Conserva estas páginas y léelas de vez en cuando durante el 2008. Si cumples estos propósitos (incluso si sólo aplicas algunos de ellos) saldrás ganando en salud y tu estado de ánimo mejorará.

1. Me expondré a la luz del sol cada día. Al hacerlo, evitarás carencias de vitamina D. Esta vitamina la producimos cuando nos exponemos al sol. Además de raquitismo en niños, su déficit es causa de osteoporosis y osteomalacia (huesos débiles) y se relaciona con un mayor riesgo de hipertensión, varios tipos de cáncer, depresión, fatiga crónica, dolores, psoriasis, artritis reumatoide, tuberculosis... ¿Cuánto sol hay que tomar? Los expertos recomiendan 30 minutos cada día. Después, hay que aplicarse cremas solares para prevenir el cáncer de piel y las quemaduras.

2. Pondré frutas de cinco colores en mi dieta. Este consejo afecta también a las verduras. Un ejemplo: el rojo de tomates y pimientos, el naranja de zanahorias o melocotones, el verde de espinacas o coles, el blanco de ajos y cebollas, el morado de arándanos o lombardas... Los pigmentos vegetales contienen preciosos antioxidantes que previenen enfermedades crónicas y combaten el envejecimiento.

3. Caminaré un mínimo de media hora al día. A las pocas semanas de empezar a hacerlo, habrás reducido numerosos riesgos, entre ellos los de infarto, diabetes, hipertensión, depresión, obesidad...

4. Tomaré una multivitamina. Lo mejor es conseguir todas las vitaminas y minerales necesarios a partir de los alimentos, pero si no estás segura de seguir una dieta perfecta, un suplemento multivitamínico puede ayudarte a evitar pequeñas carencias asociadas a problemas de salud.

5. Potenciaré mis relaciones de amistad. Las personas que tienen amplias redes de amigos poseen menor riesgo de ataques cardiacos y se recuperan mejor de enfermedades y operaciones graves.

6. Me reiré más. Entre sus beneficios se encuentra que reduce la tensión arterial, disminuye los niveles de hormonas del estrés, mejora la respuesta inmunitaria, aumenta los niveles de endorfinas (hormonas relacionadas con la sensación de bienestar). Además, las mujeres nos beneficiamos más de ella que los hombres. La pregunta es: ¿vivimos más porque nos reímos más que ellos?

7. Tomaré pescado dos veces por semana. Sólo con ese cambio en la dieta, reducirás tu riesgo de mortalidad por cualquier causa en casi un 20%. Y hay beneficios añadidos para las embarazadas: las grasas omega 3 del pescado azul favorecen el desarrollo cerebral y ocular del feto y reducen el riesgo de parto prematuro y de dar a luz niños con bajo peso.

8. Haré algún tipo de voluntariado. El altruismo mejora la autoestima y provoca un menor riesgo de depresión. Las personas que colaboran con alguna ONG ven potenciadas sus defensas y reducen su riesgo cardiovascular.

9. Eliminaré el tabaco de mi vida. No pienses en grandes plazos, la batalla se libra día a día. Recuerda que, a las ocho horas de dejarlo, tus niveles de oxígeno tenderán a la normalidad. A las 24 horas, tu riesgo cardiaco se habrá reducido. Al mes, tu circulación y tu función pulmonar habrán mejorado...

10. Pensaré de forma positiva. Aquello de que los pesimistas son más inteligentes es sólo un mito. Así lo han demostrado los grandes científicos y descubridores que eran personas que eligieron pensar “¿Y por qué no?” en lugar de “no va a funcionar”. Si ese razonamiento no te resulta lo bastante convincente, piensa en este otro: los optimistas viven más años y con mejor salud que los pesimistas.