• Lo que se pensaba antes: ir picando a lo largo del día ayuda a mantener los niveles de energía estables.

• Lo que se sabe ahora: es mejor hacer las comidas todos los días a la misma hora. Las necesidades calóricas del organismo guardan una estrecha relación con el resto de los ritmos diarios y con el momento en que consumimos más energía. Por eso, si nos saltamos el desayuno de las 8.00 o la comida de las 14.00, sentiremos cansancio. Por otro lado, nuevos estudios han demostrado que un estilo caótico de alimentación acaba, a menudo, en exceso de peso.

LA ESTRATEGIA

Prepara el desayuno la noche antes para empezar el día con la energía necesaria. Llévate la comida al trabajo (un tomate; un huevo duro o pechuga de pollo; un yogur y fruta es una opción sencilla) si no estás segura de poder salir a comer fuera. Aprovecha el fin de semana para cocinar (y congelar) platos sanos que luego puedes calentar para las cenas de la semana. Descubre la cocina rápida y saludable: verduras y pescados a la plancha; pasta con verduras congeladas (se cuecen a la vez y luego se aliñan al gusto); legumbres ya cocidas al natural, aliñadas con un sofrito de ajos y tomate…