Cómo evitar los lapsus del lenguaje

  • Perdemos palabras porque carecemos de tiempo y espacio mental para pensarlas y reproducirlas. Los vocablos nos identifican y nos sirven para delimitar lo propio de lo ajeno, lo importante de lo que no lo es, lo objetivo de lo subjetivo.

Con ellas medimos la intensidad de lo que nos sucede, dotamos de significado propio lo que les acontece a los demás, delimitamos la realidad, transformamos lo simple en complejo y viceversa; en definitiva, nos apropiamos de un mundo para interpretar el universo. En algunas ocasiones nos encontramos el vacío en la punta de la lengua o nos quedamos en blanco.

La capacidad de encontrar la mejor manera de expresar una idea indica que se sufre un bloqueo producido por uno o varios de estos factores: el estrés, la carencia de flexibilidad verbal, la dificultad de trabajar con pensamiento divergente, la falta de coordinación entre las distintas inteligencias o la inadecuada gestión de una o varias emociones. Las herramientas más eficaces para evitar los lapsus del lenguaje son:

Aprender a concentrarse
y relajarse mediante un control del tiempo psicológico.

Estimular de manera adecuada la inteligencia lingüística
. Tan nocivo resulta no ejercitarla como hacer tres crucigramas al día.

Cultivar un pensamiento creativo
preguntándose cómo mejorar algún objeto o actividad de la vida cotidiana.

Buscar distintas alternativas
para resolver, decidir y construir una personalidad positiva y optimista que permita una estabilidad emocional.

No sobrestimular la inteligencia abstracta
y, por tanto, consumir de manera racional productos y servicios tecnológicos, como horas de televisión o de uso de consolas.

No ejercitar en exceso la inteligencia lógica
que incita a dar vueltas continuamente sobre los mismos temas.

Aprender a priorizar,
a delegar en los demás y a liderar.

Desarrollar un pensamiento
matemático que permita trabajar y transformar lo abstracto en concreto y viceversa.

Cultivar amistades
con las que practicar aficiones, desarrollar talentos, aprovechar el tiempo libre y realizar un ocio constructivo.

Taller práctico: itinerario

Este ejercicio se desarrolla en dos etapas, de dos semanas cada una, que nos permiten fortalecer nuestra capacidad lingüística al mismo tiempo que trabajamos con la inteligencia abstracta. Si se realiza esta práctica durante seis meses con una periodicidad semanal, observarás cómo se reducen de manera significativa tus lapsus del lenguaje.

Visualización e identificación: piensa el camino que te conduce desde su casa a tu lugar de trabajo u otro recorrido que realices un par de veces al día. A continuación, imagina cuatro itinerarios alternativos para llegar al mismo lugar. Atribuye un rasgo a cada una de estas opciones. Ejemplo: el que pasa por delante del jardín Botánico, el que está cerca de la tintorería, el más próximo a la casa de mis padres…

Jerarquización: ahora, del abanico de itinerarios con los que cuentas, decide el más conveniente para la ruta del día y justifica tu elección con las palabras que te parezcan más precisas. Imagina que tienes un auditorio delante y que debes justificar tu elección como la más conveniente. Ejemplo: “Hoy, para ir al trabajo, escojo el itinerario que pasa por delante del jardín Botánico porque quiero comprar en el quiosco dos periódicos franceses para buscar una oferta de trabajo que me permita ascender en mi carrera profesional o contar con unas mejores expectativas laborales o un mayor crecimiento profesional”.