Mejora tus glúteos con estos simples gestos diarios

  • Los glúteos, esos eternos descuidados por el día a día, la rutina, la pereza y la silla o el sofá... Un poco de entrenamiento no nos vendrá bien para fortalecerlos y tonificarlos, pero seguro que piensas que puedes hacer más. Pues estás en lo cierto. Con unos simples gestos diarios (y no tan diarios) verás cómo los glúteos caídos y 'fofos' pasan a mejor vida. Apúntate estos simples trucos para mejorar tus glúteos de una vez por todas.

1. Evita el ascensor y sube más escaleras. Un básico que, por desgracia, cada vez está más en desuso. El ritmo de vida que llevamos, unido a la 'pereza' provocan que pulsar el botón del ascensor sea ya un automatismo. Empieza a pasar de ello y a subir (y bajar) escaleras con más frecuencia. 

2. Aprovecha las rampas. Caminar con inclinación también incide en nuestros glúteos. No es que sea la panacea, pero ayuda a flexibilizar nuestras articulaciones y a trabajar nuestros gemelos.

3. Anda de puntillas/sobre los talones. Con sólo unos minutos al día, andar de puntillas y sobre nuestros talones hará que mejoren nuestros cuadríceps y gemelos; amén de trabajar un poquito más nuestros glúteos. También mejorará tu estabilidad al exigirles un poco más de esfuerzo a tus tobillos. Recuerda, unos minutos son suficientes.

4. Aprieta tus glúteos (de vez en cuando) al estar sentado. Un simple gesto que puedes realizar de vez en cuando. Simplemente trata de recordarlo todos los días y 'aprieta' unos segundos mientras estás sentado en el sofá, en la oficina, en el coche, el bus... 

5. No estés más de una hora sentado en el mismo sitio. Aunque te pases horas en una oficina, no es excusa para que te levantes de vez en cuando y estires las piernas. Estar sentado demasiado tiempo favorece la acumulación de grasa, y la aparición de celulitis y estrías; además de empeorar el tono físico de nuestros glúteos.

6. Usa el agua fría en la ducha. Al igual que en el caso del ascensor, el agua caliente mientras nos duchamos también es un automatismo. No es que te digamos que uses el agua fría de la ducha todo el tiempo, sino que bajes un par de grados la temperatura y que finalices con una ducha de agua fría en tus piernas y glúteos. Al principio te costará pero con el tiempo se convertirá en una rutina. Así mejorarás la circulación y la piel estará más tersa y tensa.

7. Recibe masajes. No tienen porque ser todos los días, pero recibir un masaje puntual de manos de un experto fisioterapeuta (cada dos o cuatro semanas) estimula la circulación, destensa los músculos y nos facilita el entrenamiento. Tampoco está de más aplicar crema hidratante y masajear nosotros mismos la zona a diario.  

8. Sal a andar todos los días al menos media hora. No es que lo digamos nosotros, sino que lo dicen todos los médicos. La vida sedentaria que llevamos hace que nuestro tono físico se resienta. Así que procura caminar al menos media hora al día. Baja antes del autobús, sal a pasear, aparca el coche un poco más lejos del trabajo... Cualquier cosa para sumar el mínimo de media hora recomendable. 

9. Prescinde de productos 'milagrosos'. Cremas, tratamientos, masajes... Desconfía de todo lo que se venda como un 'milagro' para tus glúteos. Antes de probar con algo nuevo, pregunta, investiga su procedencia y déjate aconsejar por profesionales de estética que estén colegiados. 

10. Déjales descansar al menos un día entre entrenamiento y entrenamiento. Tus glúteos necesitan un respiro después de un entrenamiento intenso, así que te recordamos la máxima que debes aplicar para cualquier grupo muscular: deja al menos 48 horas de descanso entre cada jornada de entrenamiento que implique a tus glúteos. Evitarás así posibles lesiones, agujetas y estarán mejor recuperados para la siguiente sesión.