engordar, no es sano.
  • Come a menudo. Fracciona la ingesta de comida (procura hacer cinco al día, tres importantes y dos tentempiés) para minimizar la ansiedad y mantener el metabolismo activo y la glucosa constante. Además, es importante que ingieras abundante agua para evitar la retención de líquidos y que se realicen correctamente las funciones corporales. Un litro y medio o dos litros sería lo adecuado.
  • Aprovecha para depurarte. Aumenta la ingesta de fruta y verdura, sobre todo de aquellas que poseen propiedades depurativas como la alcachofa, el puerro, el espárrago o la berenjena. Puedes tomarlas en forma de sopa o caldo y así, de paso, también incrementas la ingesta de líquidos. Entre las frutas, escoge la piña (que además es diurética), la manzana, el  limón, el melón y la sandía.
  • Aprende a usar tu horno. Tan importante como lo que comes es cómo lo comes. Es fundamental cambiar la forma de cocinar durante estos 20 días, porque puedes escoger alimentos muy sanos y correctos, rebozarlos y freírlos y convertirlos en una receta hipercalórica. Hay que optar por opciones que restrinjan las grasas como al horno, a la plancha, al vapor o en el microondas.