Tres mitos falsos sobre la grasa

  • ¿Se puede eliminar haciendo ejercicio? ¿Se acumula con los años? ¿Tiene un componente genético? Desmontamos tres falsas creencias sobre la grasa corporal. 

¿Cómo podemos eliminar la grasa de nuestro cuerpo? ¿Qué prácticas son útiles? Con la ayuda de los expertos, desmontamos tres mitos falsos sobra el enemigo a batir a la hora de comenzar una dieta.

Se elimina solo haciendo ejercicios. Sin discusión alguna, la práctica sistemática de ejercicio físico tiene muchos beneficios, entre ellos reducir el riesgo cardiovascular y el estrés y mejorar el sueño y el estado de ánimo. Pero hay otras maneras de perder peso controlando la dieta. De hecho un estudio publicado recientemente afirma que las personas que atribuyen a la dieta los problemas de obesidad pesan menos que aquellos que creen que el gimnasio es la única solución para sus problemas de sobrepeso. Otras investigaciones afirman que ir al gimnasio regularmente te puede hacer comer más porque te aumenta el apetito y porque conscientemente te sientes recompensado para darte un homenaje y atracar la nevera a la vuelta del gym. En resumen, para eliminar la grasa hay que controlar la dieta,, no es suficiente con machacarse en el gimnasio. 

Está en los genes. La historia genética tiene mucho que ver con la cantidad y la distribución de la grasa en el cuerpo, pero no es una condena. Se ha probado que adolescentes que provienen de familias con tendencia genética al sobrepeso han conseguido crecer como adultos sanos con un cambio en su estilo de vida. Es cierto que hay personas que engordan con más facilidad que otras pero eso solo significa que deben controlar más lo que comen. Un estudio reciente ha demostrado que personas con genes grasos (fat genes) que son físicamente activos reducen su riesgo de obesidad en un 40 por ciento. En resumen, con independencia del lote genético que nos haya tocado en gracia , los hábitos diarios tendrán una gran influencia en nuestro peso real. 

Es cosa de la edad. Es cierto que el metabolismo se ralentiza a medida que envejecemos (entre un 5 por ciento y un 10 por ciento por cada década de vida a partir de los 25). Pero ser mayor no es una razón para renunciar a perder peso. Un estudio que siguió lo hábitos de mujeres con edades comprendidas entre los 50 y 75 años encontró que no solo eran capaces de adelgazar sino que podían cambiar radicalmente sus hábitos de vida. Según el estudio, aquellas que llevaban un diario de sus comidas perdieron alrededor de tres kilos más que las que no lo hicieron, y las que comían tres veces al día adelgazaban más que las que se saltaban comidas. La edad y el peso son solo números, lo más importante es cómo te sientas y lo que comas cada día.