“ Si tu colchón tiene más de 10 años, entonces duermes en el suelo ”. Este conocido eslogan nos recuerda lo importante que resulta un buen descanso. No curan molestias, pero las alivian y nos permiten enfrentarnos al día con otro cuerpo. Este especial te ayuda a decidirte, sin perderte en el mundo del descanso.

A la hora de comprar un nuevo colchón, busca que sea...

A) Cómodo y homogéneo.
Dormimos una media de siete horas diarias, lo que supone alrededor de 2.550 h/anuales. Por lo tanto, tiene que favorecer el sueño, no ser un calvario. Además, no debe tener hundimientos ni grandes huecos.

B) Firme.
En contra de lo que se pensaba anteriormente, un buen colchón no tiene que ser duro como una piedra. El estudio científico llevado a cabo por la Fundación Kovacs lo dejó claro: mejor, firmeza media.

D) Adaptable.
Debe adaptarse tanto a tu altura, que determina el tamaño, como a tu peso, que define también la firmeza. De todas formas, ante la duda, mejor un tamaño XL.

E) Diséñalo a tu medida.
Puedes combinar zonas de firmeza distintas, según tus necesidades; o un sistema de firmeza dual, de forma que cada lado de la cama sea más o menos duro; con calefacción incorporada, para que duermas siempre con los pies calientes; con tratamientos higiénicos...

F) Acude a un especialista.
Déjate asesorar, pero decide tú. Lo que es válido para tus amigos o familiares no tiene que serlo para ti.

G) Pruébalo.
Es el momento clave: no tengas reparo: túmbate, levántate y lánzate para comprobar su capacidad de recuperación, date la vuelta.



ESCOGE EL TUYO

Si duermes de lado,
la columna debe estar recta, por lo que el nivel de firmeza debe ser medio-bajo.

Si lo haces boca arriba, necesitas apoyo en la nuca y en la región lumbar, por lo que debe ser más firme.

En personas con dolor de espalda lumbar o dorsal, la firmeza, según el doctor Mario Gestoso, director médico de la Fundación Kovacs, “debe ser media (unos 5,6º en la escala media europea), en contra de lo que se creía. Mientras que las que sufren de hernia de hiato precisan, además, un somier regulable”.

Para los alérgicos a los ácaros, lo mejor son los colchones naturales y con tratamientos higiénicos, que permitan la transpiración e impidan humedades.