En forma

Foto: Mide 1,72 m y pesa 57 kg, lo que da un índice de masa corporal (IMS) de 19,3: perfecto para una modelo publicitaria ...

Flaca por fuera, gorda por dentro

  • ¿Sana por que estás delgada? Ni mucho menos. La grasa acumulada en torno a órganos vitales es más peligrosa que la que tenemos bajo la piel. Los expertos apuntan como principales causas las dietas poco equilibradas y la inactividad física, aunque los genes también tienen mucho que ver. Escapa de los estilos de vida “tóxicos” para cambiar el modo en el que almacenas la grasa. Ganarás en salud.

Mide 1,72 m y pesa 57 kg, lo que da un índice de masa corporal (IMS) de 19,3: perfecto para una modelo publicitaria como ella y para cualquier médico que valore el cociente altura/ peso como indicador de salud. Sin embargo, a Vanessa le propusieron averiguar si su “composición corporal” era la correcta y ella aceptó someterse al diagnóstico con imágenes de resonancia magnética que realizan los expertos del Imperial College de Londres.

Gracias a esta tecnología, los especialistas pueden ver dónde se acumula la grasa corporal en el organismo de las personas. Las imágenes tomadas a Vanessa indicaban muy poca grasa subcutánea, pero más de tres litros acumulados en torno a su corazón, su hígado y su páncreas, e incluso entre las fibras musculares. “Lo ideal hubiera sido un litro de grasa interna”, señala el dr. Jimmy Bell, que dirige el departamento de Imágenes Moleculares del Imperial College y que, desde el año 1994, ha “escaneado” a más de 800 personas con aparatos de resonancia. “Como le explicamos a Vanessa, ese exceso de grasa visceral aumenta significativamente su riesgo de padecer enfermedad coronaria, hipertensión, diabetes 2 y muchos tipos de cáncer, entre ellos los de mama y colon. De hecho, es peor para la salud que esa otra grasa, más antiestética y visible, que acumulamos bajo la piel”, señala uno de los miembros del equipo.

“Me quedé perpleja –comenta la modelo–. No podía imaginar que, con mi peso, pudiera tener tanta grasa oculta en el interior de mi organismo. Ahora sé que estar delgada no quiere decir que no te sobre grasa y que lo que me ocurre a mí no es una excepción, ni mucho menos”.

“Nosotros definimos a estos “falsos delgados” como TOFI (siglas de “thin inside, fat ouside”: delgado por fuera, gordo por dentro en inglés). Ahora sabemos que ellos concentran más riesgos de salud que otras personas, porque, mucho más que la grasa que se forma bajo la piel, la grasa “invisible” que se acumula en torno a las vísceras envía mensajes químicos capaces de producir respuestas inflamatorias y conducir a la resistencia a la insulina, la diabetes y la enfermedad cardiovascular, entre otras patologías”.

ESTILO DE VIDA TÓXICO

Lo que han comprobado los expertos es que, en el caso de Vanessa y en un altísimo porcentaje de casos, la causa de ese exceso de grasa visceral está en estilos de vida “tóxicos”, que combinan dietas poco equilibradas y muy poca actividad física. “Pueden tener muy pocas calorías y provocar pérdida de peso, pero hoy sabemos que ese tipo de dietas favorecen la acumulación de grasa en el interior del organismo, justamente allí donde es más peligrosa para la salud”, explica el dr. Bell.

“La tecnología de resonancia magnética demuestra que la apariencia física puede ser engañosa”, comentan los investigadores de la sección de Imágenes Moleculares del Consejo de Investigación Medica del Imperial College. Sus estudios, que han generado grandes titulares en toda la prensa mundial, revelan cómo modelos de alta costura pueden tener más grasa acusalud mulada en torno a los órganos internos que personas con los más altos índices de masa corporal. “De hecho, imágenes tomadas a luchadores de sumo japoneses con índices de masa corporal de hasta 56 mostraban muy poca grasa interna”, señala Bell. “Aunque consumían hasta 5.000 calorías al día, vimos que tenían tasas bajas de colesterol, poca resistencia a la insulina y bajos niveles de triglicéridos. Su grasa estaba almacenada bajo la piel y, en contra de lo que muchos pensaban, tenían muy poca grasa visceral”.

¿UN ASUNTO DE HOMBRES?

Y todo ello a pesar de que, de forma natural, los hombres suelen acumular más grasa visceral que las mujeres. De hecho, las estadísticas elaboradas por este equipo indican que, si bien una media del 45% de las mujeres de entre 20 a 25 con índices de masa corporales normales tenían un exceso de grasa interna, el porcentaje medio en los varones se elevaba al 60%. “Aunque ellas tienen más grasa corporal que los hombres (una media de 37 litros de grasa, frente a 30 litros en los varones), la mayoría de las mujeres acumulan gran parte de esa grasa en la zona de los muslos y las caderas”, explica el dr. Bell. “Como se sabe, las personas con tipo “pera”, que acumulan la grasa en la cadera, tienen un menor riesgo de sufrir enfermedad cardiovascular y diabetes que las personas con tipo “manzana”, que acumulan la grasa en la cintura”.

Además de la inactividad y una dieta inadecuada, rica en harinas blancas, azúcares, grasas saturadas o trans y aditivos artificiales, nuestros propios genes tienen también que ver con la forma en que acumulamos grasa en el organismo. “Imágenes de resonancia magnética tomadas a dos hombres de la misma edad, extracción social parecida y el mismo IMC pueden mostrar, por ejemplo, que uno tiene cinco litros de grasa visceral y el otro apenas un par de litros. Y hemos visto a gente con bajo peso que llega a tener hasta siete litros”, explican los investigadores.

ACTIVOS, MEJOR QUE EN LÍNEA

Los cardiólogos llevan tiempo comprobando cómo las personas que son obesas pero tienen una activa física mínima con una periodicidad diaria tienen menor riesgo de desarrollar cualquier tipo de enfermedad cardiovascular e incluso de diabetes que individuos que son delgados pero que se mantienen inactivos.

La explicación es muy sencilla y ahora se ha podido comprobar gracias a las técnicas de diagnóstico por imagen, como la resonancia magnética: las personas activas almacenan la grasa corporal bajo la piel, mientras que las inactivas tienden a acumularla en torno a los órganos internos, lo que es mucho más peligroso.

UN PAPEL FUNDAMENTAL 

Los científicos piensan cada vez más en la grasa corporal como en un órgano, que tiene un papel esencial en la producción de hormonas y de otras sustancias químicas que afectan al estado de ánimo, la capacidad para pensar con claridad e, incluso, las posibilidades de reproducción en la mujer. 

El problema es que las dietas hipercalóricas y el estilo de vida favorecen porcentajes mayores de los necesarios y, por supuesto, de los que, hace miles de años, servían para atender necesidades en periodos de hambruna. 

Hoy, el organismo “no sabe qué hacer” con ese exceso de calorías acumuladas en forma de grasa que nunca llegan a utilizarse. Las consecuencias que tiene esta situación son enfermedades como la diabetes, la hipercolesterolemia, la hipertensión, la enfermedad cardiovascular e, incluso, varios tipos de cáncer.