• Lo que se pensaba antes: para cargarte de energía lo mejor es tomar algo dulce o feculento

Lo que se sabe ahora: limita el consumo de hidratos de carbono de asimilación rápida. Aunque azúcares y harinas blancas proporcionan un “chute” de energía inmediato, ese efecto suele ser de corto plazo. Incluso, el abuso de esos alimentos propicia la obesidad y la diabetes. En cambio, la combinación de carbohidratos de asimilación lenta (frutas, cereales integrales, legumbres…) con proteína magra (yogures, huevo, carnes sin grasa…) es la mejor receta para mantener estables los niveles de energía. En varios estudios realizados por profesores de Nutrición de la Universidad de Illinois (EE.UU.), las mujeres que reducían el consumo de harinas y azúcares y aumentaban el de proteína veían incrementada su energía mientras conservaban esa dieta.

LA ESTRATEGIA

Un modelo de dieta que podría ayudarte sería de este tipo:

Desayuno: vaso de agua con limón, bol de cereales integrales con fruta y leche descremada; huevo pasado por agua o en tortilla; café o té con leche descremada.
 
Comida: puré de puerros, patata y calabaza; pechuga de pollo con pimientos verdes y macedonia.

Cena: ensalada de canónigos y tomates cherry con nueces picadas; boquerones a la plancha y manzana asada. Un vaso de vino tinto pequeño.