Pies de otoño: del destape a la opresión

  • Tras la libertad y la holgura del verano, los pies han de volver a la disciplina de un zapato cerrado, que no siempre es aconsejable para la salud. ¿Te duele el talón? ¿Te arden las plantas o sientes calambres? Entender tus pies es empezar a curarlos.

El pie y el tobillo son una sorprendente estructura mecánica compuesta por 26 huesos, 33 articulaciones, y más de 100 músculos, ligamentos y tendones. Cualquier anomalía en esas estructuras puede provocar molestias o verdadero dolor.

Además, cambios en el aspecto de pies y uñas pueden ser síntoma de problemas de salud. Te ayudamos a idenficar el origen de tus molestias y ponerles remedio.

 

- Me duele el talón

La causa más frecuente de dolor de talón (y de la zona media del pie) es la fascitis plantar, inflamación aguda del tejido grueso de la planta del pie que conecta el hueso calcáneo a los dedos y crea el arco del pie. En general, suele deberse a microtraumatismo repetitivo, por el esfuerzo que realiza el pie. Puede agravarse por llevar calzado poco adecuado y por la práctica de algunos ejercicios, como correr cuesta abajo.

Otra causa menos común es el espolón calcáneo (calcificación provocada por llevar calzado inadecuado o por malas posturas al estar de pie). El tratamiento suele incluir fisioterapia, antiinflamatorios o corticosteroides y una visita al podólogo para modificar el reparto de fuerzas plantares con plantillas o soportes termoconformados.

 

- Dedos en martillo

Esta deformidad de los pies –en la que uno o varios dedos se doblan hacia abajo, en forma de garra– suele ser consecuencia de usar calzado estrecho y más corto del necesario. A veces, están asociados a enfermedades que conllevan daños neurológicos, como la diabetes o el alcoholismo, por lo que conviene consultar con el médico.

En general, el problema puede mejorar con ejercicios de estiramiento y calzado especial. En casos extremos, puede requerir cirugía.

 

- Úlceras que no sanan

Son signo de alerta en la diabetes. Además de disminuir la sensación en pies y piernas, la diabetes reduce la circulación y dificulta la sanación de heridas, de forma que una simple ampolla puede acabar en una úlcera.

Para evitar complicaciones, los diabéticos deben poner un cuidado minucioso en el lavado y secado de pies y piernas y estar atentos a cualquier herida o lesión, por pequeña que sea.Problemas de circulación, como la enfermedad arterial periférica, también pueden dificultar la sanación de heridas en pies y piernas.

 

- Están azulados

Son síntoma de vasoespasmos (estrechamiento súbito de las arterias) típicos de la enfermedad de Raynaud. El estrés y los cambios de temperatura pueden ser la causa y, en general, no suele entrañar mayor riesgo. Cuando el flujo sanguíneo regresa, la piel enrojece, con una sensación de palpitación u hormigueo.

En algunos casos, es posible que esté relacionada con la artritis reumatoide. El tratamiento puede incluir medicamentos para mantener dilatados los vasos sanguíneos. También hay remedios caseros, como meter pies en agua tibia ante el primer signo de crisis.

 

- No soporto los tacones

Llegas a casa con un dolor insoportable en el antepié (metatarsalgia) y lo primero que haces es quitarte esos zapatos de tacón “ideales de la muerte”, y jurar que no volverás a ponértelos. La propia forma del pie (con un marcado arco plantar o dedos en martillo), y la práctica de ejercicios que exigen correr o saltar aumentan el riesgo de metatalsargia.

A veces, no poder tolerar los tacones puede indicar una fractura de estrés, por exceso de esfuerzo de los metatarsos. Llevar calzado adecuado, con suela amortiguadora de impactos, junto con plantillas adecuadas, puede ayudar a aliviar y prevenir problemas.

 

- Los tengo fríos

Si tus dedos están siempre fríos, podrías tener un problema circulatorio, quizá asociado al tabaquismo, la hipertensión o la enfermedad cardiovascular. Los daños neurológicos asociados a una diabetes mal controlada pueden también estar detrás del problema.

Otras posibles causas pueden ser el hipotiroidismo o la anemia. Consulta al médico para descartar esos problemas o, en su caso, indicar el tratamiento adecuado.

 

- Me arden

La sensación de ardor en los pies es común en diabéticos con neuropatía periférica. También puede estar asociada a deficiencia de vitaminas del grupo B, pie de atleta, enfermedad renal crónica, mala circulación o hipotiroidismo. Si es persistente, no dudes en ir al médico.

 

- Me duele el dedo gordo

Un dolor repentino, descrito como “insoportable”, en la articulación, junto con enrojecimiento e hinchazón, son síntomas de gota, una forma de artritis que se produce cuando se acumulan cristales de ácido úrico en la sangre. No se conocen bien la causa, pero puede ser hereditaria y es más común en varones, mujeres posmenopáusicas y personas que consumen alcohol.

Si el dedo está rígido, puede tratarse de hallux rigidus, una complicación de la artritis, en la que se forma una protuberancia en la parte superior del dedo.

Finalmente, el “dedo de césped”, común en deportistas que compiten en superficies duras, es consecuencia de lesiones en los ligamentos que rodean la articulación del dedo.

En algunos casos, la gota puede estar asociada a diabetes, enfermedad renal, obesidad y anemias, por lo que conviene consultar al médico.

 

... y los pequeños

Si sientes como si caminaras sobre cantos rodados o notas que el dolor irradia a los dedos pequeños, podrías tener neuroma de Morton, una acumulación de tejido en torno a un nervio, generalmente entre el tercer y cuarto dedo del pie. 10 veces más frecuente en mujeres que en hombres, es consecuencia de un exceso de presión en los dedos.

El neuroma de Morton produce hinchazón, sensibilidad y dolor y es más común después de una caminata o de permanecer durante mucho tiempo de pie. El tratamiento incluye reposo y la utlización de calzado cómodo. Si no remite, el médico puede recomendarte inyecciones de cortisona.

 

- Me pican los pies

Picor y piel agrietada, roja y escamosa entre los dedos son signo de pie de atleta o tiña podal, la más común de las infecciones micóticas por tiña. Se puede contraer por contagio directo o bien por compartir calzado o en espacios en los que la gente camina descalza, como piscinas o duchas.

Otro problema que provoca esos síntomas es la dermatitis de contacto, que puede estar asociada al uso de productos de aseo irritantes. Si el picor incluye espesamiento de la piel y presencia de placas rojas, puede tratarse de psoriasis. Diversas cremas y lociones pueden aliviar estos problemas.

 

- Tengo juanetes

Esas antiestéticas y dolorosas protuberancias se forman cuando el dedo gordo es presionado hacia los pequeños, forzándolo en dirección opuesta a la natural. Con el tiempo, esa posición anómala aumenta el tamaño de la articulación. En la mayoría de casos, los juanetes son consecuencia de llevar calzado estrecho, sobre todo, zapatos de tacón puntiagudos.

Pero también pueden deberse a la artritis o ser un defecto congénito. Usar calzado con mucho espacio para los dedos puede evitar la necesidad de más tratamiento. Plantillas de gomaespuma y espaciadores interdigitales son también útiles. Si empeora, puede estar indicada la cirugía.

 

- Me dan calambres

Son contracciones involuntarias de algún músculo, que provocan dolor súbito e intenso. El exceso de esfuerzo y la fatiga muscular son causas comunes, pero también puede deberse a mala circulación, deshidratación y desequilibrios en los niveles de potasio, magnesio, calcio o vitamina D, a los cambios hormonales del embarazo y a trastornos tiroideos.