Cómo evitar las intoxicaciones en verano por alimentos en mal estado

  • Las altas temperaturas son propicias para la reproducción de bacterias. No descongelar la comida a temperatura ambiente y tomar la carne hecha son algunos de las precauciones que debes tomar para evitar intoxicaciones alimentarias en verano. Pero hay muchas más...

Las intoxicaciones alimentarias son más fáciles de producirse en verano ya que las bacterias prefieren temperaturas entre los 36 y 37 grados para vivir y reproducirse. “La intoxicación se produce cuando ingerimos alimentos, ya sea comida o bebida, que contienen microorganismos tóxicos (bacterias) como pueden ser la Salmonella, la E. Coli o el Anisakis, entre otros” afirma el Dr. Gonzalo Guerra Flecha, fundador y especialista en digestivo de CMED.  

Consejos para evitar las intoxicaciones alimentarias en verano

1. Lavar adecuadamente frutas y verduras antes de comerlas crudas o cocinadas. 

2. No romper la cadena del frío de carnes y pescados y de productos congelados en general.  

3. Tomar las carnes hechas en vez de al punto o semicrudas.  

4. Lavarse adecuadamente las manos antes de manipular cualquier tipo de alimento, ya que en las manos se concentran multitud de gérmenes y bacterias.  

5. Congelar pescados y mariscos por debajo de los -18º C para evitar contaminación por Anisakis.  

6. Ante la duda de que un alimento pueda estar en mal estado, nunca tomarlo.  

Síntomas frecuentes en las intoxicaciones alimentarias

La variedad y gravedad de los síntomas depende en gran medida de la cantidad de alimento contaminado ingerida y suelen presentarse entre 2-6 horas después de la ingesta. Los más habituales son: Náuseas y vómitos, diarreas (con o sin presencia de sangre en las heces), dolor abdominal, fiebre y debilidad generalizada.  

En la mayoría de los casos las intoxicaciones son leves y los síntomas desaparecen 2-3 días después, cuando se ha eliminado por completo los alimentos contaminados. “Sin embargo, una intoxicación alimentaria se puede agravar provocando incluso la muerte de la persona afectada (intoxicación por, Clostridium botulinum o por la ingesta de determinadas setas, como puede ser la Amanita phalloides)”, advierte Gonzalo Guerra Flecha. 

Las bacterias potencialmente tóxicas pueden estar presentes en cualquier tipo de alimento: carnes, pescados, lácteos, mariscos, huevos y también en la fruta y la verdura. La contaminación puede producirse desde el origen hasta el momento del consumo en casa o en un restaurante. “Los microorganismos tóxicos pueden entrar en contacto con frutas y verduras, por ejemplo, en el campo si han sido regadas con aguas contaminadas o bien han entrado en contacto con excrementos de animales. En el caso de las carnes la contaminación puede ocurrir en el matadero o sala de despiece por una manipulación inadecuada. También puede suceder en el establecimiento donde se adquieren, por ejemplo, los pescados y mariscos por una mala conservación. Y ya en casa en o un restaurante si ha roto la cadena del frío o bien se ha producido una incorrecta manipulación”, explica el Dr. Guerra.