Dolor de cabeza, hormigueo en las piernas, dificultades para respirar... en principio, estos síntomas no son alarmantes, pero tampoco debes obviarlos.

“Mi cabeza va a estallar”

El dolor de cabeza es una de las molestias universales. Normalmente, se trata eficazmente con analgésicos o regulando el sueño. Pero si se prolonga, se torna incapacitante y, sobre todo, si se presenta repentinamente y de forma tan severa que lo calificarías como el peor dolor de cabeza de tu vida, debes acudir al médico porque podría tratarse de algo más grave, como un infarto cerebral o ictus. Éste se produce cuando un vaso sanguíneo que lleva sangre al cerebro se rompe o se tapona por un coágulo u otra partícula. Como consecuencia, una parte del cerebro no recibe el flujo de sangre que necesita y las células nerviosas se quedan sin oxígeno, lo que puede ocasionarles lesiones serias e incluso la muerte. El ictus es responsable de más fallecimientos que cualquier otra patología en las mujeres y también es una de las que deja peores secuelas. Cada año se registran más de 20 millones de casos y cerca de seis millones de personas mueren por esta causa en todo el mundo.

¿Qué hacer? No siempre es fácil identificar esta patología puesto que muchas veces no causa ningún dolor hasta que se ha producido el daño. Sin embargo, ante un dolor de cabeza repentino, sensación de debilidad en las extremidades, pérdida de visión o torcimiento de boca, hay que llamar de inmediato a emergencias o acudir a un centro hospitalario. La actuación del neurólogo durante las primeras tres horas es vital para recuperar antes las funciones neurológicas y lograr una mayor supervivencia. De lo contrario, las lesiones que no se traten en ese tiempo pueden ser definitivas.

Un avance clave en el manejo de esta enfermedad han sido las unidades de ictus de los hospitales. Cuentan con la presencia constante de un especialista en neurología y el acceso inmediato a pruebas de TAC, resonancia magnética y laboratorio. Su existencia es muy importante para acelerar el proceso de curación y reducir las secuelas y complicaciones. Por tanto, si sospechas que tú o un familiar puede estar sufriendo uno, comunícalo al llamar a emergencias para que la unidad de ictus más cercana esté avisada.
 
“El abdomen está muy hinchado”

En las mujeres, la sensación de hinchazón abdominal, sobre todo en los días previos a la menstruación, es muy frecuente. Pero si esta sensación de incomodidad no cesa o se trata de algo nuevo que no se había sentido antes, es importante ir al ginecólogo. Estudios recientes indican que el dolor y la hinchazón abdominal podrían ser síntomas de un cáncer de ovario precoz. Aún así, es muy poco probable que tener esas molestias signifique que se tiene cáncer de ovario, ya que se trata de problemas comunes y padecer un tumor no lo es. “Pero si al principio los síntomas no pueden ser atribuidos a otra causa, es aconsejable que el médico recomendara a la mujer que se sometiera a pruebas radiológicas y un análisis de marcadores CA125”, explica el doctor Lloyd H. Smith, presidente del departamento de Obstetricia de la Universidad de California (EE.UU.).

¿Qué hacer? Ante todo, no hay que alarmarse. Este tipo de cáncer no es tan común como el de pecho o el de pulmón (pueden padecerlo una entre 70 mujeres durante su vida) y un diagnóstico temprano significa una supervivencia del 90% cinco años después de su detección. Sin embargo, no pases por alto los síntomas mencionados si tienes algún antecedente familiar de cáncer de pecho u ovario, si has padecido otro tipo de tumor maligno, especialmente de mama, y si a la sensación de hinchazón le acompañan otros síntomas como dificultad al tragar, dolor de espalda, pélvico y abdominal, irregularidades en la menstruación y sangrado de color marrón oscuro.

“Siento punzadas en el costado”

Si sientes un dolor brusco en un costado, lo más probable es que necesites acudir con urgencia al lavabo o que tu dieta no sea lo suficientemente rica en fibra como debería. Pero si la molestia se localiza en el lado derecho y se acompaña de náuseas o fiebre, podría tratarse de apendicitis. Es una de las causas más comunes de cirugía abdominal de emergencia y, generalmente, ocurre después de una obstrucción del apéndice por heces, un cuerpo extraño o, en raras ocasiones, por un tumor. Otra posibilidad es un quiste ovárico. Normalmente, son inofensivos y desaparecen por sí solos. Sin embargo, algunos de ellos explotan causando un daño terrible, pueden ocasionar la torsión de las trompas de Falopio o impedir el flujo de la sangre.

¿Qué hacer? En el caso de la apendicitis es necesario acudir a urgencias para confirmar el diagnóstico y realizar una extirpación del apéndice ya que se corre el riesgo de que éste se rompa e infecte el revestimiento de la cavidad abdominal, produciendo una afección más grave conocida como peritonitis. Si se trata de un quiste ovárico que está bloqueando el flujo de sangre al ovario, debe operarse en la mayor brevedad posible, ya que puede desencadenar en el necrosamiento del órgano, que debería extirparse después en su totalidad alterando la fertilidad de la mujer.

LA PREVENCIÓN PUEDE SALVARTE LA VIDA

Algunas enfermedades asintomáticas, como el cáncer de ovarios, pueden resultar mortales precisamente por no presentar síntomas. Esta patología representa el 3% de los tumores en la mujer y es la cuarta causa de muerte por cáncer tras el de pulmón, mama y colon. Pero no todo son malas noticias, porque si sigues estos consejos muchos casos se pueden evitar:
● Acude a tu ginecólogo para realizarte revisiones periódicas. Lleva a cabo una dieta sana y equilibrada, que sea rica en frutas y verduras y muy baja en grasas saturadas.
● Consulta con tu ginecólogo sobre el uso de píldoras anticonceptivas como método de protección.
 ● El embarazo y la lactancia pueden actuar como factores que te protejan ante un posible cáncer de ovario.
● Acude de inmediato al especialista ante un sangrado anormal de color marrón sucio.