No hace falta adelgazar mucho para perder volumen, porque la grasa corporal pesa poco y sin embargo ocupa gran cantidad de espacio, o su equivalente en tallas de más. Pero seguramente hemos visto a gente absolutamente desanimada y a personas que se han rendido al hecho de “sentirse gordas”, sin comprender el porqué de no bajar ni una talla a pesar de todos los esfuerzos.

Y es que a veces, tal y como asegura la Directora de MAWA, Medicina Estética Avanzada, Dra. María Rey, existe un motivo insospechado al que puede deberse la resistencia a perder volumen: las alergias alimentarias causadas por determinadas sustancias que producen una reacción del sistema inmune.

Y son unos cuantos alimentos muy comunes en nuestra alimentación diaria los que se encuentran implicados en estos procesos. Basta con mirar hacia "culpables" como la leche, los huevos, los pescados, mariscos y un largo etc, que muchas veces sin que lo sepamos hacen que fracasemos en nuestro empeño por adelgazar una vez tras otra, independientemente de lo buena que sea la dieta con la que hayamos probado suerte en cada ocasión.

Los especialistas en nutrición señalan en una nueva dirección

Con un método que, dicen, es completamente diferente a los que hasta ahora se hacían para determinar qué tipo de alimentos le están permitidos o no a cada persona (como el test de Alcat), la Unidad de Medicina Ortomolecular y Nuticional de la Clínica MAWA (Medicina Estética Avanzada) fija la mirada en el test inmunológico de incompatibilidades alimentarias como base para determinar quiénes pueden ser los culpables de esos kilos de más.

Según la directora de la clínica, la Dra. Claudina Clos. "Se lleva a cabo en base a 80 alimentos, aun cuando en situaciones especiales pueden computarse hasta 200" y a través de él se detecta la inmunoglobulina que dichos nutrientes provocan y las interacciones que originan en la salud en general y en el peso en particular. Así, esta prueba detecta aquellos alimentos que el intestino no digiere y que serán los que se retiren totalmente de la dieta durante tres meses como mínimo.

A partir de aquí se iran incorporando de nuevo muy lentamente a lo largo de un año. En este periodo, y gracias a tratamientos y dietas desintoxicantes, (y a veces incluso, de una terapia antialérgica de curación intestinal), se van sanando las células dañadas.

¿Por qué se supone que este método es eficaz?

Los expertos de la clínica dan dos razones para apoyar la valía de su tratamiento. En primer lugar, aseguran que, en infinidad de ocasiones, los nutrientes intolerantes se alojan en la materia grasa que aumenta de tamaño, provocando por consiguiente acumulaciones y volumen indeseado. Por otro lado, permite consumir alimentos que no dañan al paciente y que, sin embargo, son muy apetecibles

Una vez establecidas dichas incompatibilidades se prescribe un régimen enfocado a eliminar los alimentos que cursan nocivamente, y los aminoácidos, enzimas y antioxidantes que el paciente precisa, para bajar peso, y consiguientemente sentirse mejor.

Todo tiene un precio

Como todo, bajar de peso con este método no es gratis ni mucho menos. Quienes quieran optar por él, deberán desembolsar 320€ por la realización del Test Inmunologico la prescripcion de la dieta y otros 50€ cada una o dos semanas en concepto de revisiones periódicas.